FRANCIS BACON
(Museo del Prado)ANIMAL
Es en la década de 1940 cuando por primera vez aparece una actitud filosófica hacia la naturalezahumana en el arte de Francis Bacon, reflejo de su convicción de que, sin Dios, el ser humano estásujeto a las mismas pulsiones naturales de violencia, lascivia y miedo que cualquier otro animal.En abril de 1945 mostró Figura en un paisaje y Tres estudios para figuras al pie de una Crucifixión,y a partir de entonces expuso con regularidad.La representación bestial de la figura humana se combinaba con alusiones concretas a la historiareciente, y en particular a los sucesos devastadores de la Segunda Guerra Mundial. Bacon seinspiraba a menudo en reproducciones: reunió una extensa colección de libros, catálogos yrevistas, y estudió reiteradamente algunas imágenes clave para profundizar más allá de laapariencia superficial que captaba la fotografía. Entre los motivos tempranos que perdurarían a lolargo de toda su pintura están el desnudo masculino, revelador de la fragilidad de la figurahumana, y el grito que expresa angustias reprimidas y violentas. Estas obras se cuentan entre lasprimeras donde quiso equilibrar la penetración psicológica con la materialidad de la carne y delpigmento.
ZONA
En sus pinturas de los primeros años cincuenta Bacon abordó unaexperimentación compleja con el espacio pictórico: empezó arepresentar detalles específicos en los fondos y a establecer unainteracción matizada entre el asunto y su entorno. Las figurasaparecen encerradas en estructurasa modo de jaulas, ‘marcos espaciales’ delineados y sueloshexagonales que las recluyen en una tensa zona psicológica. En1952 diría que era “un método de abrir áreas de sentimiento másque la mera ilustración de un objeto”. Mediante su técnica de ‘persianas’ de trazos verticales que aglutinan el primer término conel fondo, soldaba la figura y su ambiente sobre la superficie pintadasin dar precedencia a ninguno de los dos, en lo que él llamó “unintento de sacar la imagen de su entorno natural”.Los años cincuenta vieron surgir la extensa serie de variaciones sobre el Retrato de Inocencio X deVelázquez (1650, Roma, Galleria Doria Pamphilj), que Bacon sólo conocía a través dereproducciones y que le serviría para poner al descubierto las inseguridades del poderoso,representadas casi siempre en el grito de la figura enjaulada. La boca abierta manifiesta la tensiónentre el espacio interior del cuerpo y los espacios que habita, explorada de manera más explícitaen la vulnerabilidad de los desnudos simiescos.
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