/  6
 
FRANCIS BACON
Febrer del 2009
MUSEO DEL PRADO
 
FRANCIS BACON
(Museo del Prado)ANIMAL
Es en la década de 1940 cuando por primera vez aparece una actitud filosófica hacia la naturalezahumana en el arte de Francis Bacon, reflejo de su convicción de que, sin Dios, el ser humano estásujeto a las mismas pulsiones naturales de violencia, lascivia y miedo que cualquier otro animal.En abril de 1945 mostró Figura en un paisaje y Tres estudios para figuras al pie de una Crucifixión,y a partir de entonces expuso con regularidad.La representación bestial de la figura humana se combinaba con alusiones concretas a la historiareciente, y en particular a los sucesos devastadores de la Segunda Guerra Mundial. Bacon seinspiraba a menudo en reproducciones: reunió una extensa colección de libros, catálogos yrevistas, y estudió reiteradamente algunas imágenes clave para profundizar más allá de laapariencia superficial que captaba la fotografía. Entre los motivos tempranos que perdurarían a lolargo de toda su pintura están el desnudo masculino, revelador de la fragilidad de la figurahumana, y el grito que expresa angustias reprimidas y violentas. Estas obras se cuentan entre lasprimeras donde quiso equilibrar la penetración psicológica con la materialidad de la carne y delpigmento.
ZONA
En sus pinturas de los primeros años cincuenta Bacon abordó unaexperimentación compleja con el espacio pictórico: empezó arepresentar detalles específicos en los fondos y a establecer unainteracción matizada entre el asunto y su entorno. Las figurasaparecen encerradas en estructurasa modo de jaulas, ‘marcos espaciales’ delineados y sueloshexagonales que las recluyen en una tensa zona psicológica. En1952 diría que era “un método de abrir áreas de sentimiento másque la mera ilustración de un objeto”. Mediante su técnica de ‘persianas’ de trazos verticales que aglutinan el primer término conel fondo, soldaba la figura y su ambiente sobre la superficie pintadasin dar precedencia a ninguno de los dos, en lo que él llamó “unintento de sacar la imagen de su entorno natural”.Los años cincuenta vieron surgir la extensa serie de variaciones sobre el Retrato de Inocencio X deVelázquez (1650, Roma, Galleria Doria Pamphilj), que Bacon sólo conocía a través dereproducciones y que le serviría para poner al descubierto las inseguridades del poderoso,representadas casi siempre en el grito de la figura enjaulada. La boca abierta manifiesta la tensiónentre el espacio interior del cuerpo y los espacios que habita, explorada de manera más explícitaen la vulnerabilidad de los desnudos simiescos.
 
APRENSION
En la producción de Bacon a mediados de los años cincuenta seadivina una sensación de temor que impregna la brutalidad de lavida cotidiana. No es un mero resultado de las zozobras de la GuerraFría; parece reflejar una conciencia de amenaza a nivel personal,fruto de su caóticarelación con Peter Lacy, un hombre proclive a la borrachera violenta,y las presiones externas que engendraba la persistente condición dedelito de la homosexualidad. La serie Hombre en azul concentra esaatmósfera en la figura de un hombre anónimo de traje oscuro al quese muestra solo, sentado a una mesa o mostrador de bar sobre unfondo azul casi negro. Dentro de sus sencillos marcos pintados, esospersonajes en posturas incómodas parecen patéticamente aislados.El interés de Bacon por las situaciones en las que lo banal coexiste con un malestar agudo seevidencia también en otras obras de la misma época. Sus Papas pasan de ser figuras de autoridadangustiadas a adquirir atributos malignos y deformaciones físicas que tienen un eco directo en laspinturas de animales cuya actividad es a la vez siniestra y rastrera. Algunas de esas imágenesproceden de un atento examen de las fotografías secuenciales de animales y personas tomadaspor Eadweard Muybridge (1830-1904), de las que Bacon afirmó que constituían “un diccionario” del cuerpo en movimiento.
CRUCIFIXION
Bacon hizo pinturas relacionadas con la Crucifixión en momentos cruciales de su carrera, y ésa esla razón de que esas obras clave aparezcan aquí reunidas. Él mismo era consciente de la paradojade que un ateo elija un tema cargado de significado cristiano, pero afirmaba que para él, “comono creyente, era sólo un acto de comportamiento del hombre”. Aquí los instintos de brutalidad ymiedo se combinan con una profunda fascinación por el ritual del sacrificio. Bacon ya habíapintado una crucifixión muy personal en 1933, y en 1944 volvió al tema con su revolucionariotríptico Tres estudios para figuras al pie de una Crucifixión, precedente decisivo de asuntos ycomposiciones posteriores que encierran la distorsión bestial de figuras humanas en el formatotríptico.Esos seres monstruosos suplantan a los santos tradicionales, y más tarde Bacon los relacionó conlas Euménides, las Furias vengadoras de la mitología griega. Al retomar el asunto en los añossesenta, especialmente en 1962 como colofón de su primera exposición en la Tate, utilizóreferencias al Crucifijo de Cimabue (1272-1274) para introducir una visión más explícitamenteviolenta. Después de acabar el tercer tríptico en 1965 se limitaría adecir: “Efectivamente, somos carne comestible, somos canales enpotencia”.
CRISIS

Share & Embed

More from this user

Add a Comment

Characters: ...