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Karl Marx, Friedrich Engels,
The Communist Manifesto,
Harmondsworth 1967, pp. 93-94.[Existe edición en castellano:
Manifiesto Comunista,
Akal Ediciones, Madrid, 1997, p. 37.]
que ésta produce y se apropia de lo producido. La burguesía pro-duce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la vic-toria del proletariado son igualmente inevitables»
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. Mi tesis aquí seráque ambas predicciones representan tanto la fuerza como la debili-dad del legado marxiano. Representan su fuerza porque se han vis-to convalidadas en muchos aspectos cruciales por las tendenciasfundamentales de la economía-mundo capitalista en los 140 añosposteriores. Y representan su debilidad porque ambas previsionesse contradicen mutuamente en aspectos parciales y porque ademásesa contradicción ha seguido viviendo sin llegar a resolverse en lasteorías y las prácticas de los seguidores de Marx.La contradicción, tal y como yo la veo, es la siguiente. La primeraprevisión es la de la impotencia proletaria. La competencia impideal proletariado la participación en los beneficios del progreso indus-trial y le lleva a tal estado de miseria que, en vez de una fuerza pro-ductiva, se convierte en un lastre para la sociedad. La segunda pre- visión, en cambio, es la de la potencia proletaria. El desarrollo de laindustria sustituye la competencia por la asociación entre proleta-rios, socavando la capacidad de apropiación burguesa de los bene-ficios del progreso industrial.Para Marx, naturalmente, no había una verdadera contradicción. Latendencia al debilitamiento del proletariado remitía al ejército in-dustrial del reserva y socavaba la
legitimidad
de la dominaciónburguesa. La tendencia al reforzamiento del proletariado remitía alejército industrial activo y socavaba la capacidad de apropiaciónburguesa del excedente. Además, ambas tendencias no se con-cebían como independientes entre sí. En la medida en que se ve so-cavada la capacidad de apropiación burguesa del excedente, se de-rivan dos tendencias que atañen al ejército industrial de reserva. Losmedios de que dispone la burguesía para «alimentar», es decir, parareproducir el ejército industrial de reserva se reducen, a la vez quedisminuyen también los incentivos al empleo de trabajo proletariocomo medio de aumentar el capital y,
ceteris paribus,
aumenta elejército de reserva. De ahí que todo aumento del poder de resisten-cia a la explotación por parte del ejército industrial activo se traduz-ca más o menos automáticamente en una pérdida de legitimidad delorden burgués. Al mismo tiempo, toda pérdida de legitimidad debida a la incapaci-dad de asegurar el sustento del ejército de reserva se traduce más omenos automáticamente en un mayor (y cualitativamente superior)poder del ejército activo. Desde la perspectiva de Marx, los ejércitosactivo y de reserva estaban formados por un mismo material huma-no que se supone circula más o menos continuamente de uno aotro. Los mismos individuos formaban parte hoy del ejército indus-trial activo y mañana del ejército industrial de reserva, en función delos continuos altibajos de las empresas, las líneas de producción y
ARRIGHI.QXD 27/06/2003 10:46 Página 8
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