moviéndose “desde fuera” de la estructura institucional, aprovechando su posiciónprivilegiada ante los grupos de PODER FÁCTICO para hacer las veces de “bisagra” entreéstos y las instancias del poder público: gobierno, partidos, jueces y tribunales,legisladores y cámaras.Carlos Salinas pudo superar su condición de “exiliado” -a la que Ernesto Zedillo lo habíaremitido- conforme Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo fueron tejiendo alianzas conlos grupos de poder locales, la mayoría de ellos de corte caciquil. Cuando se hicieron dela dirigencia del PRI, Madrazo y Gordillo retomaron la operación del PRIAN, con la francacolaboración del presidente Fox. Salinas estaba de regreso y trabajaba a todo vapor en larestauración conservadora, aprovechando la debilidad política y la confusión ideológicadel foxismo.El desafuero de López Obrador y el inusitado crecimiento de sus posibilidades electoralesdistrajeron a Salinas y al PRI de los afanes restauradores. Esta situación arrancó en 2005,encimándose en la campaña electoral del 2006. Vicente Fox dejó de ser un aliado efectivoy se tuvo que involucrar a los grupos de poder fáctico, que se metieron hasta el cuello enla operación político-electoral con tal de impedir el triunfo del candidato de izquierda enlas urnas.Consecuencia de la desatención de Salinas en momentos claves fue que RobertoMadrazo se hizo de la candidatura tricolor, un pésimo candidato, con nulas posibilidadesde triunfo. Finalmente, la debilidad electoral del PRI resultó benéfica para el PRIAN, yaque los operadores electorales –con los gobernadores a la cabeza- pudieron canalizarvotantes y votos, que debían ser del PRI, en favor del PAN. Conviene recordar que en laselecciones del 2006 las fórmulas del PRI al Senado de la República, sólo obtuvieron lamayoría de votos en los estados de Sinaloa, Campeche y Quintana Roo y los candidatosa diputados del PRI ganaron 63 de los 300 distritos electorales.El trabajo coordinado del PRIAN no terminó con la jornada electoral: la toma de posesiónde Felipe Calderón pudo hacerse en la Cámara de Diputados y conforme al protocologracias al PRI y a la labor de sus coordinadores, Manlio Fabio Beltrones, en el Senado, yEmilio Gamboa Patrón, en la cámara baja. Parte de este compromiso fue que el PRI pudosalvar de la picota a personajes deleznables, como Mario Marín, Ulises Ruiz o FidelHerrera, piezas de alto valor estratégico para el madracismo, puestos al servicio de larestauración salinista.Roberto Madrazo no sólo saqueó las arcas del PRI –eso lo hizo por naturaleza-, tambiéndesmanteló su estructura nacional al dejar en manos de los gobernadores la operaciónelectoral y la toma de decisiones políticas. Ese fue el PRI que recibió Beatriz Paredes,acotada en el territorio nacional y arrinconada en la cúpula por la actividad de loscoordinadores parlamentarios. Por si lo anterior no bastase, Beatriz Paredes hubo depasar la aduana salinista para acceder a la dirigencia nacional del PRI. Y fue en esaaduana y bajo esos intereses en donde quedaron la frescura, la valentía, la visiónprogresista, nacionalista y popular que habían distinguido a Beatriz Paredes durante sutrayectoria política.Sobre ese PRI, desmantelado políticamente e ideológicamente desdibujado (ahora el PRIencabeza la lucha contra el aborto, la defensa de los monopolios y a favor de la educación
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