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ciudadanía 
34/El Viejo
Topo
Foto BNV Producciones
 
ciudadanía 
El Viejo
Topo
/35
Luis Alegre Zahonero,Pedro Fernández Liria y tú mismo ha-béis publicado en Akal 
Educación para la ciudadanía. De-mocracia, capitalismo y Estado de Derecho
.¿Qué habéis pre-tendido con vuestro ensayo,dado que habéis sido críticos con laasignatura que lleva ese mismo título? 
—Nosotros participamos en la oposición de izquierdas a estaasignatura. Hubo incluso una manifestación en Madrid, endefensa de la asignatura de Filosofía que, al principio, iba aquedar muy dañada por la implantación de la Educación parala Ciudadanía. Lo que pasa es que, como suele ocurrir, estaoposición por parte de la izquierda, que tenía muy buenas ra-zones, no salió en los periódicos ni en los telediarios. Se hacreado así la ilusión de que la izquierda defiende la asignatura y la derecha la ataca. No es así. Sucede que en este país no te-nemos una derecha normal y corriente (o mejor dicho, sí latenemos: es el PSOE). La derecha del PP es medieval, precivi-lizada, dogmática e intolerante, una extrema derecha. Su opo-sición a la EpC es tan grotesca, hipócrita y cínica que uno nosale de su asombro. Precisamente ellos, que han detentado elmonopolio del adoctrinamiento durante siglos, durante déca-das de franquismo, ellos, que actualmente vampirizan el era-rio público para practicar sus ritos y sus catequesis al amparode la asignatura de religión… ahora se rasgan las vestiduraspor una asignatura que habla de valores laicos.
Y en cuanto al PSOE…
—El PSOE estaría encantado de que la asignatura fuera un pas-tiche de valores abstractos y de buenas intenciones, una espe-cie de canto a nuestro ordenamiento constitucional. Así sonlos libros de texto que tanto han gustado en
El País 
: un rollotedioso, obsceno e infantil, que apesta a “políticamente co-rrecto”, para contar a los niños lo contentos que tienen queestar por vivir en una monarquía constitucional. El problemaes que ese mensaje es una completa estafa, una mentira. No-sotros, desde la izquierda, una vez que nos vimos compelidosa hacer de la necesidad virtud y acabamos por resignarnos a laimplantación de la EpC, nos propusimos, sencillamente, decirla verdad. Esta es la mejor manera de no adoctrinar. Y lo pri-mero que hay que decir en una EpC es que la realidad en la querige la constitución española es una realidad capitalista. Y queeso genera efectos y crea problemas gravísimos que afectan alDerecho, a la Democracia y a la Ciudadanía.
—¿Qué opinión tenéis de las críticas que se os han formulado,lamayoría de ellas realizadas,aunque no sólo,desde la derechaextrema? ¿Han leído realmente vuestro ensayo? 
Sin tapujos
Entrevista a
Carlos Fernández Liria
por
Marta Vendrell i Campo
ocos libros han causado tanto revuelo político en los últimos años como
Educación para la ciudadanía,
ensayo previo a un manual de texto que los autores, Luis Alegre, Carlos y Pedro Fernández Liria, estánescribiendo, del que ya hemos dado cuenta en las páginas del topo. Para hablar de ello y de otros asun-tos, hemos entrevistado a Carlos Fernández Liria, profesor de filosofía en la Universidad Complutense deMadrid.
P
 
36/El Viejo
Topo
—En los periódicos y en la televisión no hanutilizado ni un solo argumento contra nos-otros. Todo han sido descalificaciones gra-tuitas y citas alucinantes de nuestro libro,completamente sacadas de contexto, demodo que parece que decimos lo contrariode lo que decimos. Esto ha sido hecho demala fe, por supuesto, aunque era de espe-rar. Nuestra derecha, nuestra extrema derecha, hace tiempoque ha perdido la vergüenza y los escrúpulos. Lo del diario
LaRazón
no merece ni comentario. Solo un demente puede pen-sar, por ejemplo, que Teresa San Román está llamando, en eltexto que citamos, “parásitos” a los gitanos. ¡Una antropólogaque se ha pasado toda la vida viviendo con el pueblo gitano y escribiendo sobre ellos! Responder a este tipo de calumnias y sinsentidos sería agotador. Pero lo grave es que estos periódi-cos de la extrema derecha entienden la libertad de expresiónde una manera muy peculiar. Por ejemplo,
El Mundo
nos hanegado el derecho a quince líneas de réplica en “cartas al direc-tor”. Dos veces han publicado artículos insultándonos y dosveces se han negado a publicar nuestras réplicas. Ni el
 ABC 
hatenido un comportamiento semejante.
—Algunos incluso se han expresado en términos psiquiátricos.
—Efectivamente. Entre las muchas descalificaciones que harecibido nuestro libro de
Educación para la Ciudadanía
, nosllaman la atención aquellas que nos convierten en un “casopsiquiátrico” tal y como han hecho Martín Prieto (
El Mundo
,12-08-2007) o Delgado Gal, que nos llamó paranoicos (
 ABC 
, 5-8-2007). También Pedro J. y Jiménez Losantos nos llamaron“zumbaos” (10-9-2007). Se asombrarían quizá estos señores alsaber lo bien acogido que está siendo este libro en las páginasmás importantes del movimiento alterglobalización. Proba-blemente, ellos no tendrían demasiado empacho en psiquia-trizar a esos cuantos centenares de miles de personas que, aunteniendo una vida intelectual y política muy activa, tienen sinembargo absolutamente vedados los grandes medios decomunicación. Ahora bien, aunque carezcamos de periódicos y televisiones, existimos. Y seguimos esperando que además dellamarnos “necios y sectarios” (Savater:
 ABC 
, 7-8-2007), “ineptos” y “fanáticos”(Delgado Gal:
 ABC 
, 5-8-2007), “retropro-gres” (Martín Prieto:
El Mundo
, 12-07-2007) o escritores fracasados” (César Vidal:COPE, 12-7-2007), alguien se decida a utili-zar algún argumento sobre nuestras tesis(tal y como hizo Sánchez Ferlosio, curiosa-mente a nuestro favor:
El País 
, 29-7-2007) osobre las de nuestros autores de referen-cia, quizá también peligrosos psicópatascomo Noam Chomsky, Vandana Shiva,Tariq Ali, Eduardo Galeano, Pérez Esqui-vel, Naomi Klein, Harold Pinter o Arun-dhati Roy (o, por ejemplo, Ignacio Ra-monet, quien en abril de 2002 dejó aldescubierto la complicidad de los me-dios europeos con el golpe de estado contra Chávez y ese fue elúltimo artículo que publicó en
El País 
).Quizá, a fuerza de tanta propaganda, nuestra derecha ha lle-gado a convencerse hasta tal punto a sí misma de que Zapateroes un radical de extrema izquierda que cualquier cosa que sepretenda razonar a su izquierda les parece ya, sin más, unacuestión psiquiátrica y no política.
—Hablabas de Sánchez Ferlosio.Precisamente,en una carta a
ElPaís
de principios de agosto,dialogabas con él sobre el conceptode ciudadanía.¿Qué noción defendéis en vuestro libro? ¿Cuáles eran los motivos de tu discusión con Ferlosio? 
—Sólo hay dos personas que han argumentado sobre nuestrolibro: Rafael Sánchez Ferlosio y Gustavo Bueno. Lo increíble nohan sido los insultos y descalificaciones, sino el silencio abso-luto de los defensores de la asignatura. Fernando Savater haprocurado hacer como que no existimos, no digamos ya PecesBarba, Adela Cortina o gente así. En
El País 
intentaron e inten-tan por todos los medios silenciar la existencia de nuestrolibro. La jugada les salió mal, porque, de pronto, les cayó delcielo Sánchez Ferlosio, poniendo a parir a Savater y defendien-do la idea central de nuestro libro.
Pero en su artículo (“Educar e Instruir”),Sánchez Ferlosio os  formulaba algunas críticas.
—Sí, es cierto que nos hacía críticas, pero en un contexto quenos daba la razón. Eso no tiene nada de raro. Como dije en miréplica en
El País 
, no tiene nada de raro que a Sánchez Ferlosiole parezca nuestra concepción de la
ciudadanía
una “ideaaceptable”. Esa idea –tomada, claro, de la historia de la filoso-fía– nunca la hemos visto mejor expresada que por el propioFerlosio. En cuanto a lo que nos decía deque habíamos perdido una oportunidad deoro para tirar del hilo de la impersonalidad,eso es algo que nos dejó un poco perple- jos… ¡Todo el libro consiste en explicar,precisamente, la trascendencia insólita deplantar el germen de lo impersonal en elsuelo de la vida política! Yo estoy completa-mente de acuerdo con Ferlosio respecto del
ciudadanía 
Gustavo Bueno ha idoarrinconándose en un dis-curso político de extrema derecha que resulta sobre-cogedorEn el capitalismo las insti-tuciones políticas sonimpotentes o cómplicesrespecto a los intereses delos grandes grupos empre-sariales
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