aparición produjo algún ruido en el mundo médico, habla sostenido menos mesuradamentela misma opinión.Esta teoría ha sido defendida de dos maneras distintas. O bien se dice que el suicidio por sí mismo constituye una entidad morbosa
sui géneris,
una locura; o bien, sin hacer de él unaespecie distinta, se le considera simplemente como un episodio de una o de varias clases delocura, sin que pueda encontrársele en los sujetos sanos de espíritu. La primera tesis es la deBourdin; Esquirol, por el contrario, es el representante más autorizado de la otraconcepción. “Por lo que precede, dice, se entrevé ya que el suicidio no es para nosotros masque un fenómeno consecutivo a un gran número de causas diversas, que se muestra concaracteres muy distintos; este fenómeno no puede caracterizar una enfermedad. Es porhaber hecho del suicidio una enfermedad
sui géneris
por lo que se han establecidoproposiciones generales desmentidos por la experiencia”
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.De estas dos maneras de demostrar el carácter vesánico del suicidio, la segunda es la menosrigurosa, la que tienen menos valor probatorio en virtud del principio de que no puedenexistir experiencias negativas. Es imposible, en efecto, proceder a un inventario completode todos los casos de suicidios para hacer ver en cada uno de ellos la influencia de laenajenación mental. No se pueden citar mas que ejemplos particulares, que, por numerososque sean, no bastan para servir de base a una generalización científica, además de queaunque no se alegaran ejemplos en contrario, siempre habría posibilidad de hacerlo. Hayotra prueba, que si pudiéramos suministrarla seria concluyente. Si se llega a determinar queel suicidio es una locura que tiene sus caracteres propios y su evolución especifica, lacuestión estará resuelta: todo suicida será un loco.¿Pero existe una locura suicida?
II
La tendencia al suicidio, siendo por naturaleza especial y definida, al llegar a constituir unavariedad de la locura, sólo puede ser una locura parcial y limitada a un solo acto. Parapoder caracterizar un delirio es preciso que esa locura se refiera únicamente a un soloobjeto, pues si tuviera varios no habría razón para caracterizarla por uno de ellos más quepor los demás. En la terminología tradicional de la patología mental se llaman monomaníasa estos delirios restringidos. El monomaníaco es un enfermo cuya conciencia está perfectasalvo en un punto; no presenta mas que una tara, claramente localizada. Por ejemplo, tienepor momentos una gana irracional y absurda de beber, de robar, de injuriar; pero todos susdemás actos, como todos sus restantes pensamientos, son de una rigurosa corrección; siexiste, pues, una locura suicida, no puede ser más que una monomanía, y en esta forma hasido frecuentemente clasificada
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.En sentido contrario, se explica que si se admite este género particular de enfermedadesllamadas monomanías, se sea inducido fácilmente a clasificar entre ellas al suicidio. Lo quecaracteriza, en efecto, esta clase de afecciones, según la definición que acabamos derecordar, es que no implican perturbaciones esenciales en el funcionamiento intelectual. Elfondo de la vida mental es el mismo en el monomaníaco yen el hambre sano de espíritu,sólo que en el primero, un estado psíquico determinado se destaca de este fondo común conun relieve excepcional. La monomanía es, sencillamente, en el orden de las tendencias, unapasión exagerada; y en el orden de las representaciones, una idea falsa, pero de talintensidad, que obsesiona el espíritu y le quita toda libertad; la ambición, por ejemplo, setransforma de normal en enferma, y se hace monomanía de grandezas cuando toma