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COOPERATIVISMO OBRERO, CONSEJISMO Y AUTOGESTIÓN SOCIALISTA ALGUNAS LECCIONES PARA EUSKAL HERRIA
 Iñaki Gil de San Vicente
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COOPERATIVISMO OBRERO, CONSEJISMO Y AUTOGESTIÓN SOCIALISTA ALGUNAS LECCIONES PARA EUSKAL HERRIA Iñaki Gil de San Vicente
 
COOPERATIVISMO OBRERO, CONSEJISMO Y AUTOGESTIÓN SOCIALISTA ALGUNAS LECCIONES PARA EUSKAL HERRIA
 Iñaki Gil de San Vicente
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0. PRESENTACIÓN.
Erich Gerlach narra en su Introducción a
¿Qué es la socialización?
--la imprescindible obra de KarlKorsch, (Ariel nº 115, 1975)-- que el 19 de noviembre de 1941 Bertolt Brecht escribía a Korschinstándole a que hiciera una "imprescindible" investigación histórica de las relaciones entre los consejos osoviets y los partidos. Según Brecht esta investigación es un "
asunto de vital importancia paranosotros...
" y, siempre según éste, Korsch era el más capacitado para ello. Gerlach concluye: "
 Nocontamos, por desgracia, con un trabajo de Korsch sobre el tema. Pero situó en todo momento el sistemade los consejos o, de manera más general, el derecho de autodeterminación de los trabajadores en sutrabajo y en su vida en el centro mismo de la lucha política y del trabajo teórico
".En noviembre de 1941 los ejércitos internacionales del nazi-fascismo avanzaban impetuosamente hacia elinterior de la URSS y el movimiento obrero mundial padecía una crisis profunda aunque ya se atisbabanen el horizonte muy tenues destellos de victorias futuras. Victorias en las que, por cierto, la emancipaciónnacional de los pueblos empujaría y enmarcaría el resurgimiento de la práctica autogestionada en sugeneralidad, desde el cooperativismo en su complejidad, hasta la práctica consejista y soviética entre lostrabajadores industriales, de servicios, funcionarios, campesinos, estudiantes, soldados, intelectuales, etc.,en muchas zonas del planeta.
 
COOPERATIVISMO OBRERO, CONSEJISMO Y AUTOGESTIÓN SOCIALISTA ALGUNAS LECCIONES PARA EUSKAL HERRIA
 Iñaki Gil de San Vicente
3Conocemos ampliamente la calidad de las reflexiones teóricas de Bertolt Brecht y en base a ellaspodemos hacernos una idea del valor del consejismo en su corpus teórico, y por qué se preocupó porreactivar una reflexión crítica sobre el particular en noviembre de 1941, sabiendo como sabía la trágicasuerte del sovietismo y del consejismo desde la mitad de la década de los veinte en la URSS, y sobre tododesde la mitad de la década de los treinta. B. Brecht tenía que disponer de una muy radical y coherenteinterpretación de las contradicciones y tendencias del proceso histórico general como para embarcarse enun proyecto de esas dimensiones y consecuencias.En cuanto a lo escrito por Gerlach surgen, entre otras muchas, estas cuatro preguntas fundamentales:¿qué relaciones existen entre los consejos y soviets, o la autogestión socialista, y las formas decooperativismo? ¿por qué renacen periódicamente las prácticas consejistas o autogestionarias y quérelaciones guardan con los cooperativismos? ¿qué significa realmente la autodeterminación de lostrabajadores y qué relaciones tiene o puede tener con la de los pueblos oprimidos? ¿qué relación existe opuede existir, por tanto, entre consejismo y autogestión y la autodeterminación nacional? La respuesta yanos la dio Lucio Cornelio en su texto
 Introducción a la autogestión
(El Cid Editor, Buenos Aires, 1978,pág. 161): "
 Aunque a menudo distintos formalmente, los dos actuales movimientos para
la autogestión
  por una parte, y para la
independencia de las naciones
por otra, están íntimamente ligados y se explicanen profundidad por las mismas causas
".A lo largo de las páginas que siguen, veremos cómo la ligazón intima que existe entre la autogestión y laindependencia de las naciones no es sino una de las formas particulares, pero decisivas en buena parte delos procesos revolucionarios, en la que se plasma la lucha entre el Capital y el Trabajo. Veremos tambiéncómo la autogestión es momento de un proceso de lucha, proceso no determinado mecánica niciegamente, no economicista en suma, sino abierto a la incertidumbre y a la dialéctica del azar y de lanecesidad como componentes internos de la totalidad en clonflicto. Desde esta perspectiva, el concepto de"independencia" adquiere un valor extremo porque, en síntesis, nos ayuda a comprender cómo frente a laopresión --la de género, la nacional y la clasista, por su cronología histórica de surgimiento-- las y losoprimidas y oprimidos no tienen otra alternativa, si realmente quieren liberarse, que la de construir unapráctica y una teoría cualitativamente diferentes de las del opresor. La independencia del colectivoexplotado es el primer requisito de su emancipación, indepoendencia que se va constituyendo en laiteracción ascentenden entre su autoorganización, su autogestión y su autodeterminación.Si la independencia es la necesidad del colectivo oprimido, la dependencia es una de las tácticas delopresor. Una persona dependiente nunca será libre, y menos aún lo será un colectivo. La dependencia seimpone de muchas formas, pero todas ellas giran alrededor del papel clave que juega el Estado en cuantocentro vital de coordinación estratégica de las diferentes tácticas que forman el paradima, sistema yestrategia represiva del Estado dominante. Ya en este nivel de análisis, es imposible separar cualquierpesnamiento, ideología y"teoría" --menos aún la sociología burguesa fabricada por la industria de laalienación capitalista-- de los finos y precisos tentáculos del pulpo estatal. Quiere esto decir que no existenada neutral cuando nos enfretamos con el crucial problema de la práctica emancipadora. Y menos aúnconforme esa práctica asciende y se enriquece, según va dando pasos creativos desde la mínima e inicialautoorganización de base hasta la autodeterminación colectiva a individiaul --la revolución social es elejemplo paradigmático de la radical autodeterminación del Trabajo-- pasando por la autogestión y todaslas formas de cooperación y ayuda mutua, cooperativismo obrero y popular, control obrero, consejismo ysovietismo, comunas, etc.Yerra el iluso que crea que, en este nivel de antagonismo, pueda existir la "teoría neutral" equidistante delas fuerzas sociales irreconciliablemente enfrentadas. De entre los muchos ejemplos que demuestran estaverdad, escogemos precisamente el que se refiere al tema de este escrito. Toda la verborrea sociológica,exceptuando muy minoritarios casos, está destinada a negar su existencia , o a tergiversarla y falsearla sino ha podido ocultarla. Resulta extremadamente difícil encontrar alguna referencia siquiera circunstanciala esta práctica estructural y estructurante del Trabajo a lo largo de los miles de títulos que componen lademagogia sociológica burguesa. Todavía es peor la situación cuando nos introducimos en la "teoríaeconómica" y en la historiografía burguesa. Sobre la primera, Marx ya demostró su necesaria e inevitableincapacidad científica --en el sentido marxista de "método crítico"-- para conocer las leyes de evolución ycrisis del capitalismo. Sobre la segunda, basta ojear periódicamente las industrias editariales, lasbibliotecas, las publicaciones universitarias y las "investigaciones históricas" para confirmarlo.Lo peor de todo sucede cuando hay que superarar los análisis parciales y estáticos y elevarse a una visiónsintética y dinámica de la totalidad social. En el momento de este salto dialéctivo en el proceso de
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