Vv. 1—6.
El apóstol no tenía motivación mundana para predicar. Sufrir en una buena causadebe aguzar la santa resolución. El evangelio de Cristo encontró primero mucha resistenciay fue predicado con contención, con esfuerzo al predicar, y en contra de la oposición. Comoel tema de la exhortación del apóstol era verdadero y puro, su manera de hablar era sinmaldad. El evangelio de Cristo está concebido para mortificar los afectos corruptos, y paraque los hombres puedan ser llevados a someterse al poder de la fe. Debemos recibir nuestrarecompensa de este Dios que prueba nuestros corazones. Las pruebas de la sinceridad delapóstol era que él evitaba el halago y la codicia. Evitaba la ambición y la vanagloria.
Vv. 7—12.
La suavidad y la ternura dan mucho prestigio a la religión y están enarmonía con el trato bondadoso de Dios con los pecadores en el evangelio y por elevangelio. Esta es la manera de ganar gente. No sólo debemos ser fieles a nuestra vocacióncristiana sino a nuestros llamados y relaciones particulares. Nuestro gran privilegio en elevangelio es que Dios nos ha llamado a su reino y gloria. El gran deber del evangelio esque andemos en forma digna de Dios. Debemos vivir como corresponde a los llamados contan elevada y santa vocación. Nuestra gran actividad es honrar, servir y complacer a Dios yprocurar ser dignos de Él.
Vv. 13—16.
Debemos recibir la palabra de Dios con afectos que armonicen con susantidad, sabiduría, verdad y bondad. Las palabras de los hombres son frágiles yperecederas, como ellos mismos, y a veces, falsas, necias y triviales, pero la palabra deDios es santa, sabia, justa y fiel. Recibámosla y considerémosla de manera concordante. —La palabra obró en ellos para ser para los demás ejemplo de fe y buenas obras, y depaciencia en los sufrimientos, y en las pruebas por amor del evangelio. —El asesinato y lapersecución son odiosos para Dios y ningún celo por nada de la religión pueden excusarlos.Nada tiende más a que una persona o un pueblo llene la medida de sus pecados queoponerse al evangelio y obstaculizar la salvación de almas. El puro evangelio de Cristo esaborrecido por muchos y su predicación fiel es estorbada de muchas maneras. Pero los queprohíben que se le predique a los pecadores, a hombres muertos en pecados, no complacencon esto a Dios. Los que niegan la Biblia a la gente, tienen corazones crueles y sonenemigos de la gloria de Dios, y de la salvación de su pueblo.
Vv. 17—20.
Este mundo no es lugar donde estaremos juntos para siempre o por muchotiempo. Las almas santas se encontrarán en el cielo y nunca más se separarán. Aunque elapóstol no pudiera ir a visitarlos aún, y aunque nunca pudiese ir, sin embargo, nuestroSeñor Jesucristo vendrá; nada lo impedirá. Que Dios dé ministros fieles a todos los que lesirven con su espíritu en el evangelio de su Hijo, y los envíe a todos los que están entinieblas.
CAPÍTULO III
Versículos 1—5.
El apóstol envió a Timoteo para confirmar y consolar a los tesalonicenses.
6—10.
Se regocija con la buena noticia de la fe y el amor de ellos.
11—13.
Y por sucrecimiento en gracia.
Vv. 1—5.
Mientras hallemos más placer en los caminos de Dios más desearemosperseverar en ellos. La intención del apóstol era confirmar y consolar a los tesalonicensesen cuanto al
objeto
de su fe, que Jesucristo era el Salvador del mundo; y acerca de la
recompensa
de la fe, que era más que suficiente para compensar todas sus pérdidas y
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