DOS CURAS DEL CÁNCER: UNA VITAMINA Y UNA VACUNA. PÁG 3
mataron, como les sucedió a los personajes de la película “El jardinero fiel” quedecidieron denunciar las atrocidades de los laboratorios farmacéuticos en África.Mientras llega la verdad al puesto que merece, mientras conseguimos suficientedinero los aquejados por el virus o el cáncer para irnos a curar al extranjero con uninvento nacional, mientras llega esta noticia a los encargados de otorgar el Nobel deMedicina al ingeniero, te propongo conocer una cura del cáncer que todavía está a lamano, y que todos podemos comprar en el mercado sobre ruedas o en los mercadostradicionales de las colonias que se han salvado de los demoníacos gual marts: lavitamina B 17.-Lamento informarle que tiene cáncer en el pulmón, el intestino grueso y elestómago.-¡Dios mío!, ¿y qué hago doctor?-Váyase de volada al tianguis a comprar manzanas, ciruelas, uvas, duraznos,albaricoques, almendras amargas, chabacanos, melocotones y cerezas, que se me vaa poner a fabricar su medicina para curarse de volada. Yo le enseñaré cómo.Increíble anécdota, pero tan cierta como que éste fue el caso del doctor HanDong Kyu, aquejado de todos esos cánceres, y curado gracias a las propiedadesanticancerosas de la vitamina B 17, presente en las semillas de todas esas frutas,sabrosas y benditas. ¿Cómo fue posible una sanación que cualquier doctor incrédulo ypoco avezado en las propiedades terapéuticas de los alimentos calificaría demilagrosa, casual o excepcional?La célula normal tiene dos enzimas cumpliendo puntualmente una duplamisteriosa de procesos bioquímicos: la primera, la β-glucosidasa, desarma la moléculade la vitamina B 17 en sus componentes, entre los que se encuentran el benzaldehidoy el cianuro; la segunda, la rodanasa, es el antídoto celular al venenoso cianuro.Casualmente la enzima que neutraliza a tan potente químico sólo se encuentra en lascélulas sanas. En las cancerosas no existe nada que pare la destructora acción delcianuro liberado en la reacción protagonizada por la β-glucosidasa y la B 17, así queles sobreviene sin remedio una destrucción masiva: el cianuro les roba el oxígenomatándolas de anoxia, se produce lisis celular absorbiéndose los residuos resultantesy eliminando de esta forma lo que quedó del cáncer ahogado. Simple como prepararun café soluble. Así son Dios y sus milagros. Nada de cañones metastásicos de rayosgamma, de afiladísimas navajas tajando al cuerpo y mutilándolo irremediablemente, ode químicos que matan por igual a las células sanas y a las enfermas. Dios tiene ojoclínico. Sabe discriminar entre la malignidad de una célula egoísta que ha perdido laapoptosis, y la bondad de otra que no pervirtió sus fines casándose con la eternidadfalsa de la reproducción desenfrenada y desordenada del cáncer, símil perfecto del
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Cami Burnsleft a comment