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163
Redistribución de
la
Introducción
renta nacional
~
ualquier
análisis
empírico
de
la
estado
de
bienestar
redistribución
estatal de la
renta
en
España
desde
la
exige
una
solución
previa
a
nume
-rosos
problemas
de orden
teórico
y
metodoló
-
transición
gico
que
condicionan
por
completo
el
enfoque
dado
al
lado
cuantitativo
de la
investigación.
Una
primera cuestión
importante
es la
de
cómo
ha de
medirse
esa
renta
nacional
cuya
distribución
y
redistribución
nos
interesa.
Aunque
pueda
parecer que
se
trata
de
un
pro
-
blema
resuelto,
esto
es
así sólo en el
marco
de
la
contabilidad
nacional
convencional,
que
Diego
Guerrero
parte
de
categorías
aparentemente claras,
pero
que
solo lo son
por
convencion,
no
porque
y
Díaz
Calleja
hayan
servido
para resolver
los
agudos
proble
-
Emilio
mas conceptuales pendientes.
A
modo
de
ejemplo,
piénsese
en el
problema
que planteaque
la
«producción»
de los
funcionarios
se
considere parteintegrante
del
PIB
y no lo sea
la
«producción» doméstica:
si
se
excluye
ésta
última,
por
útil
que
pueda
ser,
basándose
en
consideraciones
de
que
no
se
trata
de
produc
-
ción
mercantil,
habría
que
hacer
lo
mismo con
la
primera,
pues
tampoco
en
ese
caso
aparece
por
ninguna parte
la
producción
de
valor.
De
hecho, esto
es
lo
que
se
hará
en
este
trabajo,
siguiendo
los
postulados
que
se
explican
más
ampliamente
en
otro
lugar
(véanse
Guerrero,
1989
y
Diaz
Calleja,
1993).
Una
segunda
cues
-
tión
es
el
enfoque
que
se
le da a
la
redistribu
-
ción
de
la
renta
por
parte
del
Estado.
Como
veremos,
este
problema
no
es
independiente
del
tratamiento
más
general
que
se
haga
del
problema
previo
de
la
distribución
de
la
renta,
ya
que
si
se
piensa
que ésta
se
lleva
a
caboretribuyendo
el
mercado
a cada
factor
con
el
equivalente
de su
aportación
a
la
producción
no
hay
lugar
para
la
cuestión
que
nos va a
ocu
-par
más
tarde,
a saber,
la
de
cómo
corrige el
Estado
esta
distribución
espontánea
del
merca
-
do,
pues no
tiene
sentido
corregiruna
distribu
-
ción
que
ya de
por
síes
óptima
y
 justa.
En
con
-
secuencia,
antes
de
entrar
en
la
cuestión
de la
redistribución
y del
papel
que desempeña
en
ella
el
Estado
(epígrafe
2),
habrá
que abordar
el
problema
teórico
de la
distribución
de la
renta
(epígrafe
1),
y sólo
tras
ambas
reflexio
-nes
estaremos
bien equipados para pasar
a la
vertiente empírica
de la
investigación
(que
desarrollaremos
en
el
epígrafe tercero).
Diego
Guerrero, Universidad Complutense,
Madrid,
y
Emilio
Díaz
Calleja.
Universidad
de
Sevilla.
Política 
y
Sociedad,
28
(i998),
Madrid
(pp.
163-ISí)
 
164
Diego
Guerrero
y
Emilio
Díaz
Calleja
1.
La
distribución
de
la renta
Pero
veamos
más
de
cerca
las
dos
versiones
dela
teoría
estática
de la
distribución,
antes de
resumir
la
teoda
alternativa.
omo
vamos
a
apostar
claramente
poruna
de las
teorías
de la
distribu-
A) La
teoría
neoclásica
de la
distribuciónción
de la
renta, descartando
otras de
la
renta
es
un
edificio
teórico asentado
más
generalmente
aceptadas,
hay que comen-
sobre
el
ilusorio
principio
de que los
factoreszar
aclarando
las
razones
que
nos
llevan
a
esta
productivos
(trabajo, tierra,
capital,
etc.)
son
elección.
Las
teorías
más
extendidas
de
la
dis-
remunerados
de
acuerdo con
su
contribucióntribución
de la
renta
han
demostrado
sus
limi-
específica
a
la
producción.Más
particular
-
taciones.
Tanto la
teoda
neoclásica
(clarkiana)
mente,
esta
teoría
postulaque
la
remuneración
como
la
neorricardiana (sraffiana) están
de
cada
factor, en
condiciones
de
competenciaimbuidas
del
principio
de la
estática
compara-
perfecta
—que
es el
marco obligado
de
refe
-
tiva
que
anula
el
análisis
dinámico
y
dismi-
rencia
para
los
neoclásicos
convencionales—,
nuye la
capacidad
explicativa
de
estas
teorías
vienedada
por
el
valor
de su
producto
margi
-en
un
marco como
el
capitalista,
que
es
cual-
nal a
corto plazo
(es decir, el
resultado
de
quier
cosa
menos estático.
Guerrero,
1997,
ha
multiplicar
el
productofísicoobtenido
por la
insinuado
que
quizás
sea
preciso
un
nuevo
última unidad
de factor,
que
se
supone
decre
-
enfoque
global de la
historia
del
pensamiento
ciente,
por
el
precio,
que
se
supone
constante,económico,
que
resitúe
las
aportaciones
de los de ese
producto).
La
posibilidad
de
calcular
distintos paradigmas
y
escuelas
en
función
de
productos marginales
(y,
en
consecuencia,
los
nuevos
desarrollos logrados
por
los
autores costes
marginales)
estriba
en el
debatidoque
parten
de la teoría laboral del
valor como supuesto
de
ausencia
de
indivisibilidades
y
de
principio
interpretativo básico.
En
particular,discontinuidades
en el uso de
todos
los
facto
-
habría que
comenzar
a
pensar
en
dos
grandes
res,
pero este
problema
no
tiene
que
ver,
comoramas
de la
economía
neoclásica
(que
quizás
creenalgunos,
con
la
forma(lisa
y
convexa,
o
habríaque
llamar
mejor «economía
estática»):
bien
diferente)
de
las
isocuantas
de
produc
-en
lugar
de
identificarneoclasicismo
y margi-
ción,
sino
con
la
unidad
de
medida
de la
can
-
nalismo, habría
que aclarar que
los
supuestos
tidad de
factores,
por
lo
que
no
es
un
proble
-
implícitos
de la
teoda
de
Sraffa coinciden,
de ma
prácticamente
relevante.
Más
importante
una
manera
mucho
más
profunda
de lo
que
es,
sin
embargo,
la
cuestión
de los
«plazos»
en
hasta
ahora
se
venía intuyendo,
con
los de el
contexto
del
«tiempo
ficticio»
que
suelen
Walras,
de
forma
que
seria
más
correcto
dis-
usar
los
neoclásicos.
tinguir,
dentro
de la
corriente estático-neoclá-
La
productividad
marginal
decreciente
den
-
sica
— o
quizás,
mejor,
estático-matemática
va de
la
conocida
«ley de los
rendimientos
moderna—
dos
grandes
ramas. En
primer
lugar,
decrecientes»,
que sólo rige
en
el
contexto
de
el
marginalismo,
caracterizado
siempre por
su la
estática
comparativa,
donde
la
técnica
está
subjetivismo
aunque
ya no
por
el
utilitarismo dada
de forma
inalterable.
Si, con una
técnica
al
que
se
asociaba
originalmente,
y en
segundo dada,
se supone
dada
la
escala
de la
planta
y
lugar
el
matricialismo, caracterizado
por
un
del
equipo
de la
empresa
(su capital fijo),
la
objetivismo
no
utilitaristapero
si
fisicalista.
productividad
del
factor
variable
(trabajo
Ambos
se
oponen
al
análisis
dinámico, carac-
directo, materias primas, energía...) terminateristico
de los
clásicos
y de
Marx,
y
más
acor-disminuyendo
a
medida
que
se
añaden
canti
-de
con
la
naturaleza
del
sistema
que
se
preten-
dades
adicionales
del
mismo.
Así 
expresado,
de
investigar.
Por
ello,
nuestra
primera
tesis
se
trata
de
un
resultadoabsolutamente
indiscu
-
consiste
en
afirmar
que esta
oposición,
más
tibIe,
pero
completamente
trivial e
irrelevante
que suponer
un
avance
analítico,
retrotrae
en
la
práctica
si
lo
que
nos
interesa
es
com
-
necesariamente
el
análisis
económico
a
esta-
prender
el
funcionamiento
de
las
empresas
dios
premarxianos
(e
incluso
preclásicos
en
capitalistas.
En la
realidad
de este
sistema,
la
algunos casos),
por
lo
que
se
impone
una
reac-
técnica
varía
continuamente
en el
tiempo
real
2,
ción contra
esta
tendencia,
basada
en la
nece-
y
esto
permite
la
existencia
de
rendimientos
sidad de
recuperar
el
análisis
dinámico para
crecientes
en el
tiempo
(en
la
evolución
histó
-
poder,
así,
avanzar
a
partir
de lo ya
adquirido, rica).
Por otra
parte,
el
trabajo
nunca opera
en
~PbS16
 
Redistribución
de
la
renta
nacional y estado
de
bienestar...
165
solitario
(sin
materias
primas,
sin
energía,
en
que
es
imposible
calcular
cualquier
canti
-
etc.),
so
pena
de
engendrar
un
producto mar-
dad
física
de
capital
de
la
que pudiera
derivar
-ginal
igual
a
cero,
por
lo
que,
en
buena
lógica
se, antes de
conocer
los
precios
(de
produc
-
neoclásica, habríaque
concluir
que
el
produc-
ción),
un
«producto
marginal
físico
delto
marginal
del
factor(es) variable(s)
es, en
capital» que
sirva para
determinar
el
precio
de
realidad,
el
precio
de
una mercancía
compleja
este
factor
(como en el
modelo marginalista).
y
extraña,
formada
por
el
trabajo
más
las
Por
tanto,recurren
a
un
sistema
de
ecuacionesmaterias
primas más
la
energía,
etc.
Por últi-
simultáneas
y al
álgebra matricial
para
deter
-
mo,
si,
aplicando
la
peculiar simetría analítica minar
de
forma
no
secuencial,
sino
simultánea,
de
la
teoría
neoclásica,
se
supusiera variable
los
precios
de
producción
y la
variable
distri
-el
capital
la
planta
y
el
equipo—,
y fijo el tra-
butiva
(de las dos a
que
se
reduce
este
modelo:
bajo (más
las
materias
primas
y
la
energía),
el tasa de
ganancia
y
salario
real) cuyo
valor
no
precio
que
se
obtendría
en este
caso
a
partir
de
se
fija
exógenamente.
Ante
esto hay que
seña
-la
correspondiente productividad marginal
del lar dos cosas. En
primer
lugar,
que
es
verdad
factor
variable seria
el
precio
de
la
planta
y el
que
la
distribución
y los
precios
se
determinan
equipo,
pero
todavía faltaría por demostrar
simultáneamente,pero
no
a
la
manera
como
qué tipo
de
relación
existe
entre
éste y la
tasa
acostumbran
a
hacerlo
estos
autores
sino en la
general
de
ganancia
o el
tipo
de
interés
de
la
forma
en
que
señalara
Marx
y
que han
desa
-
economía.
rrollado
modernamente
otros
autores (véanse
Ahora
bien: no hace
falta
suponer
la
pro-
Giussani,
1993/94;
Freeman,
1995,
o
Carchedi
ductividad decreciente
de los
«factores»mdi-
y de
l-laan, 1995).
Pero,
en
segundo
lugar: la
viduales
en el
corto plazo
estático
para deter- cuestn fundamental
estriba
en la
teoría
sub
-
minar
su
precio.
Basta
aplicar
la ley
general
de
yacente
del
valor.
Para Marx,
los
precios
están
la
demanda,
quepor
cierto
tampoco
requiere determinados
por
el
trabajo
abstracto
necesa
-
referencia alguna
al
concepto
de
utilidad,
rio
para reproducir
las
mercancías,
es
decir,
como pretenden
los
neoclásicos
castizos.
El
por
los
valores,
y
éstos vienen
determinados
a
argumento
es tan
sencillo
como
esto: en
nues-
su vez
por
la
productividad,
que
es
otra
mane
-tro
sistema,
cualquiera que
necesite algo,
sea ra de
referirse
al
estado
de la
técnica
(el
desa
-
un
bien
o
un
factor, deberá
pagar
su
precio rrollo
social de
la
fuerza productiva)
en
un
mercantil;
por
consiguiente,
dada
la
renta
dis-
determinado momento
histórico.
Como
ésta
es
ponible
de los
demandantes para
tal fin,
basta- cambiante
y
tiende
a
mejorarcon
el
tiempo,
la
con que
baje
el
precio
de ese algo en
cues- productividad aumenta
y los
precios
o
valores
tión
para
que
al
menos
un
demandante,
y por
descienden
(en
términos
de
dinero
constante).
tanto el
conjunto
de
ellos,
supuesto
cierto nivel
Por
lo
tanto,
es
de
fundamental importancia
de
descenso
en el
precio,
y ante la
mayor
capa-
teórica
incluir
esta
tendencia descendente
en
cidad
adquisitiva
real
generada
por
el
descen-
los
modelos
explicativos
de la
realidad empre-
so de ese precio,
aumente
la
cantidad
deman-
sarial capitalista,
y
es
esto
precisamente
lo
que
dada
al
nuevo
precio.
En
Guerrero
199S
se se
pierde cuando
se
deja de usar este
enfoque
muestra, siguiendo
a
Rubin
1929,
cómo,
si
el
dinámico
en
favor
de
la
estática
comparativacoste
de
produccióndel
bien
o del
factorestá
(tanto
en
la
versión
marginalista
neoclásica
dado socialmente,
el
precio
tenderá
a
estable-
como
en
la
versión
matricialista sraffiana).cerse
alrededor
de ese
coste
o
precio
de pro-
C)
Si
se
toma
en
cuenta
esta
tendencia,
lo
ducción
(incluyendo
unatasa
de
ganancia
que que más
importa
es
observar mo
evolucio
-
tiende
a
la
tasa media
de la
economía),
y
cómo
nan
los
precios actuales
en
relación
con
los
la
demanda
no
hace,
en el
largo plazo
real,
precios
pasados
(del
periodo
inmediatamente
sino
determinar
la
cantidad adquirible
a
dicho
anterior).
Por
tanto,
el
principio metodológico
precio.
clave
consiste
en
considerar dados
los
precios
E) Los
críticos
neorricardianos
y
sraffianosantiguos
(que
están
ya
materializados
en losdel
marginalismo rechazan, como
nosotros,
la
elementos adquiridos
por
los
capitalistas
y
que
teoríaclarkiana
de la
distribución
de la
renta,
integran
el
valor
de sus
activos
o
balancespero
en
cambio
defienden
otra teoría
que
es
empresariales
al
comienzo
del
periodo
produc
-
asimismo
incapaz
de
superar
el
marco
de la tivo), y en
comprender
cómo, en el
mismo
pro-
estática
comparativaneoclásica. Ellos
insisten
ceso
en
que
se
determinan
la
producción
y los
POLITJ¶~
of 00

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