El reconocimiento de patrones es, de hecho, una ciencia (Kittler, 2002) que tiene elpropósito de extraer información (a través de sensores o instrumentos de medición) de objetosfísicos o abstractos con el objetivo de establecer las características más adecuadas paradescribirlo, bien sea para clasificarlo o representarlo. Y aunque utiliza modelos y reglasespecíficas que no aplicamos naturalmente, de seguro identifica muy bien el proceso que a la horade aprender debemos seguir. Pocos conocimientos en la actualidad se pueden catalogar de
nuevos
o
inéditos
y muy frecuentemente los saberes que se están “creando” no son más que la
representación en otro contexto, de un principio o fenómeno que se produce de maneraespontánea en nuestro dia a dia desde el comienzo de la vida. Así, las leyes de la gravedadnacieron al observar y reconocer los patrones de los principios naturales que nos mantienen
„pegados al piso‟. Leyes químicas, fí
sicas, matemáticas... han sido reconocidas y demostradas,dando lugar al conocimiento que nos ha permitido generar nuevas aplicaciones.
En realidad, todo esto me trae de vuelta una escena de „Una mente brillante‟, una película
del 2001 basada en la historia real de Jhon Nash, donde se observa
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cómo el proceso de
reconocimiento de patrones sociales en una situación „cotidiana‟
dio
origen a las „dinámicasgobernantes‟ de Nash y las cuales tienen aplicaciones no sólo en economía, sino en diversidad de
áreas de conocimiento en la actualidad. Por esto, se puede afirmar que los patrones nos ayudan adiscriminar elementos que son útiles en el momento, pero también a futuro, que dicho sea de pasono es fortuito, ya que implican un proceso de investigación, observación y medición, deestablecimiento de propiedades y características, así como la posterior selección de las que mejorla representen.Pero ¿por dónde comenzar? No nos hemos ganado un premio Nobel como John Nash por
sus „descubrimientos‟, pero hay algunos aspectos que debemos considerar de manera individual.
Primeramente, para aprender a aprender es necesario que nos conozcamos a nosotros mismos, yun buen punto de inicio es identificar nuestro
estilo de aprendizaje
; ¿cómo aprendemos? ¿somosactivos, reflexivos, teóricos y/o pragmáticos?, ¿visuales, auditivos y/o kinestésicos? Saber estonos ayudará a seleccionar el tipo de actividades que nos permitirán aprender significativamente,para así desarrollar nuestra capacidad de aprendizaje.Asimismo, es valioso invertir tiempo en estudiar y aplicar
estrategias de aprendizaje
quenos permitan alcanzar nuestras metas, un objetivo consciente. Varían según el conocimientoprevio del que se dispone, y el nivel de profundidad que se desea, entre otros aspectos, peropueden ser:
cognitivas
(de selección, repetición o ensayo, elaboración y organización),
metacognitivas
(o de autoregulación, como estrategias de planificación, supervisión, revisión yvaloración de nuestros aprendizajes) y
de gestión
(manejo de recursos, tiempo, entorno, ayuda,
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