2008, un año extraordinario para la literatura infantil
Por:Isabel Mesa Gisbert *
Como pocas veces antes, el año pasado hubo en el país una importante —en cantidad y calidad— oferta delibros para niños y jóvenes
En par de artículos sobre narrativa boliviana publicados hace poco en Fondo Negro confirman que algunas novelas, comoJuan de la Rosa, Raza de bronce o La Chascañawi, siguen siendo las mejores y, al mismo tiempo, imprescindibles en loscolegios.Sin embargo, nadie se pregunta cuál debería ser el recorrido literario que deben realizar nuestros niños para que al llegar ala adolescencia se sientan atrapados por la esencia literaria de un clásico como los mencionados. No importa la cantidadde listas que se hagan sobre las mejores novelas bolivianas ni el orden de las mismas si nuestros jóvenes no han tenidouna práctica de lectura previa.Es importante tomar en cuenta que muchos maestros de literatura no conocen otros libros ni otros autores que aquellosque se convirtieron en clásicos. Por estas dos razones —ampliar el panorama de la literatura que siembra en los más pequeños y proporcionar nuevos títulos a los maestros—, creo que es importante hacer una evaluación de la literatura quese produjo en 2008 y que esperamos que llegue en 2009 a manos de los niños y jóvenes.Los autores que hacemos literatura infantil y juvenil nos hemos quejado por mucho tiempo de que ésta se menosprecia,que no hay un estímulo para sus autores ni apoyo para la publicación de sus libros. Terminado el año 2008 no puedo decir lo mismo. Después de haber visitado las ferias del libro de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba considero que los grandes protagonistas de la literatura para niños y jóvenes fueron las editoriales. Nunca antes se publicaron tantos libros. Estamos hablando de 39 títulos, de los cuales 29 fueron apoyados por editorialesy los diez restantes publicados por los mismos autores. Con excepción del año 1996, en que la Reforma EducativaBoliviana creó las bibliotecas de aula con textos de autores nacionales con una cuantiosa producción de literatura infantil,2008 es el año en que mayor apoyo recibieron los escritores de parte de editoriales e instituciones. Es importante aclarar que la cantidad de libros publicados no es en todos los casos un sinónimo de buena literatura.Editorial El País ha iniciado una colección infantil en la que hay que destacar las ilustraciones de Daniela Durán y lacalidad de edición en tapa dura con un tamaño adecuado para los más pequeños que acompañan dos textos El enigma delPiyo, de Biyú Suárez, y Ciudades, de Manuel Vargas.Grupo Editorial La Hoguera ha creado un plan lector que ofrece una gran variedad de lectura para todas las edades queincluye los géneros de cuento, poesía y novela, y que también contempla algunas reediciones. Para los más pequeñosestán autoras como Angélica Guzmán, con El dragón de fuego, y Biyú Suárez, con Anita, la niña bonita. En poesía, LuisAndrade Sanjinés, con Sueños infinitos y Poesía infinita. Me gustaría hacer un comentario al margen de estos libros parasugerir a la editorial que una propuesta literaria no debe ir acompañada de cuestionarios ni hojas de trabajo, ya que laliteratura se manifiesta por sí misma para llegar al lector.Creo que la mejor oferta de esta editorial está en la literatura a partir de los 13 años con la acertada reedición de una de lasmejores novelas bolivianas para adolescentes, Ururi y los sin chapa, de Gladys Dávalos; una muy buena novela cortasobre romance y tiempos de dictadura; La sonrisa cortada, de Gigia Talarico, y la novela histórica ambientada en el sigloXVI El Señor de El Dorado, de Alcides Parejas, en la que los valores éticos tienen un papel fundamental. Además, LaHoguera ha reeditado tres obras de Hernando Sanabria Fernández: La muña ha vuelto a florecer, Iuparesa y Tradiciones,leyendas y casos de Santa Cruz de la Sierra.Grupo Editorial Kipus ha publicado cuatro libros. Letras cantarinas, una obra sobre el alfabeto destinada a los más pequeños y escrita por Aida Soria Galvarro; la novela infantil El niño de miel, de Angélica Guzmán; y para los más jóvenes, Anillos mortales, una serie de cuentos policiales de Biyú Suárez. Además, una muy buena novela que llena deolores y sabores los recuerdos de dos jóvenes que son parte de una fábrica de ladrillos, Entre ladrillos y perejiles, deCarlos Vera; obra finalista del concurso latinoamericano Norma-Fundalectura (1994).Editorial Santillana, en su sello Alfaguara, tuvo la feliz iniciativa de impulsar la literatura infantil y juvenil a través de dos premios: el Concurso Nacional de Cuento, premiado en la Feria del Libro de La Paz, y el Concurso Nacional de Novela para Jóvenes, a cuyos ganadores premiará en los próximos meses.El galardón de cuento, muy merecidamente, lo obtuvo una extraordinaria obra para niños a partir de los diez años,Conquistando a Lindolfo, de Rosalba Guzmán, quien relata la divertida historia de una biblioteca cuyos libros cobran vidagracias a una pequeña ratona de biblioteca. La primera mención la obtuvo Claudia Adriázola con la obra Una aventurainesperada. Alfaguara también presentó este año El revés del cuento, una novela sobre cuentos de hadas y superhéroes demi autoría.Gente Común ha iniciado en 2005 una colección de literatura infantil de autores bolivianos de la cual ha publicado 11títulos. El año 2008 estuvo dedicado a tres autoras cruceñas. Para los más pequeños, Crispín, de Biyú Suárez, y a partir de
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