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El periodo contemporáneo –que podemos fechar, por un lado, a partir delos cambios económicos y políticos acaecidos en Occidente a principiosde la década de 1980; y por otro lado a partir del hundimiento del bloquesoviético una década más tarde– continúa experimentando profundoscambios estructurales en la economía mundial y en los asuntos internacio-nales. Precisamente cuáles han sido esos cambios y cuáles serán sus resul-tados probables sigue siendo materia de discusión. Los intentos de leerlosa través del prisma de los acontecimientos actuales son intrínsecamente fa-libles. Un abordaje más coyuntural, que se limite al panorama político des-de 2000, implica menos peligros; aun así, las simplificaciones y los atajosson prácticamente inevitables. Desde luego, las anotaciones que presenta-mos más abajo no escapan a ese destino. Apuntes, antes que tesis, que sepresentan para ser modificadas o tachadas.
 I. La casa de la armonía
Desde los
attentats 
de 2001, Oriente Próximo ha ocupado el proscenio po-lítico mundial: bombardeo aéreo de Afganistán, expansión a través de Cis-jordania,ocupación de Iraq,acordonamiento de Irán,nueva invasión del Lí-bano, intervención en Somalia. La ofensiva estadounidense en la región hadominado los titulares y ha polarizado a la opinión pública doméstica e in-ternacional. Ha surgido una copiosa literatura acerca de sus consecuenciaspara la trayectoria de vuelo de la potencia estadounidense y la dirección dela historia mundial desde finales de la Guerra Fría. En el propio
establish-ment 
estadounidense, los temores de una debacle en Iraq peor que la quese produjo en Vietnam no son una excepción. Sin embargo, la analogía de-bería servir de advertencia. La humillante derrota militar en Indochina nocondujo a un debilitamiento de la posición global de Estados Unidos. Porel contrario, se vio acompañada por un desplazamiento tectónico a su fa- vor, a medida que China se convirtió en un aliado de facto, mientras quela URSS se hundió en un declive terminal. Poco más de una década des-pués de que el embajador estadounidense huyera de Saigón, el presidenteestadounidense aterrizaba como vencedor en Moscú. Hoy en Vietnam lascompañías estadounidenses son tan bienvenidas como las misiones delPentágono. Las analogías históricas nunca pueden servir sino de sugeren-
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EDITORIAL 
 APUNTES SOBRE LA COYUNTURA
PERRY ANDERSON
 
cia, y con frecuencia son engañosas. Pero cambios de tal envergadura sir- ven de recordatorio del contraste que puede existir entre las profundidades y la superficie en el mar de los acontecimientos.1Siete u ocho años son un periodo corto para tirar una plomada. No obstan-te, si lo intentamos, ¿cómo se presentan los principales desarrollos? Se mirecomo se mire, el más importante debe ser con mucho el surgimiento deChina como el nuevo taller del mundo: no sólo la rápida expansión de unaenorme economía nacional, sino la modificación estructural del mercadomundial, con un impacto global más próximo a la Inglaterra victoriana quea los escenarios más pueblerinos de Estados Unidos durante la Edad de oro(1870-1900) –e incluso del de después de la Segunda Guerra Mundial. Delaltísimo crecimiento de China se desprenden tres consecuencias. En el pla-no interno, ha creado, en medio de un crecimiento espectacular de las de-sigualdades, una sólida clase media apegada al
 statu quo
, y una convicciónideológica general, que se extiende mucho más allá de la clase media, delos beneficios de la empresa privada. En el plano internacional, ha encerra-do a la RPCh en un íntimo abrazo con Estados Unidos, de resultas de ungrado de interdependencia económica que supera el de Japón. En el planoglobal, ha contribuido en los últimos cuatro años a sostener –o a desatar– tasas de crecimiento mundial que no se conocían desde la década de 1960.2¿Y qué sucede con Japón, que sigue siendo la segunda economía capitalis-ta más grande? Después de una década de deflación y estancamiento, final-mente ha recobrado un cierto impulso –en gran medida respaldado por lademanda china– contabilizando una tasa de crecimiento muy superior a laeuropea en la mayor parte del último periodo. Políticamente, su partido go-bernante ha tratado de remodelarse como una fuerza neoconservadora máscoherente. A una dirección más abiertamente derechista en el plano domés-tico le ha correspondido en el plano internacional un desplazamiento agre-sivo encaminado a una política exterior más dura, en consonancia con Was-hington, enviando tropas a Iraq, aumentando la presión sobre Corea delNorte, y preparándose para deshacerse de las cláusulas de paz que figuranen su constitución. Refrenada en la actualidad por una pérdida de apoyoelectoral, esta línea no se ha encontrado con una alternativa coherente deuna oposición que en gran medida procede de la misma matriz.3El principal progreso europeo, que ha eclipsado todos los demás proce-sos, ha sido la ampliación de la UE al este. La integración provechosa de
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la zona del Pacto de Varsovia en la Unión es ahora casi completa, lo cualrepresenta un logro impresionante del capital europeo. La privatizaciónde las antiguas economías comunistas ha sido llevada a cabo por Bruse-las manteniendo además una estrecha vigilancia sobre los gobiernos lo-cales para que continúen alineados con las normas de Europa occidental.Por otra parte, desde el punto de vista político, hasta ahora la expansiónde la Unión no la ha fortalecido, sino que la ha debilitado, tal como hanpuesto de manifiesto la capacidad estadounidense de movilizar apoyospara la guerra en Iraq, incluyendo miembros tanto nuevos como antiguos,así como las posteriores divisiones derivadas de ello. La UE es ahora una vasta área de libre comercio, salpicada de gobiernos que representan unespectro algo más amplio que el de Estados Unidos o Japón, pero sin de-masiada voluntad común o una dirección interna coherente. Sus tres prin-cipales Estados continentales se han dejado llevar perezosamente en unadirección neoliberal –la Agenda 2010 de Schroeder en Alemania, las re-formas de Raffarin y sus secuelas con Sarkozy en Francia, los paquetes deProdi en Italia– sin llegar a equipararse sin embargo con el Nuevo Labo-rismo en Gran Bretaña.4Rusia se ha visto estabilizada por un régimen neoautoritario, financiadopor el ascenso repentino del precio de las materias primas. Menos depen-diente de Occidente que el gobierno de Yeltsin, el sistema de Putin tieneun mayor margen de libertad de acción diplomática, y menos necesidadde simular exquisiteces democráticas. Disfruta de una prensa menos en-tusiasta en Occidente, y representa un socio más mordaz para EstadosUnidos y la UE. Sin embargo, aunque intenta restaurar la influencia rusaen los países de su entorno, el nuevo régimen se ha preocupado hasta elmomento de no contrariar la voluntad de Estados Unidos en ningún asun-to internacional de importancia, y ofrece una base mucho mejor para eldesarrollo capitalista que la que podía ofrecer Yeltsin, puesto que no sóloha aniquilado toda huella de disensión política seria, sino que ha conse-guido altos niveles de apoyo social, asegurados por la recuperación eco-nómica. En el plano interno, Putin lleva un cierto tiempo disfrutando dela que es con mucho la mayor cuota de popularidad de un líder de unode los principales Estados del mundo. Habida cuenta del desplome de-mográfico del país y de la miseria permanente de buena parte de su po-blación, se trata de un logro impresionante.5La economía india presenta un crecimiento constante, aunque no puedeequipararse con el de China. La combinación de capas mucho más vastasde una pobreza que sigue intacta y las opciones electorales populares handificultado por ahora todo giro precipitado hacia el neoliberalismo. Pero
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