la vida’, la negación a nutrirse y otros por el estilo, se toman como muestras de estado patológicoal que hay que dar tratamiento. Sin embargo, frecuentemente, tales fenómenos son mensajes deun más profundo, más próximo sentido de la vida, frutos amargos de una genialidad del pensamiento o de sentimiento, en la raíz de tendencias anti-biológicas. No es que el alma estéenferma, sino una falla en su protección, o bien que está siendo rechazada porque se experimenta-correctamente- como una traición al más elevado potencial del ego.========El conjunto de vida que hoy vemos ante nuestros ojos está, desde lo más íntimo hasta lo másexterno, enmarañado en mecanismos represivos, sociales e individuales que pueden ser detectados hasta en las fórmulas más triviales de la vida cotidiana. Aunque toman unamultifacética y extensa variedad de formas, parece legítimo por lo menos identificar cuatroclases importantes, que desde luego ocurren en cualquier combinación posible: aislamiento,anclaje, distracción, y sublimación.Por aislamiento me refiero a una cabal y arbitraria expulsión de todo pensamiento o sentimiento preocupante o destructivo. (
Engstrom: "Uno no debe pensar, ese solo confunde"
). Una variante perfecta y casiembrutecedora se halla entre ciertos médicos, quienes para autoprotegerse solamente ven elaspecto técnico de su profesión. Puede también decaer al gamberrismo puro, como entre los pequeños delincuentes y los estudiantes de medicina, donde cualquier sensibilidad hacia al ladotrágico de la vida es suprimida por medios violentos (
jugar balompié con cabezas de cadáveres ycosas así
).En la interacción diaria, el aislamiento se manifiesta en un código general de silencio mutuo:sobre todo hacia los niños, para que no de pronto se asusten brutalmente por la vida que apenascomienzan, y conserven sus ilusiones hasta que puedan permitirse perderlas. A cambio, los niñosno deben incomodar a los adultos con recordatorios intempestivos del sexo, del escusado, o de lamuerte. Entre adultos están las reglas de 'tacto', un mecanismo exhibido abiertamente cuandodesalojan, con ayuda policíaca, a un hombre que llora en la calle.El mecanismo del anclaje también sirve desde temprana edad; los padres, el hogar, la calle seconvierten en cosas habituales al niño y le dan un sentido de seguridad. Esta esfera deexperiencias es la primera y quizás más feliz, protección contra el cosmos al que nosenfrentaremos en la vida, un hecho que sin duda explica el muy debatido “apego infantil”; lacuestión de si eso tiene tintes sexuales carece de importancia aquí. Cuando el niño descubre másadelante que esos puntos fijos son tan “arbitrarios” y “efímeros” como cualquier otro, tiene unacrisis de confusión y de ansiedad y rápidamente busca algún otro anclaje. “En otoño, iré a laescuela secundaria". Si por algo falla la substitución, entonces la crisis puede tomar un rumbofatal, o bien puede ocurrir lo que yo denomino un espasmo de anclaje: Uno se aferra en losvalores muertos, escondiendo lo mejor posible, a uno mismo y a otros, el hecho de que soninservibles, que uno está espiritualmente en bancarrota. El resultado es sempiterna inseguridad,“complejo de inferioridad”, sobrecompensación, desasosiego. Cuando este estado entra enciertas categorías, se hace acreedor a tratamiento psicoanalítico, cuyo objetivo es completar latransición hacia nuevos anclajes.El anclaje puede caracterizarse como la sujeción a puntos internos, o la construcción de murallasalrededor, de la lacrimosa batalla de conciencia. Aunque típicamente inconsciente, también puede ser totalmente consciente (
uno “adopta un propósito”
). Los anclajes públicamente útiles sonrecibidos con simpatía; quien “se sacrifica enteramente” por su anclaje (
la compañía, la causa
) esidolatrado. Él habrá establecido un poderoso baluarte contra la disolución de la vida, y otros por sugestión se benefician de la fuerza de él. En una tosca forma, como acción deliberada, apareceentre “playboys decadentes” (
“uno debe casarse oportunamente, y entonces las ataduras vendrán por simismas"
). Así que uno establece una necesidad para su vida, exponiéndose a un mal obvio desde
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Excelente material. Algo que la mayoría de las personas deberían leer.