pecados en su sangre, y procura para nosotros las influencias sagradas por las cuales elpecado tiene que ser sometido más y más hasta que sea completamente acabado. Mientrasse insiste en la necesidad de un andar santo, como efecto y prueba de conocer a Dios enCristo Jesús, se advierte con igual cuidado en contra del error opuesto del orgullo de la justicia propia. Todos los que andan cerca de Dios, en santidad y justicia, están conscientesde que sus mejores días y sus mejores deberes están contaminados con el pecado. Dios hadado testimonio de la pecaminosidad del mundo proveyendo un Sacrificio eficaz ysuficiente por el pecado, necesario en todas las épocas; y se muestra la pecaminosidad delos mismos creyentes al pedirles que confiesen continuamente sus pecados y recurran por fea la sangre del Sacrificio. Declarémonos culpables ante Dios, humillémonos ydispongámonos a conocer lo peor de nuestro caso. Confesemos honestamente todosnuestros pecados en su plena magnitud, confiando totalmente en su misericordia y verdadpor medio de la justicia de Cristo, para un perdón libre y completo y por nuestra liberacióndel poder y la práctica del pecado.
CAPÍTULO II
Versículos 1, 2.
El apóstol se dirige a la expiación de Cristo para ayuda contra las debilidades pecaminosas.
3—11.
Los efectos del conocimiento salvador para producir obediencia yamor a los hermanos.
12—14.
Los cristianos son tratados como hijitos, jóvenes y padres.
15—23.
Todos son advertidos en contra del amor a este mundo y contra el error.
24—29.
Exhortación a permanecer firmes en la fe y la santidad.
Vv. 1, 2.
Tenemos un Abogado para con el Padre; uno que ha prometido, y es plenamentecapaz de defender a cada uno que solicite perdón y salvación en su nombre, dependiendo deque Él abogue por ellos. Él es “Jesús”, el Salvador, y “Cristo”, el Mesías, el Ungido. Élsolo es “el Justo”, que recibió su naturaleza libre de pecado, y como fiador nuestroobedeció perfectamente la ley de Dios, y así cumplió toda justicia. Todos los hombres detodo país, y a través de sucesivas generaciones, están invitados a ir a Dios a través de estaexpiación absolutamente suficiente y por este camino nuevo y vivo. El evangelio, cuandose comprende y recibe correctamente, pone el corazón en contra de todo pecado y contra supráctica permitida; y al mismo tiempo, da un bendito alivio a las conciencias heridas de losque han pecado.
Vv. 3—11.
¿Qué conocimiento de Cristo puede ser aquel que no ve que Él es digno detoda nuestra obediencia? La vida de desobediencia muestra que no hay religión nihonestidad en el profesante. —El amor de Dios es perfeccionado en aquel que obedece susmandamientos. La gracia de Dios en Él obtiene su marca verdadera, y produce su efectosoberano tanto como puede ser en este mundo, y esta es la regeneración del hombre,aunque aquí nunca sea absolutamente perfecta. Sin embargo, esta observancia de losmandamientos de Cristo tiene santidad y excelencia, que si fuesen universales, harían quela tierra se pareciera al cielo mismo. —El mandamiento de amarse los unos a los otros hatenido vigencia desde el comienzo del mundo, pero podría considerarse como mandamientonuevo al darlo a los cristianos. Era nuevo para ellos, como era nueva su situación respectode sus motivos, reglas y obligaciones. Siguen en estado de tinieblas los que andan con odioy enemistad contra los creyentes. El amor cristiano nos enseña a valorar el alma de nuestrohermano y a temer todo lo que dañe su pureza y su paz. Donde haya tinieblas espirituales,
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