En el centro de nuestra era tecnológica se halla un grupo fascinante de personas que se autodenominanhackers. No se trata de celebridades televisivas con amplia fama y reconocimiento, pero todos conocensus logros, que constituyen la nueva base tecnológica de la sociedad emergente: Internet y la Red deredes (lo que en conjunto podríamos llamar la Red), el ordenador personal, así como una parteimportante del software utilizado para que todo ello funcione. El diccionario del argot hacker, el <<jargonfile>>, compilado de forma co1ectiva en la Red, define a los hackers como personas que se dedican a<<programar de forma entusiasta>>(1) y creen que <<poner en común la información constituye unextraordinario bien, y que además para ellos es un deber de naturaleza ética compartir su competencia ypericia elaborando software gratuito y facilitando el acceso a la información y a los recursos decomputación siempre que ello sea posible>>,(2). Ésta ha sido la ética hacker desde que un grupo deapasionados programadores del MIT empezaron a llamarse hacker a principios de la década de 1960.(3)(Con posterioridad, a mediados de la década de 1980, los medios de comunicación, empezaron a aplicarel término a los criminales informáticos. A fin de evitar la confusión con aquellos que dedican su tiempo aescribir virus informáticos y a colarse en los sistemas de información, los hackers empezaron adenominar crakers a estos usuarios destructivos o piratas informáticos (4). En este libro, utilizamos estadistinción entre hackers y crackers.). Mi interés inicial por estos hackers fue tecnológico, relacionado conel impresionante hecho de que los símbolos más conocidos de nuestra era, la Red, el ordenador personaly software como el sistema operativo Linux, no fueron en realidad creados por empresas o gobiernos,sino por individuos entusiastas que empezaron a llevar a la práctica sus ideas con otros individuos deintereses afines que trabajaban a su propio ritmo. (Quienes sientan interés por su desarrollo, puedenconsultar el apéndice de este libro, <<Breve historia del hackerismo en informática>> , donde se ofreceuna visión pormenorízada de su evolución.) Quería comprender la lógica interna de esta actividad, susfuerzas conducturas. De todas formas, cuanto más pensaba en los hackers informáticos, más palmarioresultaba que lo más interesante de ellos, en términos humanos, era el enorme desafío espiritual quesuponían para nuestra época. Los hackers informáticos siempre han admitido este mayor alcance de susformas de hacer y pensar. Su diccionario de argot, el <<jargon file>>, hace hincapié en que un hacker esbásicamente un <<experto o entusiasta de cualquier tipo. Uno puede ser un hacker astrónomo, porejemplo>>(5). En este sentido, una persona puede ser un hacker sin tener nada que ver con losordenadores.La cuestión principal pasó a ser entonces la de saber qué sucedería si examináramos a los hackersdesde una perspectiva más amplia. ¿Qué significaría entonces, su desafío? Al considerar la ética hackeren este sentido, pasa a ser el nombre que designa una relación general, apasionada con el trabajo quese está desarrollando en el seno de nuestra era de la información. Desde esta perspectiva, la éticahacker es una nueva ética del trabajo que desafía la actitud que durante tanto tiempo nos ha tenidoesclavizados, a saber, la ética protestante del trabajo, tal como la expuso Max Weber en su obra clásicaLa ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904-1905). (6)A algunos hackers informáticos, este tipo de vinculación de la ética hacker con Max Weber puedeparecerles, a primera vista, extraña. Deben tener presente que en este libro la expresión ética hacker seutiliza en un sentido más amplio que el puro hackerismo informático y que, por esta razón, se enfrenta afuerzas sociales normalmente no analizadas en debates circunscritos al mundo de los ordenadores. Estaextensión de la ética hacker supone, asimismo, un desafío intelectual para los hackers informáticos.Pero primero, y ante todo, la ética hacker supone un reto para nuestra sociedad y para cada uno denosotros. Junto a la ética del trabajo, el segundo plano importante de tal desafío es la ética hacker deldinero, un nivel que Weber definió como el otro componente principal de la ética protestante. Claramente,el <<poner en común la información>> que aparece en la definición de la ética hacker antes mencionadano es el modo dominante de hacer dinero en nuestra época; al contrario, el dinero se hace principalmentegracias a la posesión en propiedad de la información. Tampoco es una actividad común a todos el ethosprimero de los hackers, aquella actividad que debe ser motivada primeramente por el dinero sino másbien por un deseo de crear algo que la comunidad formada por nuestros iguales consideren valioso. Si
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