Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
0Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Damico

Damico

Ratings: (0)|Views: 0 |Likes:
Published by Ernesto Stivelman

More info:

Published by: Ernesto Stivelman on Jun 24, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

06/24/2012

pdf

text

original

 
 Milcíades Peña: una historia trágica (por Ernesto D´Amico)
Un pensador de izquierda
El proyecto, inconcluso, de Peña era una
 Historia del Pueblo
 
 Argentino
. Quedan seis desus “tomos”, que aparecieron como textos independientes:
 Antes de Mayo
,
 El paraíso
 
terrateniente
,
 La era de Mitre
,
 De Mitre a Roca
,
 Alberdi, Sarmiento, el 90
y
 Masas,caudillos y elites
. Peña abarca en ellos desde el año 1500 hasta 1955. Los escribe en ladécada que va del ´55 al ´65.Peña había comenzado como militante en el morenismo, un grupo trotskista. Luego sealeja de la militancia para convertirse en un historiador profesional. En 1958 da un cursosobre Marx en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, curso queluego aparece como libro:
 Introducción al pensamiento de Marx
. Allí presenta a un Marxhumanista e historicista, centrándose en la problemática de la dialéctica histórica, laalienación y el sujeto. Por entonces, el marxismo se renovaba a nivel mundial; Peña yFrondizi son quienes llevan a cabo esa renovación en la Argentina. El marxismo, comoexplica Tarcus, no tenía cabida dentro de las políticas culturales del peronismo ni dentro delfrente antiperonista opositor, aglutinado por una ideología liberal-democrática. Tampocoencontró espacio en la Universidad, peronista o antiperonista. Sólo con la ruptura ydisgregación del frente antiperonista, a partir de 1955, se hará atractivo el marxismo para lanueva generación de universitarios. Se hace una lectura humanista y antiestalinista delmarxismo, que coincide con la divulgación de algunos de los textos juveniles de Marx,como los
 Manuscritos económico
-
 filosóficos
de 1844, que en 1956 se editan por primeravez en edición completa en la URSS. La década ´55-´65 se caracteriza por la emergencia deuna nueva lectura de Marx y del marxismo, en la que se valorizará su relación con lafilosofía de Hegel. Son los años de la irradiación de la obra de Gramsci más allá de Italia,del redescubrimiento del joven Lukács, del apogeo del marxismo en Sartre (en 1960aparece en Francia la
Crítica de la razón dialéctica
).En Argentina, el pensamiento de izquierda lejos estaba de conformar una unidad. Lospensadores de izquierda discuten, se refutan unos a otros, se desautorizan. Peña y Ramos setratan bastante mal. Peña no cesa de criticar las distintas intervenciones o ausencias deintervención del partido Socialista y del partido Comunista en la política nacional.
1
Nuncadiscute con Marx, Lenin, o Trotski. En la discusión con Ramos, la palabra de éstos autorizalos discursos, cancela cualquier discusión: el forcejeo consiste, en buena parte, en una riñade exégetas.
1
Ver, por ejemplo,
Masas, caudillos y elites 
, pp.52-55.
 
En los textos sobre historia argentina, Peña no abunda en citas de Marx, Lenin, Trosky; nopretende deducir de la palabra de estos “grandes” cada una de las cuestiones particulares dela historia nacional. Peña pensará el caso nacional a partir de los materiales que aporta supropia historia, recurriendo además a los historiadores y pensadores que lo han abordadoparticularmente, bien y mal. Pero el marxismo está siempre presupuesto. Funciona comogrilla de inteligibilidad.No se puede llegar a Peña si se busca una versión más o menos serena y objetiva de lahistoria argentina. Peña es fundamentalmente agresivo; discurso vehemente e irónico,“punzante estilo polémico”(dice Tarcus
2
), en el que abundan las descalificaciones. A Mitrelo llama “cínico agente de la burguesía comercial porteña”, “el patriarca de la tripleinfamia”, “inepto”, “decano de la duplicidad política”, “estratega del desastre”. A Perón lotrata de afeminado, de cobarde, de farsante; lo llama “demagogo”, “inconducenteconductor”. A Jorge Abelardo Ramos lo trata de mentiroso; lo llama “el impostor”, “elteórico del disparate”. Peña escribe una historia desmitificante, y hace críticahistoriográfica. “Mentira”, es una de sus categorías de análisis preferidas. Al mismotiempo, su discurso busca ser un discurso documentado. El estilo de Peña conjuga la furiosatoma de posición, la lucidez, la claridad en la escritura, la coherencia, los materialesempíricos abonando constantemente lo que dice. Y se da el lujo frecuente de la ironía y ellenguaje figurado. Peña está cómodo en el lenguaje, y escribe una historia convincente.“Ni… ni…”, “Ni esto, ni aquello” – ésta es la gran fórmula de Peña. La historia argentinasuele presentar dos fuerzas en pugna; él no toma partido por ninguna. Muestra la parejainsuficiencia de ambas. Su visión trágica dice que
ninguna
de las fuerzas o clases existentesen éste o aquél momento era capaz de asumir un programa nacional y progresivo, lo quepone a la Argentina siempre en un callejón sin salida. El sueño de Peña respecto de laArgentina puede resumirse en dos palaras:
nación y progreso
. Pues bien: durante Rosas elInterior significaba nación sin progreso, y Buenos Aires progreso sin nación. El interior,con su retrasada industria artesanal, era la nación estancada, la nación sin progresomoderno, sin acumulación de capital; Buenos Aires era la acumulación capitalista, elprogreso pero a espaldas e incluso contra la nación.
3
Unitarismo y rosismo: ningunocontaba con bases sociales para una política nacional independiente; unos miraban las lucesde París, los otros los faros de los puertos ingleses. Durante Mitre, está la Confederación,que es “el atraso estancado con apoyo de masas de las montoneras riojanas”, y del otro lado“el progreso con cuentagotas contra las masas, de la oligarquía porteña enfeudada aInglaterra.”
4
Las fuerzas en puga vuelven a mostrarse parejamente insuficientes. DurantePerón se vuelve a dar una “endiablada combinatoria”, así que –dice Peña- “ni complacenciaoportunista con el régimen que se convalida so pretexto de nacionalismo, ni alianza con el
2
Cfr., Tarcus, H.,
El marxismo olvidado en la Argentina 
, pp. 36, 117.
3
 
El Paraíso Terratenient
, p.19.
4
 
La era de Mitr
, p.46.
 
extranjero contra la nación so pretexto de combatir dictaduras.”
5
En todos los casos loscontrarios constituyen algo a superar dialécticamente en tanto hacen a lo mismo, lo cual noquita que Peña incline levemente la balanza en favor de uno de los dos. Por ejemplo, dellado de Rosas (porque por lo menos con Rosas el país nace al desarrollo capitalista, aunquese trate de un capitalismo semi-colonial); o del lado de Mitre (porque las fuerzas deevolución ascendente se desarrollan mejor con Mitre que lo que podían hacerlo con loscaudillos del interior).Ni esto ni aquello; por eso Peña construye una historia trágica, una historia casienteramente crítica, de los líderes, las clases dirigentes, los historiadores. Su lectura de lahistoria argentina no entra en el cauce de la historiografía liberal pero tampoco en el delrevisionismo. En el pensamiento de Peña, los buenos programas de los intelectuales lúcidosno se realizan, y lo que se realiza es lo que parte de la incapacidad de la dirigenciaargentina.
Intelectuales trágicos
Peña piensa la historia argentina en términos de “tragedia” –tragedia (dice) en el sentidohegeliano del término, es decir, como una situación sin salida hacia adelante.Concretamente, la tragedia de la Argentina ha consistido, desde el siglo XIX, en lainexistencia de una clase capaz de llevar adelante el proyecto de hacer de la Argentina unagran nación moderna al estilo yanqui, esto es, una nación con desarrollo capitalistaindustrial. Peña denuncia en las sucesivas clases dirigentes su falta de interés nacional eincapacidad para realizar semejante programa. Argentina paga su atraso con elsometimiento a Inglaterra y, en general, a las grandes potencias imperiales, sometimientoque a su vez consolida el atraso. La Argentina es un país “semi-colonial”. Siempre lo fue.“Trágica” parece ser además la historia del Peña hombre y, de acuerdo con Tarcus, la delPeña intelectual. Había nacido en La Plata, en 1933. Tarcus cuenta que a causa de lostrastornos síquicos de su madre, el pequeño es criado y educado por sus tíos, un matrimoniode edad mayor. La adopción no se legaliza. Milcíades padece desde muy pequeño asma yfalso crup. A los once años, por accidente, descubre su verdadera identidad: que sus tíos noson sus padres biológicos, que aquella señora enferma a quien llevan periódicamente avisitar es su madre, que tiene tres hermanos mayores, que su verdadero nombre esMilcíades Peña. En su juventud hace intentos de suicidio. Peña se casará con Regina Rosen,y en 1964 nace su hijo, también “Milcíades”. En 1965 Peña se suicida mediante la ingestiónde pastillas, en el apogeo de su producción intelectual. Tenía treinta y dos años.
6
 
5
 
El paraíso terrateniente 
, p.91.
6
Cfr. Tarcus, H.,
El marxismo olvidado en la Argentina 
, pp.30, 37, 108, 406-408.

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->