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El Protomedicato y El Ejercicio de La Medicina

El Protomedicato y El Ejercicio de La Medicina

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EL PROTOMEDICATO Y EL EJERCICIO DE LA MEDICINA, 1858-1909
Sin lugar a dudas, la reorganización del Protomedicato en 1859,significó un paso importante en cuanto a la legalización yprofesionalización de la práctica médica en Nicaragua. No obstantecabe preguntarse :¿Cuales eran las nociones y saberes médicos quecirculaban en la Nicaragua del siglo XIX?.Durante el siglo XIX, en el campo de la medicina nicaragüensepredominaban ideas científicas obsoletas. Se ignoraba la teoríamicrobiana de Pasteur y reinaba todavía la teoría de los humores
i
comocausa de todas las enfermedades.No obstante, esta realidad cambió significativamente durante elperíodo de los Treinta Años de los Conservadores. Los excedenteseconómicos generados por la actividad cafetalera, permitieron quemiembros de la elite política nicaragüense de filiación conservadora yliberal, ligados a la producción cafetalera enviaran a sus hijos aestudiar medicina a prestigiosas escuelas de medicina de Francia yEstados Unidos.A nivel internacional, desde la última década del siglo XIX, tantoen Europa como en los Estados Unidos los conceptos de Lister yPasteur estaban revolucionando a la medicina con sus aplicaciones enel campo de la cirugía.Para esa fecha, los nuevos profesionales nicaragüensescomenzaron a retornar al país, esta situación ejerció una influenciadeterminante en el desarrollo de la medicina en el país, ya queposibilitó el cambio hacia los nuevos paradigmas predominantes en elcampo científico internacional.Dos figuras se destacan dentro de la generación de médicos quellegaron al país a finales del siglo XIX: Juan José Martínez (1889) y LuisH. Debayle (1890); ambos formados bajo los lineamientos de la escuelade medicina norteamericana y francesa respectivamente, marcó unaprofunda transformación en el ejercicio de la medicina en Nicaragua.Esta nueva generación de cirujanos, introdujeron como novedaden el campo de la medicina nicaragüense, la teoría microbiana-eran losmicrobios y no las miasmas, ni la generación espontánea como se creíahasta entonces, los agentes directos que causaban las enfermedades;además fueron los pioneros en la utilización de guantes de látex, yanestésicos de acción prolongada, como el éter y el cloroformo parainmovilizar a los pacientes que eran sometidos a complicadasintervenciones quirúrgicas.
Estos médicos graduados en prestigiosas universidades delextranjero, en conjunto con los estudiantes de la Escuela de Medicinade León, llegaron a editar en 1898 una publicación periódica titulada:
La Revista: publicación mensual de medicina, Cirugía, Higiene,Literatura y Ciencias”,
 
órgano de los intereses de la profesión y sostenedora imperturbable de los principios de higiene y  profilaxis que tanto necesitamos infundir y difundir para que el pueblo los conozca, los aprecie y sepa aprovecharlos”.
Además, la Revista posibilitó que la comunidad médicanicaragüense estableciera vínculos con los eruditos extranjeros y que
 
los galenos aprovecharan su espacio para promover debatescientíficos.Más adelante, durante el gobierno de José Santos Zelaya, seemitió el Reglamento del Ejercicio de la profesión de Medicina yCirugía. Se determinó que solamente podían ejercer la medicina:”,
los doctores o licenciados en la facultad de medicina, losincorporados a ella, los titulados que obtuviesen el pase delEjecutivo y los que hubiesen obtenido permiso para ejercerla enlos lugares donde no haya facultativos…” 
Así mismo, el reglamento restringió la actividad de loscuranderos tradicionales a los cuales recurría la población carente deatención médica. Así, a partir de 1906, al emitirse la ley Orgánica deEstadística; y ante la necesidad de llevar un registro oficial de lasdefunciones, el gobierno intensificó la vigilancia sobre las actividadesmédicas empíricas.En una noticia aparecida en un diario de la ciudad de Managua,se aprecia el énfasis que puso el gobierno en controlar la práctica de lamedicina ilegal así como, las protestas de la población que no gozabade atención médica y que se vio perjudicada por la ofensiva de lasautoridades contra los curanderos.Al respecto el jefe político de Managua don Gabriel Rivasaclaraba:
no es que exista de parte del gobierno una persecución decuranderos clandestinos, sino que lo que se pretende es regular el registro de defunciones por un lado; y por otro, hacer cumplir el artículo 164 del Reglamento de Policía vigente, que establecesancionar a aquellas personas que no obtengan títulos demédicos o permisos extendidos por el Gobierno, para ejercer lamedicina”.
A inicios del siglo XX, la nueva generación de médicos ycirujanos llegados del exterior, ya practicaban exitosas operacionesquirúrgicas. A finales de enero de 1904, el Diario El Comercio, daba aconocer a la ciudadanía, que los eminentes cirujanos, Rodolfo EspinosaR., Juan Gutiérrez, David Campari, Emigdio Lola, Alberto López y JoséPérez, habían realizado en el Hospital de Managua, una exitosaintervención quirúrgica a una paciente a quien le habían extraído unquiste de grandes proporciones.
En ese mismo año, según datos estadísticos, en la ciudad capitalcon una población de 30,000 habitantes, se contaba con 25 médicos, lamayoría de ellos graduados en el exterior ( 7 en la Universidad deGuatemala, 6 en la de León, 3 en la de Turín, 3 en la de Pensilvania, 1en La Habana, 1 en la de Bruselas, 1 en la de Munich y 1 en la deParís), según se desprendía de la inscripción que los médicos hicieronante sus instancias correspondientes.
En 1907, el presidente Zelaya a través de un decreto legislativo,reglamentó los aranceles que los profesionales de la medicina debíancobrar por sus servicios, de esta manera se buscaba frenar los abusosque con frecuencia se registraban en contra de la población que acudíaa las consultas privadas.
 
Por otro lado, a inicios del siglo XX el establecimiento de clínicasprivadas llamadas “
Casas de Salud
”, propiedad de jóvenesprofesionales recién egresados de las escuelas de medicina delexterior; constituyó un aporte significativo al fortalecimiento ydesarrollo de los conocimientos médicos y de los servicios de salud enNicaragua.En 1901 se fundó la primera Casa de Salud, en la ciudad de Leóncuyo propietario era el eminente facultativo Dr. Luis H. Debayle,conocido como
El Sabio Debayle
; y en julio de 1905, la de ciudad deGranada, propiedad de otra de las grandes figuras de la medicinanicaragüense de finales del siglo XIX, el Dr. Juan José Martínez.En los años siguientes, se fundaron otros establecimientossimilares en León y Managua. En 1908, el Diario el Comercio,informaba al público que los jóvenes doctores Arturo y Emilio Pallais,quienes recientemente habían regresado al país procedentes deGuatemala, fundaron en la ciudad de León, una Casa de Salud, similara la del Dr. Debayle, equipada con todos los medios técnicos modernosde la medicina.
A pesar de su carácter privado, estas clínicas establecían horasde atención médica gratuita para las personas de escasos recursoseconómicos. Así se confirmó en una noticia aparecida en el Diario ElComercio:
La Casa de Salud de León, sigue adelante brindando susservicios a ricos y pobres. No hay obstáculo para que todo el quebusque atención médica pueda encontrarla en este centrodirigida por el eminente médico leonés, Luis H. Debayle, junto alos Doctores Escolástico Lara, Webber y Sacasa”.
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