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 El Poder tiene en la violencia un recurso de dominación, pero también lo tiene en el arte y la cultura, en el conocimiento, en la información, en el sistema de justicia,en la educación, en la política institucional y,por supuesto, en la economía.Cada lucha, cada movimiento,en sus muy particulares geografías y calendarios,debe recurrir a diversas formas de lucha. No es la única y probablemente no sea la mejor, pero la violencia es una de ellas.
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Como un desafío más frente al Poder y a sus “verda-des”, el Primer Festival Mundial de la Digna Rabiatransgredió la impuesta geografía por la que debería-mos —como dice el Sub— aceptar que “Grecia quedamuy lejos de Chiapas… México queda separado por un océano de Francia, del País Vasco, del Estado Es- pañol, de Italia. Y la Argentina queda muy al sur deesta tierra”. En este Festival, las rabias del mundo,siguiendo su propia geografía: abajo y a la izquierda, pudieron encontrarse, reconocerse y enlazarse.Para las luchas de abajo basta con la ubicación
geográca que a la izquierda las ubica, donde cada
cual bajo su propio calendario, aporta según sus mo-dos y formas, su propio cincelazo al ya maltrecho sis-tema capitalista.
En la actual Guerra Mundial ―la IV, dicen los za
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 patistas―, la hipocresía y la traición son parte de las
armas secretas del Poder frente a las insurreccionescotidianas. Para los de arriba, no hay violencia en elmodo en que se mantiene el control sobre los pueblos:explotación, desprecio, despojo y represión, pero sí lahay cuando éstos dicen No y se enfrentan al enemigocon dignidad y de frente.
La condena de la subversión, de la insurrección dequien responde a la larga secuencia de golpes bajos, es para el Poder tarea primordial. Indignado por no conser-var la hegemonía sobre la violencia, recurre a la escan-dalosa acusación del otro y ofrece, presto y dispuesto,más violencia institucionalizada o directa, para corregir el mal y devolver al mundo la paz de la sumisión.
En este Festival, conuyeron diversos individuos,
colectivos y organizaciones sociales que, de maneradirecta o indirecta, han enfrentado la represión por  parte del Estado como respuesta a su desafío, a suactividad política para desmontar su maquinaria.
Mediante un esfuerzo colectivo de reexión,
los distintos participantes fueron develando ciertasconstantes e incorporando y consolidando algunosaprendizajes. 
Nada personal
En este Festival no sólo se compartió la certeza de quela represión o persecución política es una respuesta delEstado frente a la movilización y construcción de otracosa, sino que se evidenció, tras los múltiples diálogosy transmisiones de experiencias, que la propia intensi-dad y forma de represión está fuertemente relacionadacon la manera en que se afectan las estructuras del sis-tema, con los daños que se producen al control políticoy económico que ejerce el Poder sobre nosotros.Así lo entienden los compañeros presos políticosde la región Loxicha, recluidos en la penitenciaríacentral del estado de Oaxaca, en una carta enviadaa los asistentes del Festival: “Llevamos más de doceaños recluidos en este penal de manera injusta, so-lamente por haber luchado contra las injusticias, la pobreza extrema, la explotación, la discriminación, eldespojo, la marginación y el olvido”.“Si rechazamos la explotación, el despojo, el des- precio y la represión misma, el Estado tratará de so-meternos. Si nuestras luchas afectan los cimientos delcapitalismo, el Estado atacará con todos los recursos
 
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que proporciona el poder”, complementó la compa-ñera Gloria Arenas también mediante un mensaje en-viado desde el penal donde se encuentra recluida.Desde uno de los stands dispuestos para la ex- posición de las distintas rabias, los compañeros de laradio comunitaria Arcoiris, provenientes de la comu-nidad de Santa María Jalapa del Marquéz, en Oaxa-ca, compartieron estas deducciones: “Sentimos que,en nuestra radio comunitaria, en cualquier momentonos reprimen porque servimos a la comunidad y nonos vendemos, nosotros no le servimos a los partidos políticos y eso pesa bastante, porque pintamos nues-tra raya. En ningún momento estamos a favor del quequede como gobierno de nuestro pueblo, siempre es-tamos criticándolos, que trabajen o que se vayan. Ynosotros a los que molestamos es a los capitalistas,que son los que mantienen las radios comerciales, lesquitamos clientela y eso no les gusta, aparte de queformamos conciencia y eso para ellos es muy grave”.También los compañeros del Consejo IndígenaPopular de Oaxaca, Ricardo Flores Magón (CIPO-RFM) están claros de que ha sido la lucha por la au-todeterminación de sus comunidades y los avances enla construcción de su autonomía lo que ha generadola represión por parte del Estado: “Nosotros los indí-genas, pues sí pensamos, sí tenemos la capacidad deorganizarnos, sí tenemos la capacidad de trabajar, de
resolver nuestros problemas. Por eso nos identica el
gobierno, nos persigue, nos amenaza de distintas for-mas. Nos reprime, nos encarcela, nos mata”.De ahí la importancia de otra precisión hecha por los compañe-ros de Voces Oaxaqueñas Cons-truyendo Autonomía y Libertad(VOCAL): “Hoy, no sólo quisié-ramos contarles de nuestra repre-sión, sino de la lucha que con ellaquisieron frenar, nuestras alegríasy nuestras esperanzas, esos otroscaminos que queremos caminar y que van de la mano de nuestrahistoria arraigada como indígenasy nuestras propuestas para hacer otra política”.El reconocimiento de que larepresión, en tanto respuesta delsistema, no debe entenderse como una forma aisladade escarmiento, sino como una estrategia para reducir la movilización del pueblo en general, contribuyó alfortalecimiento de una identidad común como partede una lucha más amplia. Mariana Selvas, compañeraex presa política por el caso Atenco, comparte esta vi-
sión al armar que “la represión política es un métododel Estado para mantenernos sumisos. Una de sus 
-nalidades es romper el tejido colectivo solidario, por-que las experiencias comunitarias y la participacióncolectiva cuestionan de manera directa al poder”.“Sabemos que el Estado quiso enviar un mensaje ala gente que lucha, nos quiso usar como castigo ejem- plar. Supusieron que nos quedaríamos derrotados y de-rrotadas, y que prevalecería la desesperanza”, nos diceItalia, también compañera ex presa política por el mis-mo caso. Como mujeres, estas compañeras debieronenfrentar, además de la detención brutal y el encarce-lamiento, la tortura sexual: “Pretendían su estigmatiza-ción, que las viéramos como pobrecitas y vulnerablesy que pensáramos que ese es el destino obvio para lasmujeres que luchan”, nos dice Susana González.Es por esto que un grupo de compañeras ex pre-sas, agredidas sexualmente como parte de la represióndel 3 y 4 de mayo en Texcoco y Atenco, junto conotras compañeras y compañeros luchadores sociales,se han conformado como Campaña contra la Tortura
Sexual. Esta Campaña tiene como objetivo reexio
-nar y evidenciar que “la tortura sexual es un arma muyefectiva del Estado para evitar que nos organicemos,
 
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hasta volvernos colaboradores suyos, o simplementeque permitamos que las cosas sigan sucediendo y nosvolvamos indiferentes, que ya no participemos”.En este encuentro, articulado mediante denuncias públicas, manifestación de experiencias tan dolorosascomo valiosas en cuanto aprendizaje de organizacióny reconstrucción colectiva de la propia historia, se re-conocieron múltiples variantes de la represión: desdeel asesinato, y la desaparición y encarcelamiento, has-ta el hostigamiento constante, los despidos laborales,entre otros. Para VOCAL es evidente que “el poder  pretende quitarnos el derecho de organizarnos, a cada paso que damos nos sacude con un golpe de violen-cia. Hoy un desalojo, mañana un asesinato, un encar-celamiento, violación, tortura y golpes, así como la permanente militarización de nuestros territorios”.Como indígenas organizados, la Sociedad CivilLas Abejas conoce de cerca la represión, su asisten-cia al Festival —después de 11 años sin justicia tras
la masacre de Acteal— puso de maniesto que “el
gobierno ha reprimido a las organizaciones indígenascon la formación de grupos paramilitares y desplaza-miento, despojos, amenazas y hasta la masacre”.Algunos compañeros de La Otra Campaña en elestado de Morelos compartieron que su forma de en-frentar la represión tiene que ver con el acompaña-miento a las trabajadoras sexuales, en Jojutla, quienes“son explotadas, marginadas, golpeadas por la policíay padroteadas”, así como a las y los compañeros tra- bajadores ambulantes que están siendo continuamen-te desalojados de todo punto de venta.La represión, entonces, durante el Primer Festival
Mundial de la Digna Rabia, perlada como un ataque
heterogéneo contra la totalidad del movimiento y nosólo contra aquellos en quienes recae de manera di-recta, fue enfocada de tal modo que se reconocierontambién sus efectos sobre otros modos de lucha: sobrelos familiares de los compañeros directamente agredi-dos e, incluso, sobre el grueso de la población que semantiene al margen de la organización. La represiónque ejerce el Estado sobre cualquier luchador socialfue caracterizada como una acción que busca una re- percusión inmovilizante sobre la sociedad toda.
Una de sus nalidades, de acuerdo con Gloria
Arenas es “aniquilar las estructuras organizativas populares así como el surgimiento de otras, destruir cualquier forma de propagación del pensamiento yánimo transformadores. Los alcances de la persecu-ción-represión van más allá de la colectividad direc-tamente golpeada. Sus efectos, además de destructi-vos e inmediatos, son preventivos”. Esta visión fuecompartida por la compañera Isabel Almaraz Matías,recién liberada del penal de Ixcotel trás más de seisaños de prisión, quien expuso que en su región (Loxi-cha), “el Estado sembró el miedo con sus ejércitos ygrupos paramilitares para que la gente dejara de par-ticipar, criminalizando nuestro trabajo comunitario einventándonos que somos guerrilleros”.Desde el penal Molino de Flores, en Texcoco, sehizo escuchar la palabra de los compañeros presos políticos de Atenco para quienes “el ambiente en lacárcel te envuelve en una profunda incertidumbre, tucuerpo se llena de coraje e impotencia, pues cada vezque nos visitan nuestros familiares tienen que sopor-tar toda clase de humillaciones. Sin embargo, tantoellos como nosotros y ahora ustedes, tenemos que se-
guir en pie de lucha y una lucha llena de sacricios y
entrega, pero sobre todo con esa fuerza de voluntad yde unidad que sostiene cualquier lucha social”.En este sentido, se habló también de la importanciade retomar el tema de la tortura “como una intervención
del poder del Estado con el n de dañar la integridad
física y psíquica de la persona y quitarle la dignidad,con lo que a la vez afecta a la familia y a la comunidad,generando terror en la sociedad en general. Por eso nosólo es una violación de los derechos humanos, es unamanifestación extrema de la lucha de clases, utiliza-da para mantener la dominación de la clase poseedorasobre las demás”, tal como lo manifestó el ColectivoContra la Tortura y la Impunidad (CCTI).
No somos estadística,nombremos a nuestros compañeros
Un acuerdo tácito entre los asistentes a este Festivalconsistió en el reconocimiento de la importancia denombrar a nuestros compañeros presos, detenidos-desaparecidos, así como a nuestros muertos como producto de la represión política, no permitiendo quese les transforme en estadística, en meros datos, nique se banalicen los crímenes cometidos en contrade nuestros compañeros, de nuestras compañeras, o
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