2que para el
filósofo
plantear la cuestión de supertenencia a ese presente, no será ya más asunto desu pertenencia a una doctrina o a una tradición; noserá ya más simplemente la cuestión de su pertenenciaa una comunidad humana en general, sino la de supertenencia a un cierto "nosotros", a un nosotros quese refiere a un conjunto cultural característico de supropia actualidad.Es este nosotros el que está deviniendo parael filósofo el objeto de su propia reflexión, y por esomismo se afirma la imposibilidad de hacer laeconomía de la interrogación de su pertenenciasingular a este nosotros por parte del filósofo. Lafilosofía como problematización de una actualidad, ycomo interrogación, por el filósofo, de esta actualidadde la cual él hace parte y con respecto a la cual él hade situarse, todo esto podría claramente caracterizar ala filosofía como discurso de la modernidad y sobre lamodernidad.Para hablar muy esquemáticamente, lacuestión de la modernidad había sido planteada en lacultura clásica según un eje de dos polos: el de la an-tigüedad y el de la modernidad; era formulada ora enlos términos de una autoridad que hay que aceptar orechazar (¿Cuál autoridad aceptar? ¿cuál modeloseguir?, etc.) era aún bajo la forma (por otra partecorrelativa de aquella) de una valorizacióncomparada: ¿son los antiguos superiores a losmodernos? ¿estamos nosotros en un período dedecadencia, etc.? Se ve aflorar una nueva manera deplantear la cuestión de la modernidad, no tanto en unarelación longitudinal con los antiguos sino en lo quese podría llamar una relación "sagital" con supropiaactualidad. El discurso tiene que volver a tener encuenta su actualidad, por una parte, para reencontrarallí su lugar propio; por otra parte para decir así elsentido; y finalmente para especificar el modo deacción que es capaz de ejercer al interior de esaactualidad.¿Cuál es mi actualidad? ¿Cuál es el sentidode esta actualidad? ¿Y qué es lo que hago cuandohablo de esta actualidad? Me parece que
en esto
con-siste esta interrogación nueva sobre la modernidad.Esta no es más que una pista que convendríaexplorar un poco más de cerca. Sería necesario tratarde hacer la genealogía no tanto de la noción demodernidad sino de la modernidad como problema. Yen todo caso, incluso si yo tomo el texto de Kantcomo punto de emergencia de esta cuestión, es claroque él mismo hace parte de un proceso histórico másamplio del cual sería necesario tomar la medida. Sinduda sería uno de los ejes interesantes para el estudiodel siglo XVIII en general, y más particularmente dela
Aufklärung
, el interrogarse sobre el hecho siguien-te: la
Aufklärung
se ha llamado a sí misma
Aufklärung
; sin duda es un proceso cultural muysingular que tomó conciencia de sí mismo nombrán-dose, situándose con respecto a su pasado y conrespecto a su porvenir, y designando las operacionesque debe efectuar en el interior de su propio presente.¿No es la
Aufklärung
, al fin de cuentas, laprimera época que se llama a sí misma y que en lugarsimplemente de caracterizarse, según un viejo hábito,como período de decadencia o de prosperidad, deesplendor o de miseria, se llama a través de un ciertoacontecimiento que tiene que ver con una historiageneral del pensamiento, de la razón y del saber, y enla cual ella misma tiene su papel que jugar?La
Aufklärung
es un período, un período queformula él mismo su propia divisa, su propio preceptoy que dice lo que tiene que hacer, tanto con respecto ala historia general del pensamiento como en relacióncon su presente y a las formas conocimiento, de saber,de ignorancia, de ilusión, en las cuales sabe reconocersu situación histórica.Me parece que en esta cuestión de la
Aufklärung
se ve una de las primeras manifestacionesde una cierta forma de filosofar que ha tenido unalarga historia en los dos últimos siglos. Es una de lasgrandes funciones de la filosofía llamada moderna(aquella cuyo comienzo se puede situar en el extremofinal del siglo XVIII): interrogarse sobre su propiaactualidad.Se podría seguir la trayectoria de estamodalidad de la filosofía a través del siglo XIX hastahoy. Por el momento, lo único que quería subrayar esque esta cuestión tratada por Kant en 1784 pararesponder a una pregunta que había sido planteadadesde el exterior, Kant no la olvidó. La va a plantearde nuevo y va a tratar de responderla a propósito deotro acontecimiento que tampoco ha dejado deinterrogarse sobre sí mismo. Este acontecimiento, porsupuesto, es la Revolución Francesa.En 1789, Kant va a dar de alguna maneracontinuación al texto de 1784. En 1784, él trataba deresponder a la pregunta que se le planteaba: "¿Qué esesta Aufklärung de la que hacemos parte?" y en 1798responde a una pregunta que la actualidad le planteabapero que estaba formulada desde 1794 por toda la dis-cusión filosófica en Alemania. Esa pregunta era:"¿Qué es la Revolución?.Se sabe que
el conflicto de las facultades
esuna recopilación de tres disertaciones sobre lasrelacionesentre las diferentes facultades queconstituyen la universidad. La segunda disertaciónconcierne al conflicto entre la Facultad de Filosofía y
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