discípulos de Cristo; pero si alguien está afligido, ore; eso acallará sus preocupaciones y temores.Ahora tenían una gran obra que hacer y, antes que la empezaran, oraron fervientemente a Diospidiendo su presencia. Esperando el derramamiento del Espíritu y abundando en oración. Losque están orando son los que están en mejor situación para recibir bendiciones espirituales.Cristo había prometido enviar pronto al Espíritu Santo; esa promesa no tenía que eliminar laoración, sino vivificarla y alentarla. Un grupo pequeño unido en amor, de conducta ejemplar,ferviente para orar, y sabiamente celoso para el progreso de la causa de Cristo, probablementecrezca con rapidez.
Vv. 15—26.
La gran cosa de la que los apóstoles debían atestiguar ante el mundo era laresurrección de Cristo, porque era la gran prueba de que Él es el Mesías, y el fundamento denuestra esperanza en Él. Los apóstoles fueron ordenados, no para asumir dignidades y poderesmundanales, sino para predicar a Cristo y el poder de su resurrección. —Se efectuó unaapelación a Dios: “Tú, Señor, que conoces los corazones de todos”, cosa que nosotros no, y esmejor que ellos conozcan el suyo. Es adecuado que Dios escoja a sus siervos y, en la medida queÉl, por las disposiciones de su providencia o los dones del Espíritu, muestra a quien ha escogido,o qué ha escogido para nosotros, debemos adecuarnos a su voluntad. Reconozcamos su mano enla determinación de cada cosa que nos sobrevenga, especialmente en alguna comisión que nossea encargada.
CAPÍTULO II
Versículos 1—4.
El descenso del Espíritu Santo en el día de Pentecostés.
5—13.
Los apóstoleshablan en diferentes lenguas.
14—36.
El sermón de Pedro a los judíos.
37—41.
Tres mil almasconvertidas.
42—47.
La piedad y el afecto de los discípulos.
Vv. 1—4.
No podemos olvidar con cuánta frecuencia, aunque su Maestro estaba con ellos, hubodiscusiones entre los discípulos sobre cuál sería el más grande, pero ahora todas esas discordiashabían terminado. Habían orado juntos más que antes. Si deseamos que el Espíritu seaderramado sobre nosotros desde lo alto, tengamos unanimidad. Pese a las diferencias desentimientos e intereses, como las había entre esos discípulos, pongámonos de acuerdo paraamarnos unos a otros, porque donde los hermanos habitan juntos en unidad, ahí manda el Señorsu bendición. —Un viento recio llegó con mucha fuerza. Esto era para significar las influencias yla obra poderosa del Espíritu de Dios en las mentes de los hombres, y por medio de ellos, en elmundo. De esta manera, las convicciones del Espíritu dan lugar a sus consolaciones; y lasráfagas recias de ese viento bendito preparan el alma para sus céfiros suaves y amables. Hubouna apariencia de algo como llamas de fuego, que iluminó a cada uno de ellos, según lo que Juanel Bautista decía de Cristo: Él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. El Espíritu, comofuego, derrite el corazón, quema la escoria, y enciende afectos piadosos y devotos en el alma, enla cual, como el fuego del altar, se ofrecen los sacrificios espirituales. —Fueron llenos delEspíritu Santo más que antes. Fueron llenos de las gracias del Espíritu, y más que antes, puestosbajo su influencia santificadora; más separados de este mundo, y más familiarizados con el otro.Fueron llenos más con las consolaciones del Espíritu, se regocijaron mas que antes en el amor deCristo y la esperanza del cielo: en eso fueron sorbidos todos sus temores y sus penas. Fueronllenos de los dones del Espíritu Santo; tuvieron poderes milagrosos para el avance del evangelio.
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