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EDITORIAL
Pedro Javier Cáceres
Breve BrevaBrivones
La Corrida de la Benecencia dejó de ser, hace tiempo,el festejo referencia del año taurino.No es el único acervo tradicional que se deteriora hastala prostitución del espíritu que la motivó: solidaridad, al
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truismo y orgullo torero. Agoniza, languideciendo antesque refulgir, remedando los jueves que antaño brillabanpor encima del rey sol. Como tantos otros principios.Con la profesionalización de la política y la degenera
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ción de la torería en sus valores intrínsecos la ediciónde este año ha tocado fondo y debería de constituir unpunto de inexión a partir de su desaparición.
“La de este año ha sido Benecencia hue
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ca en su engalanamiento habitual quela daba charme y singularidad ¿la crisis?¡Hombre si las guirnaldas y gallardetesse guardan en un desván!”
Ya no hay Hospital Provincial receptor de los bene
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cios, entre otras cosas porque con el montaje actual elfestejo en sí es decitario, sin que a nadie se le mueva laconciencia por doble moral.No es el espectáculo universal que se retransmitía por TVE.No es la gran corrida emblemática cuya fecha no sedenía hasta cuadrar con la agenda de S.M. el Rey sinplantearse, ni porlo más remoto,“tirar de banqui
-llo” o “fondo de
armario”.No es la cita delos triunfadoresde San Isidro.No es la atalaya donde proyectar el gesto, ni solidarioni torero, de una gura reivindicando su condición orebelándose ante una ausencia o trato injusto.
La Beneicencia no es lo que era
Es tan solo el cebo, como en apuesta de ruleta (Bene
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cencia y vecinos) para ser guinda de esa pastelería indus
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trial casi clandestina en que se ha convertido la semanapost isidril.Un fango, a más, proveniente de los lodos de los ilumi
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nados (tiene nombre y apellidos y siguen en la poltrona)que cambiaron el rumbo del abono tras las excelentesgestiones, por más de cinco lustros, de Manolo Chope
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ra, los Lozano y las respectivas administraciones de lasépocas pre Aguirre.La de este año ha sido Benecencia hueca en su engala
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namiento habitual que la daba charme y singularidad ¿lacrisis? ¡Hombre si las guirnaldas y gallardetes se guardanen un desván de un año para otro!Breve en sus señas de identidad con un himno de ridícu
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la extensión, sonrojante, de vergüenza ajena (por muchoque el protocolo indique que según quien presida así hade ser su extensión).
“A penas un toro de Victoriano del Río,proveniente de un zurcido, y un torero,Talavante cuya Puerta Grande, justa (de justicia y justeza), más matemática (1+1orejas) que toreramente rotunda”
Breve en presentación, trapío y cuajo compensada conla desigualdad para colar el gayumbo.Breve ánimo, ambición y talante de primeras guras deltorero actual en Morante y Manzanares para superaradversidades de mansedumbre o deslucimiento de suslotes y entregar la cuchara ante los reventadores.Breva en su cocción. Recalentada en corrales para alnal ofrecer un menú, muy caro, de esos de nouvelle