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dialectiques
ALTHUSSER
entrevista
ALTHUSSER
 
[Traducción y establecimiento al español: A. Arozamena]
 
LOUIS ALTHUSSER
entrevista*
* aparecida en
 Il manifesto
, 4 de Abril de 1978
Rossana Rossanda:
 Durante tu intervención en Venecia declaraste que no había teoría del Estado en Marx. Yo también lo creo, mientras que lo que sí hay son fragmentos de un análisis del Estado modernomás desarrollado que en Lenin y una especie de contra-teoría: lo que el Estado socialista no debe ser. Este debate concierne a los Estados socialistas y a la vida política en la fase de transición al comunismo.¿Pasa esta vida por el Partido, que llega a ser (deviene) Estado, incluso por medio de una dialécticainterna? En otros términos, una sociedad que se quiere contradictoria (Mao), ¿puede vivir sin regla de juego?
Las cuestiones que me planteas están enunciadas en una forma que contiene toda una serie depresupuestos sobre la teoría marxista, sobre el Estado y la sociedad civil, y sobre la desaparición delEstado, así como sobre la política.
1.
No es por azar si he sido terco sobre la palabra “complessivo”
1
, sobre la noción de “globalidad”, queno está sin relación con el tema de la “generalidad”. En ciertos últimos acentos me parece discernir la ideade que la teoría marxista es capaz de englobar la totalidad de un proceso del que, en realidad, no designamás que la
tendencia
: pues el comunismo es una tendencia de la sociedad capitalista.Creo que la teoría marxista es “finita”, limitada: que está limitada al análisis del modo de produccióncapitalista, y de su tendencia contradictoria, que abre la posibilidad del paso [
 passage
] hacia la abolicióndel capitalismo y su reemplazamiento por “otra cosa” que ya se dibuja en hueco en la sociedad capitalista.Creo que l
a teoría marxista es todo lo contrario a una filosofía de la historia
que “englobaría” todo eldevenir de la humanidad, y sería, por tanto, capaz de definir el “fin”: el comunismo, de manera positiva.La teoría marxista (si se deja de lado la tentación de la filosofía de la historia, a la cual Marx mismo aveces cedió, y que ha dominado de manera aplastante la II Internacional y el período estalinista) está
inscrita en
y
limitada por 
la fase actual existente: la de la explotación capitalista. Todo lo que puede decirdel futuro es la prolongación
en puntos suspensivos
2
, y
en negativo
de las posibilidades de una tendencia
actual
, la tendencia al comunismo, observable en toda una serie de fenómenos de la sociedad capitalista.Es muy necesario ver que es a partir de la sociedad
actual
como está pensada la transición (dictadura delproletariado) y la extinción ulterior del Estado. Lo que no son más que indicaciones inducidas de unatendencia
actual
, que como toda tendencia en Marx está a contracorriente y puede no cumplirse, a menosque la lucha política no la haga realidad. Pero una realidad que no puede ser prevista en su forma positiva:
1
Louis Althusser hace referencia a los textos recientes de P. Ingrao y de B. de Giovanni, que prosiguen con el debateteórico y político sostenido en Italia sobre el Estado y la transición, sobre todo en
 Rinascita
(semanario del PCI) y en
 Mondoperaio
(mensual del PSI).
 Dialectiques
publicó en su número 18/19 “Italia y nosotros”, las principalesintervenciones de un debate que continúa hoy. Tendremos, asimismo, la ocasión de volver, en un próximo número,sobre los desarrollos italianos de las discusiones sobre la transición. [Nota de la revista].
2
En francés: “prolongement
en pointillé 
”, o sea, literalmente: “prolongamiento
en punteado
” [en línea de puntos]. Sedebe a mi amigo Luis Domingo Ruiz la expresión “prolongación en
 puntos suspensivos
”, que creemos mucho másacertada en español (y casi también en francés). [Nota de traductor: A. Arozamena]
2
 
es solamente en el curso de la lucha como las formas posibles pueden llegar al día, descubrirse yconvertirse en realidad.Creo que es absolutamente necesario desprenderse de la idea que aún se encuentra en ciertas expresionesde Lenin, y también en Gramsci, de que la teoría marxista es una teoría “total” capaz de sustituirseconcretamente en una teoría de la historia, y capaz, por tanto, de pensar problemas que no están a “laorden del día”, en una forma que anticipa sobre las condiciones de su solución. La teoría marxista es unateoría finita, y es a partir de esta finitud consciente como es posible plantear todos nuestros mayoresproblemas.A lo que viene a añadirse el hecho de que, al tratarse de la sociedad capitalista y del movimiento obrero,la teoría marxista no dice casi nada, ni sobre el Estado, ni sobre la ideología, ni sobre la política, ni sobrelas organizaciones de la lucha de clases. Es un “punto ciego” que prueba sin duda los límites teóricos conlos cuales Marx se choca, como si estuviera
 paralizado
por la representación burguesa del Estado, de lapolítica, etc., hasta el unto de repetirla bajo una forma solamente negativa. Punto ciego o zona prohibida,el resultado es el mismo. Y esto es importante, pues la tendencia al comunismo se encuentra comobloqueada (o inconsciente de sí en todo lo que concierne a estas regiones o a estos problemas).
2.
El segundo presupuesto concierne a “la política”. Me parece que sobre todo Gramsci ha oscurecidomás que esclarecido este punto ciego en Marx, retomando la vieja distinción burguesa de sociedadpolítica y sociedad civil, incluso si dio otro sentido a la noción de sociedad civil (organizacioneshegemónicas
 privadas
por tanto fuera de la “esfera del Estado” identificado en la “sociedad política”).Creo que hay un nudo entre las nociones de sociedad política, de Estado, y de función de la “generalidad”(opuesta a lo privado) en la problemática de las discusiones italianas y que este género de nocionesreenvían ya sea a la ideología de la concepción (y de la práctica) burguesas de la política, sea al idealismode una “universalidad” del Estado realizador de lo “universal” o de la “generalidad” de una humanidadpor fin liberada de la explotación, de la división del trabajo y la opresión (dirigentes/dirigidos), que Marxarrastra tanto tiempo detrás de él, al menos en las obras de juventud, y que hereda de Feuerbach.El hecho de que la lucha de clases (burguesa y proletaria) tenga al Estado por objetivo desde ahora nosignifica en absoluto que la política deba definirse en relación al Estado. Del mismo modo que Marxpresentó conscientemente
 El Capital
como “crítica de la economía política”, nosotros debemos alcanzar apensar lo que no hizo: “una crítica de la política” tal como está impuesta por la concepción ideológica y lapráctica de la burguesía. Es desde el punto de vista de la burguesía donde existe la distinción entre la“sociedad política” y la “sociedad civil”, quiero decir que esta distinción es constitutiva de la ideología yde la lucha de clases burguesa. De ahí que se pueda decir que es, asimismo, desde el punto de vista de laburguesía donde el Estado es representado como una “esfera” distinta del resto, distinta de la sociedadcivil (sea en el sentido de Hegel o en el de Gramsci), fuera de la sociedad civil, cuando el Estado siempreha penetrado la sociedad civil, no solamente por el dinero y el derecho, no solamente por sus aparatosrepresivos, sino también por sus aparatos ideológicos (después de una larga reflexión creo poder, a pesarde la sutileza del análisis de Gramsci, mantener el concepto de aparatos ideológicos de Estado, para hacersentir bien que la hegemonía se ejerce bajo formas que, incluso si su “origen” es espontáneo, estánintegradas y transformadas en formas ideológicas que tienen una relación orgánica con el Estado, y que elEstado puede “encontrar” estas formas, y esto es siempre lo que ocurre en la historia: el Estado no para deintegrarlas-unificarlas en formas que aseguran la hegemonía).Todo pasa como si, por el hecho de que el Estado (y esto es justo) sea el objetivo último de la lucha declases, se hubiera reducido la política a la esfera de su objetivo… Contra esta ilusión, directamenteinducida por la ideología burguesa y por una concepción que reduce la política a su objetivo, Gramscicomprendió muy bien que “todo es política”, por tanto no hay “esfera de la política”, por tanto si ladistinción entre sociedad política (o Estado) y sociedad civil define las formas impuestas por la ideologíay la práctica burguesa de la política, el movimiento obrero debe acabar con esta ilusión, y hacerse unamuy otra idea de la política y el Estado.En lo que concierne al Estado se trata ante todo de no reducir las funciones del Estado a la esfera visiblede sus solos aparatos: el Estado ha sido (estado) siempre “ampliado” y es preciso entender bien este puntocontra aquellos que hacen de este “ampliamiento” [ampliación, liberamiento] un acontecimiento recientey fundamental. Son las formas de este ampliamiento las que han cambiado, pero no el principio delampliamiento. Simplemente se ha sido ciego hasta un período reciente al hecho del ampliamiento delEstado, que es constitutivo de la monarquía absoluta (para remontarnos a lo más lejos) y del Estadocapitalista.3
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