hasta volvernos colaboradores suyos, o simplementeque permitamos que las cosas sigan sucediendo y nosvolvamos indiferentes, que ya no participemos”.En este encuentro, articulado mediante denuncias públicas, manifestación de experiencias tan dolorosascomo valiosas en cuanto aprendizaje de organizacióny reconstrucción colectiva de la propia historia, se re-conocieron múltiples variantes de la represión: desdeel asesinato, y la desaparición y encarcelamiento, has-ta el hostigamiento constante, los despidos laborales,entre otros. Para VOCAL es evidente que “el poder pretende quitarnos el derecho de organizarnos, a cada paso que damos nos sacude con un golpe de violen-cia. Hoy un desalojo, mañana un asesinato, un encar-celamiento, violación, tortura y golpes, así como la permanente militarización de nuestros territorios”.Como indígenas organizados, la Sociedad CivilLas Abejas conoce de cerca la represión, su asisten-cia al Festival —después de 11 años sin justicia tras
la masacre de Acteal— puso de maniesto que “el
gobierno ha reprimido a las organizaciones indígenascon la formación de grupos paramilitares y desplaza-miento, despojos, amenazas y hasta la masacre”.Algunos compañeros de La Otra Campaña en elestado de Morelos compartieron que su forma de en-frentar la represión tiene que ver con el acompaña-miento a las trabajadoras sexuales, en Jojutla, quienes“son explotadas, marginadas, golpeadas por la policíay padroteadas”, así como a las y los compañeros tra- bajadores ambulantes que están siendo continuamen-te desalojados de todo punto de venta.La represión, entonces, durante el Primer Festival
Mundial de la Digna Rabia, perlada como un ataque
heterogéneo contra la totalidad del movimiento y nosólo contra aquellos en quienes recae de manera di-recta, fue enfocada de tal modo que se reconocierontambién sus efectos sobre otros modos de lucha: sobrelos familiares de los compañeros directamente agredi-dos e, incluso, sobre el grueso de la población que semantiene al margen de la organización. La represiónque ejerce el Estado sobre cualquier luchador socialfue caracterizada como una acción que busca una re- percusión inmovilizante sobre la sociedad toda.
Una de sus nalidades, de acuerdo con Gloria
Arenas es “aniquilar las estructuras organizativas populares así como el surgimiento de otras, destruir cualquier forma de propagación del pensamiento yánimo transformadores. Los alcances de la persecu-ción-represión van más allá de la colectividad direc-tamente golpeada. Sus efectos, además de destructi-vos e inmediatos, son preventivos”. Esta visión fuecompartida por la compañera Isabel Almaraz Matías,recién liberada del penal de Ixcotel trás más de seisaños de prisión, quien expuso que en su región (Loxi-cha), “el Estado sembró el miedo con sus ejércitos ygrupos paramilitares para que la gente dejara de par-ticipar, criminalizando nuestro trabajo comunitario einventándonos que somos guerrilleros”.Desde el penal Molino de Flores, en Texcoco, sehizo escuchar la palabra de los compañeros presos políticos de Atenco para quienes “el ambiente en lacárcel te envuelve en una profunda incertidumbre, tucuerpo se llena de coraje e impotencia, pues cada vezque nos visitan nuestros familiares tienen que sopor-tar toda clase de humillaciones. Sin embargo, tantoellos como nosotros y ahora ustedes, tenemos que se-
guir en pie de lucha y una lucha llena de sacricios y
entrega, pero sobre todo con esa fuerza de voluntad yde unidad que sostiene cualquier lucha social”.En este sentido, se habló también de la importanciade retomar el tema de la tortura “como una intervención
del poder del Estado con el n de dañar la integridad
física y psíquica de la persona y quitarle la dignidad,con lo que a la vez afecta a la familia y a la comunidad,generando terror en la sociedad en general. Por eso nosólo es una violación de los derechos humanos, es unamanifestación extrema de la lucha de clases, utiliza-da para mantener la dominación de la clase poseedorasobre las demás”, tal como lo manifestó el ColectivoContra la Tortura y la Impunidad (CCTI).
No somos estadística,nombremos a nuestros compañeros
Un acuerdo tácito entre los asistentes a este Festivalconsistió en el reconocimiento de la importancia denombrar a nuestros compañeros presos, detenidos-desaparecidos, así como a nuestros muertos como producto de la represión política, no permitiendo quese les transforme en estadística, en meros datos, nique se banalicen los crímenes cometidos en contrade nuestros compañeros, de nuestras compañeras, o
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