extraordinariamentegráficasy violentas películas, losniñosríen y animan a los personajes.
Con losvideo- juegosy los juegos de ordenador, los niños disparan y disparan a "matar", de
tal forma que llega a ser una respuesta condicionada. Los niños del mundo "civilizado"están aprendiendo a matar y lo que es peor, aprendiendo a que les guste, llegando enmuchos casos hasta la adicción.Viendo a las comunidades avanzadas, llenas de "sociopatía casera", los policías de hoyestán empleando en muchos supuestos, por necesidad, equipos y tácticas que una vezfueron propios de la esfera militar. Y quien crea que eso es mero alarmismo sólo tiene queconsultar losarchivosde cualquier hemeroteca, o simplemente ver lasnoticiasde prensa,
radioytelevisióndiarias.
En donde los protagonistas de hechos violentos fueron adultos los tenemos de todos los"coloresy sabores", y circunscribiéndonos a nuestro país podemos dar testimonio demuchos de ellos como hechos cruentos, en los que integrantes de las Fuerzas del Orden ySerenazgos locales han tenido un dramático protagonismo.¿Quién pensaría hace veinte años que la Policía tendría que enfrentarse a delincuentesorganizados y armados con sofisticado armamento? Aunque en algunas Escuelas seenseñaba algo sobre táctica policial a lo largo delaprendizajeen los cursos básicos, ésta parecía tener un lugar secundario ante laConstitución, lasleyesy otras áreas jurídico-
normativas. Aún hoy, en el esfuerzo de laAdministración por formar jurídicamente a losagentes para un mejor desarrollode susfuncionesde policía, se suele perder de vista lo que
debiera ser la mayor preocupación de éstos:
volver a casa con sufamiliasanos y salvos alfinal de su jornada de trabajo
.Por desgracia, muy frecuentemente aun en la actualidad, la única vez que el policía recibealgúnentrenamientoen tácticas escuando va a laEscuelade Policía en el momento del
ingreso. Así llegamos a acostumbrarnos a trabajar con hábitos peligrosos que vamosaprendiendo en el camino, y adquirimos la tendencia a relajarnos, especialmente cuando díaa día las cosas van bien y no pasa nada fuera de lo común.Deberíamos analizar nuestra actuación y reconocer que
sólo porque hayamos hecho algomal y aun así todo haya salido bien no quiere decir que todo estébien
. Significa que
esta vez tuvimos suerte
. Muy posiblemente, como alguien dijo, es porque Dios (para loscreyentes) ama a los policías, y a veces nos deja ir haciendo cosas estúpidas. Pero cada vezque lo permite es para que nos demos cuenta de la metedura de pata y no repitamos. Todoshemos cometido errores tácticos en la calle y, por suerte, la mayoría todavía vivimos paracontarlo. Lo triste es que algunos ya no pueden hacerlo.Por lo tanto, el sacrificio y lasangrevertida de todos aquellos que con el ánimo de servir quedaron en el camino, debe servirnos para extraer valiosas lecciones y pretender que novuelva a haber una próxima vez en la que las lágrimas sean la única respuestaque les quepaa compañeros y familiares. Por supuesto que hay que formar a nuestros policías en las áreas jurídicas y técnico-profesionales que más aplicación tienen en nuestro ámbito competencial(tráfico, barrio, ordenanzas, etc.), pero también debemoshacerlo en mantener unos nivelesaceptables deseguridaden nuestrotrabajo, lo que se consigue nodescuidando áreas tan