propios que pueden ser compatibles con el modelo de desarrolloimperante, pero que permiten introducir factores diferencialesasociados tanto a las características del territorio como a las de lacomunidad que lo habita, y responder así, en mayor medida, a susnecesidades e intereses.Desde los entes locales tenemos, por tanto, la posibilidad – incluso laresponsabilidad- de aprovechar este momento de crisis para repensarnuestro modelo de desarrollo económico y cimentarlo sobre unasbases más fuertes, más ancladas en el territorio y en la comunidad,pero sin perder de vista las oportunidades que ofrece la globalización.
Globalización y desarrollo local
Ciertamente, la globalización económica es un hecho indiscutible yseguramente imparable, ante el cual los territorios, contempladosdesde la óptica de las posibilidades de intervención de laadministración local y de la propia ciudadanía, pueden “dejarsellevar” por las dinámicas globales o bien movilizarse para buscarfórmulas de desarrollo económico local - en algunos casosalternativas, en muchos otros complementarias a las que marca lapropia globalización - que incorporen rasgos diferenciales propios.Simplificando enormemente, podríamos considerar que el marco demodelos de referencia con el que trabajamos en términos deintervención local sobre el desarrollo económico puede oscilar dentrode un abanico de opciones comprendidas entre los modeloscompletamente autárquicos, en los que una comunidad se cierratotalmente en ella misma para satisfacer sus necesidadesúnicamente con los recursos que tienen a su alcance inmediato, hastalos modelos plenamente integrados en la economía global, en la quecualquier nexo con la realidad del territorio ha desaparecido
. Dentrode este abanico de opciones, encontraríamos una multitud desituaciones intermediassobre las cuales los territorios tienen un cierto
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Es evidente que cualquiera de los dos planteamientos (autarquía – globalización“total”) son extremos poco probables de encontrar hoy en día en el mundo y, hayque decirlo, igualmente indeseables. No obstante, sí que podríamos encontrarejemplos aproximados, como determinadas comunidades geográficamente aisladas,en el primer caso, o espacios – que algunos autores denominan “no-lugares”- comolos grandes aeropuertos internacionales, en el segundo.
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