Una definición algo más profunda en su investigación y más rica en abrir vías de investigación es la de C. Varona:“
la vida competitiva en la que estamos empeñados, las exigencias de éxitos en el mundo social, deportivo, deestudios, profesional, etc.; el crecimiento de las grandes ciudades con el consiguiente aumento del ruido,contaminación y peligros contribuyen a que aumenten las respuestas de excitación del sistema nerviosoautónomo, y, consiguientemente, de la actividad glandular (aumento de adrenalina) y muscular (contracción demúsculos viscerales y esqueletales) cuyo conjunto se ha denominado modernamente, tensión o “stress” y que, sicológicamente, está vinculado a estados mentales de preocupación, de afán de éxito competitivo, demultiplicación de percepciones excesivas (ruidos, olores, etc.) y demás situaciones que caracterizan el mundoactual, sin olvidar el peligro de desaparición total de la especie en un conflicto nuclear
”[10].Dejando de lado el lenguaje nítidamente burgués de la cita, sin embargo tiene la virtud de tocar un montón defactores que innegablemente propician el estrés. Otra cosa buena de este autor es que, un poco antes y siguiendolas investigaciones de Wolpe sobre la ansiedad, tan relacionada con el estrés, relacionada con las fobias--“
ansiedad irracional frente a estímulos inofensivos
”[11]-- abre la puerta de entrada a una cuestión de granimportancia a nuestro entender. En efecto, si leemos a un autor que siempre debe ser leído como G. Jervis y sudefinición de la ética fóbico-obsesiva, vemos que la posibilidad de estrés está latente en el interior de buena partede la estructura psíquica dominante en el capitalismo, necesitando sólo de ciertas condiciones para que se active.Para comprenderlo mejor leamos a G. Jervis: “
Fobias y obsesiones constituyen, antes que un trastorno, un típicomodo de ser y reaccionar. Los estilos personales de vida de los fóbicos, y más marcadamente aún de los fóbico-obsesivos, encarnan una serie de características bien conocidas: la escrupulosidad, el orden, la obstinación, laavaricia, la tendencia a planificar, clasificar y diferenciar, la disciplina, el sentido del deber, la escasa tendenciaa la espontaneidad, la sumisión a la autoridad. La capacidad de obsesión es la virtud media del capitalismo: esla virtud de la acumulación y de la eficiencia, de la puntualidad y de la precisión industrial, del ahorro de dinero y de la posesión de bienes. Los países de mayor desarrollo industrial y de la más antigua tradición capitalista,como Alemania y los países anglosajones, han desarrollado a través del condicionamiento de varias generaciones una relación bastante estrecha entre las costumbres medias de la vida cotidiana y la personalidad de tipo obsesivo
”[12].El autor sigue luego desarrollando las relaciones entre las fobias y obsesiones con la represión que, por suimportancia, volveremos a analizar más adelante. Ahora nos interesa preguntarnos sobre qué puede suceder en la personalidad de un fóbico-obsesivo como el arriba descrito cuando ve que el mundo real no es como el cree ydesea, cuando las presiones cotidianas de todo tipo, desde el trabajo hasta la afectivas y sexuales, pasando por lasurbanas y ambientales, cuando todo ello le somete a tales presiones que su mundo tan ordenado y jerarquizado,tan preciso, puntual y disciplinado empieza a entrar en crisis porque no puede desarrollarlo, no es valorado eincluso es rechazado. El estrés es uno de los efectos de esa situación.Antes de analizar el por qué se ha tardado tanto tiempo en empezar a investigar el estrés, y por qué, al comienzo,el surmenage hacía más insistencia en el cansancio intelectual aunque no desdeñaba el físico, antes de esto,queremos constatar que las definiciones aquí ofrecidas, así como prácticamente todas a las que hemos tenidoacceso, se mueven dentro de los marcos del pensamiento oficial, caracterizado por ocultar la existencia de algo tandecisivo como la explotación social de la fuerza de trabajo.Estas definiciones se mueven dentro de la ideología burguesa más tradicional y tópica, la de la persona individualsometida a presiones no definidas, que no se sabe de donde vienen ni a qué razones e intereses responden, exceptolos de la “vida competitiva”, expresión que puede entrar perfectamente en el darwinismo social y en lasociobiología más reaccionaria. Buscando paliar este escoramiento conservador, fuimos a la revista oficial de unsindicato que se dice de izquierdas, CCOO, y encontramos esta definición:“
Desde que Hans Selye introdujo en el ámbito de la salud el termino estrés, este se ha convertido en una de las palabras mas utilizadas, tanto por los profesionales de las distintas ciencias de la salud, como en el lenguajecoloquial de la calle. Selye, definió el estrés como una respuesta general del organismo ante cualquier estimuloestresor o situación estresante. No obstante se han realizado múltiples trabajos sobre el estrés que han aportadodiversas conceptualizaciones. Una conceptualización mas comprensible de estrés, lo definiría como un exceso dedemandas ambientales sobre la capacidad del individuo para resolverlos, considerando además las necesidadesdel sujeto con las fuentes de satisfacción de esas necesidades en el entorno laboral. El estrés es un hecho habitual en nuestras vidas. No puede evitarse, ya que cualquier cambio al que debamosadaptarnos representa estrés. Los sucesos negativos, daño, enfermedad o muerte de un ser querido, son hechosestresantes, así como los sucesos positivos; ascender en el trabajo trae consigo el estrés del nuevo status, denuevas responsabilidades
”[13]Es verdad que los “
sucesos negativos
” son hechos estresantes, y en las páginas que siguen lo veremosreiteradamente, pero desde una perspectiva sindical y de izquierdas el fundamental “
suceso negativo
” es la
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