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EMANCIPACI
Ó
N NACIONAL Y PRAXIS CIENT
Í
FICO-CR
Í
TICA
0.- Presentaci
ó
n1.- Naturaleza, trabajo, pensamiento y opresi
ó
n2.- Econom
í 
a, dinero y conocimiento cient
í 
fico3.- Contradicciones sociales y m
é
todo cient
í 
fico4.- Poder tecnocient
í 
fico y globalizaci
ó
n capitalista5.- Independencia nacional y praxis cient
í 
fico-cr
í 
tica
0.- PRESENTACI 
Ó
 N 
El capitalismo concentra y centraliza el desarrollo tecnol
ó
gico y cient
í 
fico en un
á
rea cada vezm
á
s reducida, en EEUU, Uni
ó
n Europea y Jap
ó
n. A la vez, destruye todo desarrollo porpeque
ñ
o que sea en el Cuarto y Tercer Mundos, y vigila muy atentamente su situaci
ó
n en elSegundo, pa
í 
ses que sin haber ca
í 
do todav
í 
a en la extrema pobreza, no tienen ya posibilidadalguna de incorporarse en el “n
ú
cleo de poder”. En suma, es muy consciente, como lo era desdefinales del siglo XIX y de todo el siglo XX, que bajo su control de la ciencia y la tecnolog
í 
a soninstrumentos de poder opresor. Pero tambi
é
n sabe que, al contrario, utilizadas en otrascondiciones y estrategias, son instrumentos de poder emancipador. De ah
í 
su necesidad f 
é
rrea decontrolar ese complejo y contradictorio instrumento.Esta contradicci
ó
n no surge de la naturaleza del pensamiento humano, de la capacidad deconocimiento de nuestra especie, sino precisamente de su escisi
ó
n y alienaci
ó
n a partir delmomento hist
ó
rico en el que se imponen tres opresiones estructurales con desastrosos efectossobre la capacidad humana de conocimiento. La opresi
ó
n de la mujer por el hombre, de unpueblo por otro y de una clase por otra rompieron la unidad esencial del conocimiento humanoe impusieron una escisi
ó
n global entre pensamiento oprimido y pensamiento opresor. Lasdiferencias cualitativas e irreconciliables entre la praxis cient
í 
fico-cr
í 
tica y la instituci
ó
ntecnocient
í 
fica nos remiten en
ú
ltima instancia al antagonismo que entonces se impuso. Las tresopresiones son inseparables del proceso de extinci
ó
n de la econom
í 
a colectiva y no mercantil eimposici
ó
n de la econom
í 
a privada y mercantil, con la aparici
ó
n y expansi
ó
n del dinero que hasido y es un factor negativo en la evoluci
ó
n del pensamiento humano, en el control represivo dela capacidad humana de conocer y transformar la realidad.Nos han obnuvilado tanto con el mito de la neutralidad de las instituciones que intervienen enla formaci
ó
n del conocimiento que somos incapaces de comprender su dial
é
ctica social. Estamitolog
í 
a no resiste un examen hist
ó
rico pero es terriblemente eficaz para mantener el poderdominante combinando pasividad, miedo, enga
ñ
o, alienaci
ó
n, ego
í 
smo, colaboraci
ó
n, etc. Paravalorar la evoluci
ó
n del conocimiento es imprescindible el uso de una concepci
ó
n global en laque los criterios estrictamente cient
í 
ficos est
é
n lubricados y cohesionados con criteriossocioecon
ó
micos, filos
ó
ficos, pol
í 
ticos,
é
tico-morales, culturales, etc., formando una visi
ó
ndial
é
ctica y materialista de nuestra especie capaz de bucear en sus contradicciones internas hastadescubrir sus causas sociales y superarlas mediante la acci
ó
n consciente colectiva. Pongamosun ejemplo.En 1765 la Corona espa
ñ
ola dio permiso para la creaci
ó
n de la Real Sociedad Bascongada deAmigos del Pa
í 
s
1
. Estaba formada por 16 nobles vascos y aunque su
á
rea de acci
ó
n se centraba
1
AA.VV: "Historia de Euskal Herria". Ediciones Vascas, Donostia 1980, Tomo III, p
á
gs 61-85.1
 
en Araba, Gipuzkoa y Bizkaia tambi
é
n tuvo repercusiones directas sobre Nafarroa. Sus objetivoseran, en s
í 
ntesis, acelerar, facilitar y evaluar la aplicaci
ó
n de los avances cient
í 
ficos,tecnol
ó
gicos y culturales que se estaban produciendo en Europa desde hac
í 
a un siglo, a laeconom
í 
a y cultura vasca, defendiendo el euskara ya bastante agredido. Sus miembrosrepresentaban a la Ilustraci
ó
n y tuvieron que enfrentarse con m
á
s o menos decisi
ó
n a cr
í 
ticas yresistencias de poderes conservadores y tradicionalistas, que dispon
í 
an de una s
ó
lida base deapoyo social incluso dentro mismo de las clases dominantes, incultas e iletradas
2
. Aunque suvida efectiva fue corta para las necesidades del Pa
í 
s, pues para 1793 estaba casi paralizada, susefectos fueron apreciables en la mejora de la industria del hierro, armas, construcci
ó
n naval,econom
í 
a agr
í 
cola y ganadera, mejora tecnol
ó
gica general, transporte, etc., pero tambi
é
n en lainvestigaci
ó
n de lo que se define como “ciencia pura” o “ciencia fuerte” para su aplicaci
ó
n a laeconom
í 
a, para lo que fund
ó
en 1776 el Seminario de Vergara en donde en 1783 se descubri
ó
elWolframio o Tungsteno y en 1786 el Platino.Vemos as
í 
la dial
é
ctica de factores que influyen desde dentro en la elaboraci
ó
n social delconocimiento y del m
é
todo cient
í 
fico como su forma m
á
s desarrollada. Primero, no participabanmujeres en la Bascongada, con los que quedaba excluida algo m
á
s de la mitad de la poblaci
ó
n.Segundo, los 16 miembros fundadores eran nobles, es decir, de las clases dominantes yopresoras, aunque esa opresi
ó
n de clase se realizara dentro de los sistemas jer
á
rquicos delAntiguo R
é
gimen, del Sistema Foral. Tercero, los objetivos prioritarios de la Sociedad eranecon
ó
micos, aumentar las rentas y beneficios de esa nobleza y de las clases dominantes. Cuarto,esos objetivos eran inseparables de la mejora de la expoliaci
ó
n colonial que la clase dominantevasca somet
í 
a a otros pueblos, as
í 
como la sobreexplotaci
ó
n de los recursos marinos. Quinto, laintervenci
ó
n de la Bascongada en la matxinada de 1766, como parte del poder necesitado dereformar urgentemente la situaci
ó
n socioecon
ó
mica aquejada por las crisis de subsistenciat
í 
picas de la
é
poca, pues hab
í 
a habido protestas, revueltas, motines y sublevaciones populares,matxinadas, contra la carest
í 
a de la alimentaci
ó
n b
á
sica originada por los altibajos en lascosechas y en la productividad ganadera, y sobre todo por el acaparamiento mercantil de esosproductos vitales en los almacenes de la burgues
í 
a comercial.En Gipuzkoa hubo la “revuelta de la carne” en 1755 con especial virulencia en Donostia. Elorden social se estaba pudriendo desde dentro
3
y tambi
é
n por las presiones exteriores, y parasalvarlo, el poder aplic
ó
algunas de las soluciones ya aplicadas por otros poderes de mediadosdel siglo XVIII. En 1766 estall
ó
la matxinada contra la carest
í 
a del trigo, un a
ñ
o despu
é
s de laconstituci
ó
n de la Bascongada. Su fundador, el Conde de Pe
ñ
aflorida, intervino en la represi
ó
nmilitar como otros muchos miembros, entre los que destaca el Marqu
é
s de Narros, su segundosecretario perpetuo, defensor de la Ilustraci
ó
n que tuvo alg
ú
n problema con la Inquisici
ó
n,tenido como “hombre sabio, bondadoso y justo”. La intervenci
ó
n represiva de los miembros dela Sociedad responde a la necesidad de su clase social, anticipada por la participaci
ó
n del padrede Pe
ñ
aflorida en la represi
ó
n de la matxinada de 1718. Las inexpertas y desarmadas milicias dealrededor de 2.000 matxines fueron presa f 
á
cil de los experimentados y bien armados 310soldados profesionales y de los alrededor de 1.200 “hombres de armas” que constitu
í 
an lasfuerzas privadas del poder. Muchos detenidos fueron encarcelados y/o condenados a galeras, aZaragoza y hasta Ceuta, y algunas mujeres, las cabecillas de las muchas participantes, fuerondesterradas fuera de Gipuzkoa
4
.La clase dominante impuls
ó
la investigaci
ó
n tecnol
ó
gica, cient
í 
fica y cultural para salir de lacrisis de orden que amenazaba su poder. Con sus contradicciones internas secundarias, evalu
ó
 las deficiencias existentes y precis
ó
los objetivos a conseguir, con sus escuelas, colegios,
2
Juan Madariaga: "El Pa
í 
s Vasco del siglo de las luces. Inercias y cambios mentales". En "Euskadi ante lahistoria". IPES 1987, p
á
gs 147-208.
3
J. I. Paul Arzak: "Historia del Pa
í 
s Vasco". Haranburu Editor, San Sebasti
á
n 1978, p
á
gs 84-85.
4
Alfonso de Otazu y Llana: "El "igualitarismo" vasco: mito y realidad". Txertoa, Donostia 1973, p
á
gs265-354.2
 
universidades, laboratorios, aplicaci
ó
n econ
ó
mica de los resultados obtenidos, etc. Este ejemplono se diferencia en nada esencial a otros de la misma
é
poca pero al pasar del an
á
lisis delconocimiento humano al estudio del m
é
todo cient
í 
fico como desarrollo reciente, nuestroejemplo ser
á
contextualizado porque los cambios acaecidos han sido cualitativamente nuevoscon respecto a los habidos en Euskal Herria desde tiempos inmemoriales hasta finales delXVIII. Se trata de la industrializaci
ó
n capitalista con sus efectos sobre el conocimiento y sobreel m
é
todo cient
í 
fico, y sobre todo sus secuelas de opresi
ó
n y descuartizamiento nacionales.
1.- NATURALEZA, TRABAJO, PENSAMIENTO Y OPRESI 
Ó
 N 
Una gran dificultad en el estudio del conocimiento humano es la de separar “la paja del grano”.La paja es el conjunto de falsas ideas, creencias, mitolog
í 
as, supersticiones y religiones queenvuelven externamente el grano del conocimiento, su contenido de verdad. La envoltura oforma externa, responde a razones hist
ó
ricas objetivas, pero dificulta la comprensi
ó
n delcontenido de verdad concreta que existe en el grano del conocimiento, en la ley interna. D.Oldroyd insiste en la diferencia entre la
ley
y la
 forma
de la ley: “¿Qu
é
tiene que ver la
 forma
deSnell, tal como se utiliza hoy en d
í 
a, con la sociedad holandesa del siglo XVII en que trabaj
ó
 Snell? (...) La forma de la teor
í 
a de Darwin tiene algo que ver con el medio victoriano en el quefue generada”
5
. L. Geymonat
6
nos recuerda que muchas veces “se alcanza un resultadofundamental precisamente partiendo de concepciones filos
ó
ficas muy ambiguas”, y cita a Machy Newton, y tambi
é
n, para lo que ahora mismo nos interesa, el de Maupertius y su principio dem
í 
nima acci
ó
n, que su descubridor cre
í 
a poder “encuadrar en una concepci
ó
n teol
ó
gica deluniverso”. Independientemente de la paja teol
ó
gica con la que Maupertius envolvi
ó
el grano delprincipio de m
í 
nima acci
ó
n o “ley del m
í 
nimo esfuerzo”, lo decisivo es que ha sido confirmadopor la ciencia posterior. ¿Qu
é
importancia tiene la famosa “ley del m
í 
nimo esfuerzo”? Toda. Porrazones de espacio, remito al lector a dos textos en los que trato con m
á
s detalle cuestionescomo el capitalismo, la tecnociencia, y la cultura e identidad de los pueblos
7
. En s
í 
ntesis, elconocimiento social, el conocimiento t
é
cnico y el cient
í 
fico han surgido en diferentes momentosy fases de la evoluci
ó
n humana impulsados por las fuerzas tendenciales reflejadas en elprincipio de m
í 
nima acci
ó
n, como necesidad humana para resolver en lo posible lacontradicci
ó
n entre los imperativos objetivos de la vida y los obst
á
culos impuestos por lanaturaleza objetiva.Antes que nada: ¿qu
é
es la vida? Seg
ú
n Schr
ö
dinger la vida consiste en el intercambio dematerial con el medio ambiente para eludir la degradaci
ó
n hacia la muerte, hacia el equilibriocero entre el exterior, el medio ambiente, y el interior, el organismo que vive gracias a lacomida, bebida, respiraci
ó
n, fotos
í 
ntesis, etc
é
tera. Es significativo que defina la vida en elcapitulo dedicado al orden, desorden y entrop
í 
a
8
. La vida se expande mediante la lucha contra laentrop
í 
a, es decir, contra la degradaci
ó
n, el desorden y la p
é
rdida irreversible de energ
í 
a ymateria ordenada mediante la obtenci
ó
n de m
á
s energ
í 
a y materia. La vida se expande si generasistemas abiertos, en que los flujos energ
é
ticos y materiales permiten compensar las p
é
rdidasparciales. Un bosque calcinado hasta sus ra
í 
ces por el fuego es la imagen terrible del desordeninerte, de la muerte entr
ó
pica. Un tupido y floreciente bosque formado por innumerablesespecies de animales y plantas en interacci
ó
n permanente entre s
í 
y dependiente de la energ
í 
asolar, es la viva imagen de su sistema abierto con diversos susbsistemas de orden que supera la
5
David Oldroyd: "El arco del conocimiento. Introducci
ó
n a la historia de la filosof 
í 
a y metodolog
í 
a de laciencia". Cr
í 
tica. Barcelona 1993, p
á
g. 533.
6
L. Geymonat et alii: "Ciencia y materialismo". Grijalbo, Barcelona 1973, p
á
g 17.
7
V
é
anse: "Algunas relaciones entre capitalismo, globalizaci
ó
n y tecnociencia", enwww.basque-red.net, eimpreso en papel por "Txabi Etxebarrieta Taldea", 2001-01-31; y tambi
é
n, "Acerca de nuestra identidad yde nuestra cultura", en AA.VV: "Euskal Herria: a
ñ
o 1000, a
ñ
o 2000". Basandere Argitaletxea, Donostia,2000, p
á
gs, 319-383.
8
Erwin Schr
ö
dinger: "¿Qu
é
es la vida?" Orbis, Barcelona 1985, p
á
gs 93-102.3
of 00

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