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EL DÍA LIBRE DE ARRIANE (historia 5)

EL DÍA LIBRE DE ARRIANE (historia 5)

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Published by: The Fallen Saga (Saga Oscuros) on Jun 15, 2012
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11/08/2013

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EL DÍA LIBRE DE ARRIANE
C
arga pesada! Apártense!
 Arriane conducía un gran carrito de compras de color rojo por el pasillo de artículos
 para el hogar en la tienda de ahorro “El ejército de salvación” en Savannah. Sus
delgados brazos conducían el carrito mientras impulsaba todo su peso hacia adelantepara acelerar la velocidad. Ella ya había echado al carrito dos pantallas de lámparas, unsofá a mitad de precio, dos almohadas viejas, nueve linternas de Halloween llenas dedulces caducados, una media docena de vestidos estampados a muy bajo precio, un parde cajas de zapatos repletas de pegatinas de parachoques y un par de patines con ruedasde neón. Así que en ese momento se le hacía muy difícil a Arriane, que media un pocomás de 1.60, ver donde estaba parada.
 
-
“H
azte a un lado, idiota, a menos de que ya no necesites los dedos del pie. Así es! Le
estoy hablando a usted y a su hijo”
 -
“Arriane”
- dijo Roland calmadamente. Él estaba al otro lado del pasillo, intentandopasar por un estante lleno de cajas de leche y vinilos en polvo. Su chaqueta estabadesabotonada mostrando una camiseta de
“Pink Floyd” debajo. Sus trenzas oscuras
colgaban cerca de sus oscuros ojos. -
“ Tu sí que sabes
cómo mantener un perfil bajo¿no
?”
 -
“Hey!” Arriane sonaba herida mientras trataba de maniobrar 
su carrito de compras enuna curva cerrada e ir a toda velocidad hasta Roland. Ella se detuvo frente a él y leclavó una uña pintada de azul eléctrico en su pecho. -
“Me tomo mi trabajo muy enserio,
amigo. Nos quedan aún muchas cosas que comprar en solo dos días
 
Las palabras de Arriane parecieron recordarle algo que la llenaba de felicidad, y así era.Sus ojos azul pastel centellearon y una gran sonrisa se extendió por su rostro. Ellaagarro el brazo de Roland y lo sacudió, haciendo que su largo cabello negro sedeshiciera de su moño hecho un desastre, descendió hasta la cintura mientras ellagritaba -
“Dos días! Dos días! Nuestra Luce vendrá de nuevo en dos malditos días!”
 Roland se rió entre dientes -
“Te ves bien cuando te emocionas.”
 -
“Entonces debo de ser el alcalde de Adorablelandia en estos momentos!” Arriane se
inclinó sobre un viejo estéreo y suspiro felizmente. -
“Me emociono
mucho en susllegadas. Bueno, no de la misma manera como se emociona Daniel, obviamente. Perosiento cierta alegría ante la perspectiv
a de volver a verla.” Ella apoyó
su cabeza sobre elhombro de Roland. -
“¿Crees que habrá cambiado?”
 
Roland estaba de espaldas revisando la colección de música. Cada tres o cuatro discosmetía uno en el carrito de Arriane. -
“Ella tiene una nueva vida, A
rri, claro que habrácambiado un poco.
 
1
 
 Arriane arrojó
el álbum “Sly and the famly Stone” que había estado examinando.
-
“Pero
seguirá siendo nuestra Lucinda
 
-
“Eso ha sonado demasiado paternal” d
ijo Roland, mirando a Arriane con la mirada locaque Arriane recibía de casi todas las personas, incluyendo a todos los que estaban en latienda, pero no de Roland.-
“Al menos, ha sido así durante los últimos miles de años.
¿Por qué estás preguntando si seguirá siendo la misma?
 
-
“No
 
se”. Arriane se encogió
de hombros. -
Me pasé por la oficina de la Srta. Sophia enEspada & Cruz. Estaba llevando esas cajas llenas de archivos, murmuraba algo sobrepreparaciones. Que todo tenía que salir perfecto o algo así. No quiero que Luce aparezcay sentirme decepcionada. Tal vez ella será diferente, muy diferente esta vez. Ya sabes
cómo se me dan los cambios.”
 
Ella miró su carrito de compras. Las almohadas que había elegido en caso de que Luce,como la Luce pasada, podría animarse con una buena pelea de almohadas. De repente leparecieron feas y ridículas. ¿Y los patines? ¿Cuándo utilizarán patines en unreformatorio? ¿En que estaba pensando? Se había dejado llevar por la emoción. Una vezmás.Roland pellizcó
la nariz de Arriane. “Sé que sonara trivial, pero…
Yo solo digo queseas tú misma. Luce te amara. Siempre lo hace.
Y si todo lo demás falla,” dijo,revisando los artículos que habían en el carrito de compras “Siempre está tu armasecreta.” Sostuvo la pequeña bolsa de plástico de pajitas con sombrillas para
beber.
“Deberías utilizar uno
 
de estos.”
 -
“Tienes razón. Como siempre.” Arriane sonrió, acariciando la cabeza de Roland. “Esto
es lo que yo ll
amo La hora feliz.” Ella deslizó
sus brazos alrededor de la cintura deRoland. Ambos impulsaban el carrito de compras hasta llegar al otro lado del pasillo.Mientras caminaban, Roland revisaba la lista de compras que había hecho en su
BlackBerry “Tenemos la música para la fiesta. Tenemos las decoraciones para tuhabitación, y la cinta adhesiva”
 -
“¿Sabías que la cinta adhesiva es uno de los grandes misterios del universo?
 -
“¿Algo más que necesitemos antes de irnos a la tienda gourmet?”
 Arriane sorbió su nar
iz. “¿La tienda gourmet? Pero…
a Luce le gusta la comida basur
a.”
 -
“No cierres el Messenger,” Dijo Roland. “Cam me
pidió que eligiera para él un poco
de caviar, una libra de higos y otro par de cosas.”
 -
“¿Caviar?
Lo primero de todo, es asqueroso. Y segundo, ¿Para qué querría Cam el
caviar? Espera un minuto…
 Se detuvo de repente en medio del pasillo causando un paro repentino en otracompradora con su carrito lleno de decoraciones para navidad. Arriane dejó que lamujer pasara, luego subió su voz.
“Cam no va a trat
ar de seducir a Luce de nuevo, ¿o sí?
2
 
 Roland le dió la espalda empujando el carrito de compras. Él era excelente en manteneren secreto las cosas que Arriane mas necesitaba saber, y eso siempre la había enfadado.-
“Roland.” Ella encajó
la punta de su bota negra en la rueda del carito para detenerlo.
“¿Necesito recordarte el desastre que hubo en 1684? Sin menciona
r los problemas queCam causo en 1515. Y sé que recuerdas lo que pasó con el intento de estar con ella en el
año mil docient…
---
 -
“Y tú también sabes que he intentado mantenerme lejos del drama.”
 -
“Sí.” Arriane murmuró
.
“Y sin embargo siempre estás en medio de todo.” Él puso los
ojos en blanco y trato de alejarse de Arriane. Ella agarró el carrito.
“Lo siento, pero
cortésmente, Cam es mi pesadilla. Lo prefiero gruñendo y echando espuma por la bocacomo el perr
o del diablo que es.” Arriane imitó
el sonido de un perro rabioso, pero al noobtener ni una sonrisa de Roland cruzó los brazos sobre el
 pecho. “Y hablando de lo
horrible que es el lado malo, ¿Cuándo dejará
s esa fachada y volverás a nosotros, Ro?”
 Roland
no se detuvo. “Cuando pueda creer que ese es el lado en el que debo estar”
 -
“Muy bien,
Señor Anarquía. Así que eso es
… ¿Nunca?”
 -
“No,”
 
dijo, “Es como, esperar y ver. Solo tenemos que esperar y ver qué pasa.”
 Pasaban por el pasillo de jardinería, que incluía una manguera verde enredada, unmontón de astillas, macetas de terracota, y un soplador de hojas último modelo. Pero fueel gran jarrón de peonias blancas que hizo que Arriane y Roland se detuvieran.Arriane suspiró. No le gustaba ponerse demasiado sentimental, había ángeles comoGabbe que si lo hacían, pero esa era una de esas cosas sobre Daniel y Luce que siemprela hacía conmoverse.Al menos una vez en cada vida, Daniel le daba a Luce un gran ramo de flores. Siempreeran, sin excepción, peonias blancas. Debía de haber una historia detrás. ¿Porquépeonias en vez de Tulipanes o Gladiolos? ¿Porqué blancas en vez de rojas o rosadas?Pero sin in importar las especulaciones de otros ángeles, Arriane se había dado cuentade que el secreto detrás de esa tradición no lo lograría entender nunca. Ella no conocíael amor, solo el que había visto entre Daniel y Luce, y ella disfrutaba viéndolo. Y laforma en la que Luce siempre parecía más enamorada y marcada por sus gestos queDaniel.Arriane y Roland se miraron entre sí. Como si estuvieran pensando en lo mismo, ¿o no?-¿Por qué estaba el rostro de Roland preocupado?-
“No le compres esas flores a él, Arri.”
 
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