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Buenavent..[1]

Buenavent..[1]

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06/19/2012

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Buenaventura: Luz e iluminación en el
 De luminibus sive de ortu scientiarum
Gerald Cresta (CONICET-UCA-ITF)Este pequeño tratado bonaventuriano conforma un hito programático del autor en cuanto a latemática del conocimiento en términos de luz e iluminación. Tradicionalmente conocido como el
 Dereductione artium ad theologiam
, tuvo otros nombres como
Sermo bomus et utilis
, o también
Sermo deopere superiori
, o incluso
Sermo de septem artibus mechanicis
, y dos títulos s que resultanaltamente significativos porque indican, a mi entender, de manera más apropiada el contenido y laintencionalidad del texto. Ellos son:
Tractatus de divisione scientiarum
y
 De luminibus sive de ortu scientiarum
. En éste último aparece claramente la referencia al tema de la luz en estrecha vinculacióncon la ubicación de los diversos saberes. Luz e iluminación que serán, como en otros textos del autor,también aquí dos conceptos detrás de los cuales hay mucho más de lo que aparece manifiesto, porqueen el pensamiento bonaventuriano
la dignidad de los seres se reduce a la de sus operaciones, y estasoperaciones tienen a su vez por principio a la luz.
1
Desde el punto de vista ontológico, la luz es forma substancial, y aunque no substituye a la forma delos cuerpos, la forma de la luz es igualmente substancial en el sentido de que su realidad dinámica llegahasta los cuerpos para completarlos y conservarlos una vez constituidos, y también para finalmentecolaborar en cierta manera con su forma para estimular su actividad y concurrir a cada una de susoperaciones. Por eso la luz es importante a la hora de interpretar el oficio del alma racional en elcompuesto humano, sobre todo en sus operaciones de conocimiento.
2
La luz es activa por sí misma, y laexpresión usada debe entenderse en el más riguroso sentido metafísico. Y aunque la concepción bonaventuriana de la luz no es la de Aristóteles ni la de Santo Tomás, se aproxima a la deGrosseteste: sin necesidad de facultad para obrar, es acción por su misma esencia, y se la puede definir como
multiplicativa et diffusiva sui
. En este sentido, la estructura del texto responde no sólo a la típicamodalidad y exigencias de la escolástica medieval, sino que es un prolijo ejemplo del método
divisio-
1
 
 II Sent.,
13, 2, 2, concl. (II, 321): „Ad illud quod obiicitur, quod est immediatum principium operandi; dicendum, quodillud non cogit necessario, ut videtur; forma enim substantialis per se posse agere videtur. Sed quia exemplum huius nonde facili invenitur in aliis, quamvis non irrationabiliter credatur in forma lucis esse possibile, cum sit maxime activa;concedi potest, quod quamvis lux
interius perficiens
sit substantialis forma, tamen
 fulgor 
ille, quo corpus illudinstrumentaliter operatur, sentitur et decoratur, ad naturam accidentis, sicut praedictum est, pertinere non indocte credi potest.”
2
E. Gilsón,
 La filosofía de San Buenaventura,
Bs. As. 1948, 267. Gilsón destaca aquí la importancia de la luz comoforma substancial al decir que „su acción penetra el cuerpo hasta tal punto que sin ella el cuerpo resulta ininteligible“.
1
 
reductio
, que puede constatarse también en otros opúsculos del autor.
3
 
La importancia de la teología esconfirmada para Buenaventura en el hecho de que ella inicia sus investigaciónes con aquella realidadcon la que la filosofía termina.
4
Y si el saber y la actividad más elevada es la contemplativa, es a estaluz que se encuentran subordinadas las luces de las demás ciencias. Sin desmerecer por ello la labor dela filosofía, Buenaventura toma partido por una visión de la misma finalmente encerrada en suimpotencia y oscuridad si no es iluminada por la luz de la fe. En esta perspectiva, conocer a Dios nosignifica tanto la disposición personal e intelectual a dar un paso más allá de los límites de la propiarazón, sino sobretodo reconocer (intelectualmente) que es a partir de la luz divina que debencomprenderse todas las cosas, incluso la posibilidad metafísica de la razón misma. Es en la luz que procede de la fuente trascendente divina donde el hombre funda no sólo la posiblidad (epistemológica)de la intelección natural, sino además la misma comprensión integral del ser.Si en el
 Itinerarium
, para tomar un ejemplo conocido, el conjunto del mundo natural y humano es propiamente una huella o vestigio del primer Principio, en el
 De luminibus
se presentan las opcionesfundamentales del pensamiento franciscano de Buenaventura al elaborar una posición frente al saber enclaros téminos de iluminación a partir de una fuente trascendente al hombre y fundante de unacuádruple iluminación: la luz exterior, que se refiere a las artes mecánicas; la luz inferior, que señala elconocimiento sensible; la luz interior, en relación con el conocimiento filosófico; y finalmente la luzsuperior en la cual todas las otras luces encuentran su coronamiento teológico.De todo este espectro, me detendré solamente en la tripartición del conocimiento filosófico.
I. El conocimiento filosófico
Buenaventura divide en este texto al conocimiento filosófico en tres diferentes iluminaciones, paraexplicar que hay una luz del conocimiento filosófico racional, una luz de la filosofía natural y una luzde la filosofía moral. Estas luces se presentan a modo de iluminaciones, siguiendo la intuiciónagustiniana de la iluminación presente en la via de la interioridad, pero con algunas particularidad queextienden el concepto de luz a una zona mucho más amplia y compleja que la de la interioridad delsujeto cognoscente.En primer lugar, si bien la luz del conocimiento tiene su funcionalidad en el orden del sujeto, la tareade la filosofía no es crear la verdad, sino acercarse a ella a modo del contemplativo que espera yescucha, para finalmente recibir lo que ella tenga para ofrecerle. Esto no significa solamente la gran
3
Cf. G. H. Allard, La technique de la „reductio“ chez Bonaventure, en:
S. Bonaventura 1274-1974
II, Grottaferrata 1973,411-413.
4
Cf. J. Ferrater Mora,
 Diccionario de Filosofía
, entrada BUENAVENTURA (SAN), Barcelona 2004, T. I, 447-449.
2
 
distancia que separa a este pensamiento de, por ejemplo, una postura idealista, sino que indica a la vezque un presupuesto bonaventuriano, una importante vinculación del oden antropológico con el ordenmetafísico, más precisamente en la posibilidad misma de relacionar el ámbito de cada saber humanocon el ámbito de los conceptos trascendentales del ser.En segundo lugar, Buenaventura resalta la importancia de la causa ejemplar, que en Aristóteleshabía quedado reducida a la causa formal, y que en este contexto de reflexión franciscana/neoplatónicacobra una relevancia tal como para convertirse no sólo en el objeto específico de la filosofía entérminos de metafísica, sino en un principio hermenéutico para el pensamiento filosófico en general.
5 
Porque es en el ejemplarismo metafísico en donde se produce el encuentro entre filosofía y teología, loque permite a Buenaventura continuar una línea plotiniana según la cual las Ideas no son tantosubstancias al modo platónico, sino más bien fuerza ejemplares. Esto implica una interpretación de lasIdeas en un sentido dinámico muy favorable para el conjunto del pensamiento bonaventuriano. Comose sabe, para nuestro autor el par de conceptos
expressio-impressio
tiene una relevancia de primer orden en su concepción ejemplarista, porque además de significar la relación de conocimiento, es elnexo fundamental para explicitar las relaciones entre la primera causa divina y la producción delmundo.Dos son entonces los elementos aquí presentes: la idea en nosotros, que es un simil conformado por la inteligencia de acuerdo a los objetos que conoce; y la idea en Dios, según la cual (teológicamente) nosólo es conformada la realidad en su conjunto, sino que asimismo es principio metafísico de nuestroconocimiento, porque ilumina dinámicamente a la razón natural para que conozca con certeza. Por esola definición del objeto general de la filosofía en el
 Breviloquium
:
„La filosofía trata de las cosas como existen en la naturaleza o en el alma por el conocimiento dadonaturalmente o también adquirido.“
6
 Este conocimiento adquirido responde a una luz -porque todo conocimiento es una suerte declaridad en la mente- que puede ser o bien natural o bien sobrenatural, es decir, la fe. Esto no significaque Buenaventura confunda los objetos formales de filosofía y teología, pero sí que ambos saberesresponden a una luz común, luz que se diversifica y da origen a distintas
claritates
a partir de las cualesel hombre elabora los distintos saberes. Eso explica que además de la definición del objeto general,haya otra sobre el objeto formal de la filosofía, esta vez en el texto que estamos viendo y con una
5
Cf. J. A. Merino,
 Historia de la Filosofía Franciscana
, B.A.C., Madrid 1993, 29-106, 39.
6
 
 Brevil
., Prol. §3, n. 2: “…philosophia quidem agit de rebús, ut sunt in natura, seu in anima secundum notitia naturaliterinsitam, vel etiam acquisitam…”.
3

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