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 COYUNTURA FILOSÓFICA Y BÚSQUEDA TEÓRICA MARXISTA
 (26 de Junio de 1966)
LOUIS ALTHUSSER
 Los archivos de Althusser contienen dos versiones muy diferentes de la conferencia“Coyuntura filosófica y búsqueda teórica marxista”. Esta que publicamos proviene deun texto roneotipado donde se precisa que “ha estado pronunciado en la École Normale Supérieure el 26 de Junio de 1966” y sobre lo cual no figura ningunacorrección manuscrita. Como manifiesta la grabación conservada por Althusser (quecontiene una parte de la con frecuencia animada discusión, especialmente con JeanPierre Vernant, que seguía a la conferencia), se trata, palabra por palabra, de laexposición que efectivamente se pronunció. Numerosos ejemplares de este texto hansido encontrados en los archivos de Althusser, y todo indica que estuvo largamentedifundido, accediendo por lo mismo al estatuto de texto semi-público.Precedida de la mención manuscrita “no pronunciado”, la otra versión de estetexto (ocho páginas dactilografiadas que comprenden numerosas correccionesmanuscritas) es más vieja. Si ella es más corta no es más que en razón de suinacabamiento: la totalidad de su contenido está, en realidad, repetida en las dos primeras páginas de la versión definitiva, donde el estilo es mucho más conciso. Sinembargo, no hemos visto necesario publicar la integridad de esta primera versión.
 1
 
Si
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tomo la palabra, es por dos razones. Una falsa razón y una razón verdadera. Puesbien, la falsa razón es que es preciso que cualquiera comience. Pero está cuestión estáya arreglada porque soy yo el que he comenzado. La verdadera razón es que os deboexplicaciones.Os debo explicaciones, muy simplemente, para responder a una cuestión quetodos nosotros nos hacemos, y que es la cuestión de esta reunión: ¿por qué esta reunión?¿qué es lo que hemos venido a hacer aquí, entre filósofos franceses, en Junio del 66?¿qué puede salir y qué va a salir de esta reunión?Para daros las explicaciones que os debo, estoy obligado a decir las cosas sinrodeos, directamente, incluso brutalmente. A la vez para llegar deprisa y también parahacer tabla rasa de todas las confusiones, equívocos y segundas intenciones posibles. Atodos nos interesa que las cosas sean llamadas por su propio nombre.Por tanto, ¿por qué esta reunión? He aquí como han pasado las cosas. Heinvitado personalmente a un cierto número de entre ustedes. He invitado a filósofos queconozco porque sé que ellos trabajan en el dominio de la teoría marxista. He invitadoigualmente a filósofos no marxistas porque sé que ellos se interesan en los trabajos delos investigadores marxistas. En fin, he puesto en la École un cartel señalando estareunión e indicando que la entrada era libre. En estas invitaciones y sobre este cartel hedicho que esta reunión tenía por objeto permitir encontrarse a los investigadoresmarxistas y determinar la posición de sus trabajos y también determinar la posición delas cuestiones teóricas que se imponen en la búsqueda marxista.Y, sin embargo, al tomar la decisión de esta reunión, al firmar las invitaciones yel orden del día, yo no he actuado en mi propio nombre. Tampoco he tomado ladecisión sobre la sugestión de cualquier autoridad sea cuál sea. Ella se ha impuesto anosotros por el efecto mismo de la coyuntura teórica: ella ha devenido (se ha hecho)necesaria. Yo sólo saqué las conclusiones
2
.
1
Los tres primeros párrafos son extremadamente diferentes en la primera versión del texto:
Queridos amigos,Conocéis como yo la palabra profunda y además apócrifa por la cual Maquiavelo definió la Leyuniversal que gobierna a los hombres:
lo que ni que decir tiene es todavía mejor si no se dice
.Esta palabra enuncia un principio que rige no solamente las reuniones oficiales, las segundasintenciones de los encuentros, sino también la filosofía y la dialéctica clásicas.Como nuestro encuentro, con todas las apariencias de una reunión oficial, como nosotrostenemos todos segundas intenciones no estará de más que nos preguntemos cuál es la segunda intencióndel vecino, como nosotros vamos a hablar de filosofía, propongo, que se aplique la ley de Maquiavelo para suprimir los efectos
.”.
2
Este párrafo condensa en algunas líneas los desarrollos siguientes de la primera versión:
“Ahora bien,adelanto otro género de presentación, por la cual nosotros vamos a tener conocimiento del objeto denuestra reunión. Pues estamos un poco en la situación de individuos invitados a un espectáculo, quenadie ha visto y del cual nadie todavía ha hablado, conocemos vagamente el título de la obra, pero notenemos ni idea del contenido y ni siquiera conocemos el autor.Se va arreglar de antemano la cuestión del autor. Esta pieza es una pieza sin autor. Si nosotrosestamos aquí es como efectos de una coyuntura teórica. El que os habla no es, como cualquiera de entrenosotros, más que un efecto estructural particular de esta coyuntura, un efecto que, como cualquiera deentre nosotros, porta un nombre propio. La coyuntura teórica que nos domina ha producido el efecto- Althusser, como ella ha producido el efecto-Ranciere, el efecto-Balibar, el efecto-Macherey, el efecto-Establet, como ella ha producido el efecto-Badiou, el efecto-Vernant, el efecto-Bettelheim, etc. Bienentendido este efecto presenta algunas variaciones: es así como el efecto-Vernant y el efecto-Althusser nocoinciden –lo que quiere decir únicamente que tenemos serios desacuerdos filosóficos. Me atreveré adecir, sin querer bajo ningún concepto presumir de nuestros motivos personales, que me parece quenuestros amigos no marxistas, pero interesados por el marxismo, figuran aquí igualmente, sólo que bajouna forma diferente de la de los filósofos que acabo de nombrar y algún otro en una forma particular, atítulo de efectos de la coyuntura teórica. Mi amigo Jacques Derrida, me querrá, eso espero, decir que si
2
 
Y propongo también sacar las consecuencias en lo que concierne al objeto denuestra reunión: para definirlo, se trata de proceder a un análisis de la estructura de lacoyuntura teórica.Voy a ser extremadamente esquemático. No puede tratarse más que de poner ensu lugar, en una primera aproximación, a los elementos esenciales que constituyen laestructura de la coyuntura teórica en el dominio que nos interesa, la filosofía francesa yla teoría marxista, hoy.Parece que se puede, en una primera aproximación, poner en su lugar un ciertonúmero de
elementos
, mientras se indican las
relaciones
que mantienen entre ellos esoselementos. Mi análisis va a surtir efecto esencialmente sobre dos dominios: 1) la
 filosofía francesa
y 2) la
teoría marxista
. Entiendo filosofía francesa en un sentidoamplio, incluiré, así pues, tanto la filosofía en sentido estricto como las disciplinas quele están más históricamente vinculadas, como son las ciencias que se dicen humanas,sociología, psicología, etc. Y entiendo teoría marxista en el doble sentido de filosofíamarxista o materialismo dialéctico y la ciencia marxista de la historia o materialismohistórico. De ahí que, los dos dominios que voy a analizar en términos esquemáticos,son a la vez dos dominios que van a distinguirse y a co-incidirse. Estas distinciones yestas co-incisiones nos podrán servir de indicios pertinentes.A.
 
 La filosofía francesa
 Me parece que se puede describir la estructura teórica de la filosofía francesa, en 1966,poniendo en su lugar los elementos siguientes. Y vamos a ver que, para definir estoselementos, estamos obligados a remontarnos en el pasado, y hasta en el pasado máslejano. Vamos por tanto a definir estos diferentes elementos y sus relaciones, al mismotiempo como elementos y como capas históricas. Lo que nos interesará, en el más altogrado, será la relación actual de los diferentes elementos.1.
 
Al fondo del fondo de la coyuntura teórica de la filosofía francesa actual,subsiste la persistencia de una capa sedimentaria que se remonta a lafilosofía de la Edad Media. Ciertas formas de la filosofía de la EdadMedia subsisten bajo una forma explícita, y a veces rigurosa, en lascorrientes contemporáneas tomistas y agustinianas. Pero, en general, noes la filosofía de la Edad Media la que sobrevive en persona en nuestrosdías: su existencia sirve de soporte a lo que nosotros podemos llamar unatradición
religiosa
y
espiritualista
que vamos a reconocer en un instante,pues ella ha estado relevada y vivificada por otra época histórica de lafilosofía francesa.2.
 
Al lado del elemento religioso-espiritualista, descendiente de unaherencia que se remonta en parte a la Edad Media, figura, en lacoyuntura teórica de la filosofía francesa, el elemento
idealista-racionalista
resultante de Descartes que ha servido de soporte a dosinterpretaciones: aquella del
materialismo mecanicista
de una parte y
el está aquí hoy no es sólo a título de la amistad y de la indulgencia filosófica, sino igualmente en tantoque efecto estructural de la coyuntura filosófica. Por tanto, hay también un efecto-Derrida.Que la pieza que se representa aquí sea una pieza sin autor, que nosotros seamos todos losefectos estructurales de la coyuntura, no es ninguna broma. Es la coyuntura filosófica la que nos hareunido aquí y la que da a nuestra reunión su objeto. Nadie se asustará de que, para definir el objeto denuestra reunión, me entretenga sobre la coyuntura. Ahí todavía querré tratar de decir lo que ni que decir tiene y me dejaré la voz en el análisis de la coyuntura filosófica que nos domina
”.
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