2más sobre su congruencia con los retos que se nos están planteando. No hace falta recurrir a losplanteamientos de los promotores deldecrecimiento(planteamientos que, en cualquier caso, espreciso analizar con interés) para entender que un ritmo de crecimiento del PIB como el deseadopor Japón, generalizado a escala global, es irrealizable, sean cuales sean los sectores sobre losque se sustente y sean cuales sean los avances tecnológicos que se puedan lograr.En este contexto, ¿qué es lo que se puede hacer desde lo local? Es bien sabido que el municipiosuele ser la primera instancia a la que acude la ciudadanía cuando se encuentra en dificultades.Así lo demuestran las colas que se han vuelto a formar frente a los servicios locales de empleo;servicios que, no lo olvidemos, nacieron con motivo de los estragos que provocó el paro masivoen el transcurso de la crisis de los años 80, con la consiguiente presión ciudadana sobre losayuntamientos. Y estos mismos ayuntamientos han hecho un gran esfuerzo en los últimos añospara tratar de definir estrategias de desarrollo económico local, muchas veces de formacoordinada a escala supramunicipal. Pero, también en este caso, el desconcierto es la tónicageneral a la hora de buscar nuevas soluciones al viejo problema del paro.En este artículo haremos un repaso a varias experiencias locales que, siguiendo caminos amenudo similares, a menudo diversos, representan ya desde antes de la crisis enfoquesalternativos al modelo general imperante; un modelo que ya ha demostrado lo suficiente suinviabilidad y su vulnerabilidad como para no tomarnos la molestia, desde lo local, de buscar nuevas respuestas más próximas a la ciudadanía y al territorio, en un ejercicio deresponsabilidad que quizás sólo se pueda emprender seriamente desde esta escala territorial.Unas nuevas respuestas que, como veremos, los hechos demuestran que son posibles.
Dinámicas globales... ¿dinámicas urbanas?
El doble proceso de globalización y de reinvención de lo local dentro de este contexto global hasido ya ampliamente analizado y teorizado, a pesar de ser un proceso en constante y rápidaevolución. Algunos de estos análisis apuntan a la emergencia de lo que se suele denominar “desarrollo glocal”, es decir, la oportunidad económica de poner en valor los elementosdiferenciadores locales a escala global, y que se suele expresar con la frase “pensar local yactuar global”; una formulación que, curiosamente, invierte una de las premisas fundamentalesde la sostenibilidad (“pensar global y actuar local”).Efectivamente, nos encontramos en una dinámica en la que se habla tanto de unmundo “plano” como de unmundo “puntiagudo”
; de un mundo en el que desde cualquier lugar, gracias a lasTIC, se puede hacer casi cualquier cosa (haciendo prácticamente irrelevante nuestra ubicación),pero en el que, en cambio, se observa una creciente concentración de la población y de laactividad económica en espacios urbanos que, especialmente a los países del Sur, muestran
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