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El Primer Avistamiento de Daniel (historia 4)

El Primer Avistamiento de Daniel (historia 4)

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Published by: The Fallen Saga (Saga Oscuros) on Jun 15, 2012
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03/04/2014

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 EL PRIMER AVISTAMIENTO DE DANIEL
T
odo empezó con un escalofrío.Daniel se levanto con frío esa mañana: los dientes le castañeaban y tenía escalofríos en los brazos.Se quedo ahí, temblando bajo las sabanas, aunque sabia que cuando se levantara el aire seria húmedoy estaría a casi noventa grados.Esa era la primera señal.Cuando se levantó de su cama en Espada&Cruz y se miró en el espejo, sus ojos eran de color violeta.Segunda señal.Algo iba a pasar.Debería haberlo visto venir. Claro que tenía que ver con Lucinda (los escalofríos y el brillante colorvioleta de sus ojos) pero siempre era temporal. Algunos días Daniel simplemente tenía frío. Creía quepasaba cuando ella le necesitaba algo más de lo normal. Cuando sentía un vacío en su pecho pero nosabia explicar porque. En esta vida, Lucinda, donde quiera que estuviera, hiciera lo que hiciera en sudía a día, se preocupara por quien se preocupara, no sabía aun quien era Daniel Grigori. Tenía 17años y 44 días. El éxito más duradero de Daniel, la vida más larga de Lucinda. Y Daniel iba amantenerlo así. Hiciera falta lo que hiciera falta, pero esta vez iba a dejar vivir a Lucinda. Se vistiócon el uniforme negro sobre negro que todos los estudiantes del reformatorio estaban obligados allevar. Antes de salir de la habitación, se puso su chaqueta de cuero negra y su bufanda roja, paraasegurarse algo de calor en las clases del día. En las que normalmente estaría sudando. Se puso unasgafas negras para esconder el color de sus ojos.La gran parte del tiempo, a no ser que tuviera que fingir delante de un mortal, Daniel se saltaba lascomidas. Pero le gustaba notar como un liquido caliente le bajaba por la garganta, calentándole elestomago, sobre todo en días como este. Se dirigió hacia la cafetería y se puso en cola para conseguirun café.Casi todos los estudiantes se movían por el colegio en parejas o en grupos. A los mortales (hasta losmás problemáticos que acababan en reformatorios como este) no les gustaba estar solos.Últimamente, Daniel se había dando cuenta de esto cada vez mas. Encontraban amistad, inclusoamor, no solo en una persona, sino en cientos de ellas durante toda su vida. No lo entendía. Él habíatenido su otra mitad. Había sido parte de una pareja. Una vez. No muchas veces, pero siempre eraigual. Hace mucho tiempo y nunca mas. Les había costado a los dos demasiado.Aunque nunca volvería a haber alguien para Daniel, él temía/esperaba que hubiera alguien para ella.Daniel no había echo un solo amigo desde que llego a Espada&Cruz. No lo necesitaba. Nunca lonecesitaría. Solo serian una pobre imitación de lo que una vez tuvo.Roland estaba inscrito en la escuela (o algo así) y Arriane y Molly también. Pero ellos no contabancomo amigos. Arriane era como una hermana, y ambos se concedían espacio mutuamente. Rolandera alguien con quien Daniel cruzaba algunas palabras de vez en cuando, alguien que no lemolestaba. A Molly la evitaba. Él sabía que Molly tenía que seguir allá donde fuera, pero, sinembargo, su presencia no le importaba. Estaba demasiado ocupado sobreviviendo día a día.Sobreviviendo desde la mañana a la noche sin romper su promesa de dejarla en paz.
1
 
 Su café negro quemaba, calentándole las manos mientras se deslizaba entre los estudiantes y salía dela cafetería. Había una zona común desolada fuera del edificio Agustine, una jungla de árboles dondelos estudiantes esperaban a que sonara el timbre de las clases. Un grupo de chicas se volvió a mirarley las oyó murmurar algo. Siempre había chicas murmurando algo, con las cabezas pegadas,mirándole. Siempre desaparecían en el fondo de la escena.Una chica caminaba sola. Hacia el. Merryweather o Pennyweather, no estaba muy seguro. Llevabaunas gafas moradas y el pelo era una masa de rizos cortos y marrones. Cuando se cruzaron, casichocando el uno contra el otro, ella lo miró de arriba abajo. Pero no como las demás chicas. Estabamirando su ropa. A Daniel le costó un minuto para darse cuenta de que ella iba con tantas capas deropa como él. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho.-¿Calentita?
 – 
se sorprendió diciendo. Sin sarcasmo.-Hay un virus suelto
 – 
dijo la chica rápidamente, algo sorprendida
 – 
No quiero pillarlo.-No
 – 
coincidió él.Nunca antes habían hablado. Pero algo sobre Merryweather o Pennyweather le había llamado laatención esa mañana. Era diferente a los demás chicos del reformatorio, no sabría decir porque. ¿Talvez era que, simplemente, era simpática? Daniel iba a decir algo más, pero ella ya se había ido.El resto de los estudiantes formaron los ya conocidos patrones sobre el patio embarrado. Quedabancinco minutos para que las clases empezaran y lo único que tenia que hacer era tomarse el café o talvez hablar con Roland, que estaba apoyado sobre la pared del edificio. Y entonces, cuando sonara lasirena, no habría nada más que hacer a parte de ir a las clases y fingir que atendía a las incontableslecciones que Daniel ya sabia, aprendidas tras cientos de años en la escuela y tras miles de añosviviendo las historias que contaban los libros. Y cuando la clase acabara, el colegio se acababa, sin lainexplicable y no importante vigilancia de Sophia Bliss, no habría nada más que hacer a parte derecorrer la Tierra solo, hasta el final de los tiempos, buscando alguna manera de pasar los minutos,las horas, los milenios. De repente, Daniel se sintió tan solo que quiso echar la cabeza hacia atrás ygritar.¿Cual era la parte buena de la eternidad si se vivía sin amor?-Daniel
 – 
Roland le llamó a través del patio.Daniel respiró hondo, moviendo los hombros para relajar las alas que le quemaban antes de empezara andar.-Tío-Gabbe esta aquí 
 – 
dijo Roland en voz baja
 – 
La Reina Mala Hostia en personaNo se estaban mirando. Estaban de pie, uno al lado del otro., mirando al resto de estudiantes sinverlos.-¿Tiene un mensaje?
 – 
preguntó Daniel, porque eso tendría sentido.Aunque había Caído tras la guerra, Gabbe fue uno de los primeros ángeles en volver al redil, al Cielo.Rápidamente, recuperó su estatus anterior y mandaba mensajes de tanto en tanto. Daniel la veía devez en cuando: ella enviaba un mensaje y él estaba en su camino.A veces Daniel echaba de menos su antiguo empleo. Todos los ángeles cumplían su cometido comomensajeros. Pero eso no era a lo que Daniel estaba destinado. Y fue eso (la sensación de que estabadestinado a algo más) lo que le había metido en este lío.
2
 
-No se nada de mensajes
 – 
dijo Roland. Había algo en su voz que hacia que Daniel no se fiara de él.
 – 
Pero esta muy contenta y alegre, lista para partirle a Dios sabe quien la cara. Ha entrado esta mismamañana. Dice que es cosa de Sophia.Cuando Sophia Bliss encontró a Daniel y lo trajo a Espada&Cruz, Sophia pensaba que le estabasalvando. Dijo algo de haber cuidado de él siempre, desde la guerra, y le dolía ver cuan hondo habíacaído Daniel.
Puedes ser muy pesado, Daniel,
dijo,
 pero no puedes ir por ahí hacienda el cafre concarritos de la compra.
Daniel no se había molestado en corregirla, contarle que solo estaba intentando pasar el rato. SkidRow en Los Ángeles o un reformatorio en Georgia, le daba igual. No eran sitios donde Luce podríaaparecer, y no tendría que preocuparse sobre romper su juramento de permanecer lejos de su vida ono.Entre tanto, había sido casi interesante ayudar a Sophia con su investigación. Estaba investigando alos Vigilantes, una antigua secta de Ángeles que había amado a mujeres mortales. Algo sobre lo queDaniel sabía un par de cosas. Sophia había leído su libro y a veces le preguntaba cosas. Ayudaba apasar el tiempo.No era raro que Gabbe estuviera en Espada&Cruz. De hecho, era de esperar. Pero era raro queSophia la hubiera arrastrado aquí. No cuadra y le daba mala espina.-Y no es todo
 – 
dijo Roland
 – 
Hay algo mas. O
alguien
más, me atrevería a decir.Pero Daniel ya lo sabía. Había un fulgor dorado, visible entre los árboles como una niebla. Parecíabonito, pero no lo era.Nada podría ser peor presagio.Cam estaba allí.Daniel aun no había visto al demonio, pero sus alas ardían tanto que podrían quemar su ropa. Suenemigo estaba lo bastante cerca como para que Daniel sintiera el sabor de la lucha crecer dentro deél. Un sabor amargo y metálico en su garganta.Lo que era diferente sobre Cam era que nunca hacia nada sin motivo. Daniel recorría la tierra eneterna y solitaria agonía, otros pensaban en la Expulsión del Cielo como unas vacaciones sin fin. Perono Cam. Cam siempre estaba planeando algo, haciendo estrategias, deseando la siguiente Guerra. Siestaba en Espada&Cruz no era buena señal, algo estaba pasando. Y solo podía ser una cosa.Daniel tenía la boca seca. Se volvió a Roland:-¿Desde cuando lo sabes?Roland levanto las cejas. Durante un momento, pareció asustado. Pero entonces sonrío.-¿Importa?Dicen que cuando un mortal va a morir, toda su vida pasa frente a sus ojos. Daniel no lo sabía ynunca lo haría. Pero en ese momento, parecía que podía ver la vida de Lucinda (no, todas sus vidas ytodas sus muertes) en un solo instante. Su muerte original, al Principio, que a Daniel le peso durantetoda una década. Las cientos de muertes a través de siglos y continentes cuando Daniel, de formaestupida y descuidada, se rendía ante su destino, como alguien a quien nunca le hubieran roto elcorazón, amándola con toda su alma y dejándola ir todas las veces. En las últimas muertes, el dolorestaba presente, siempre en su mente a través de la vida de Lucinda, cuando su amor siempre estabaempapado de la rabia que sentía que ella no entendiera nada. Y finalmente: la más reciente, unacolumna de fuego en un lago helado hacia 17 años. La muerte que hizo jurar a Daniel que la dejaríair. Cuando se dijo a si mismo: nunca más.
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