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 Encuentro XXINº17, Otoño del sur, 2000, pg.
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http://www.geocities.com/~encuentroxxi mailto:encuentroxxi@geocities.comCasilla 246-12, Santiago, Chile
Conversando Con Georges Labica
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,
Manuel LoyolaJaime Massardo
En estos difíciles años de derrota, de claudicación moral e intelectual, deneoliberalismo triunfante, donde la visión de la sociedad y el discursopolítico se construyen en la intersección de las curvas de oferta y demanda, ydonde la gran mayoría de los intelectuales de oficio han venido siendocooptados por el sistema, es difícil —a veces muy difícil— encontrar unespíritu libre y, más aun, un espíritu comprometido con el pensamientocrítico. Justamente por ello ha resultado para nosotros particularmente grato,en esta primavera austral, conversar con el filósofo francés Georges Labica.Formado intelectual y políticamente en las luchas anticoloniales de los años1950-60, Labica fue profesor de la Universidad de Argel antes de hacerclases, a comienzos de 1968, en la mítica Universidad de París X-Nanterre,desde la que ese mismo año se iba a generar el movimiento estudiantil quepondría en cuestión aspectos fundamentales de la cultura inherente aldesarrollo capitalista, escribiendo, de paso, un hito fundamental en lahistoria del siglo XX. Desde entonces, Labica ha venido jugando un papelpreponderante en el desarrollo del pensamiento crítico en Francia y enEuropa, dando cuerpo a una obra particularmente rica, entre la queencontramos trabajos tan relevantes como, por ejemplo,
Karl Marx, lesthèses su Feuerbach,
París, Puf,
 
1987, o
 Dictionnaire critique du marxisme,
París,
 
Puf,
 
3 ediciones.Labica, que junto con otros pensadores como Antonio Santucci, había estadoen nuestro país con ocasión del Simposio dedicado a Antonio Gramsciorganizado en 1987 por el ICAL, retornó en noviembre último para dirigirun seminario sobre
 El Pensamiento Crítico del Mayo Francés
(1968),actividad organizada por CENDA, la Universidad ARCIS y la revista
 Encuentro XXI 
, en la Biblioteca Nacional de Santiago de Chile, seminarioque nos dio la ocasión de entrevistarle y de discutir latamente con él. Laslíneas que siguen recogen algunos de los momentos más relevantes de estaconversación, realizada en vísperas de su regreso a Paris.La publicación de esta entrevista constituye un anticipo de la publicación másextensa en
 Encuentro XXI 
de las tres charlas de George Labica en elseminario aludido, así como su diálogo con comentaristas invitados ypúblico asistente, material actualmente en preparación. 
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George Labicá es Profesor Emérito de Filosofía de la Universidad de París X-Nanterre, Director delCentro de Filosofía Política y Económica y Social del Centro Nacional de la Investigación Científica deFrancia.
 
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Jaime Massardo.—
 Nosotros quisiéramos aprovechar que estás aquí para conocer algomás de tu pensamiento y en particular de tu mirada sobre la América Latina y sobre elChile de hoy, de cómo piensas la economía y la sociedad, la cultura y el pensamiento político y
,
propiamente, el desarrollo de la filosofía política en América Latina en elmarco de la globalización, vale decir, en el marco de un fenómeno que se instaura anivel planetario, de un nuevo patrón de acumulación que afecta de forma desigual a losdistintos universos sociales, geográficos incluso
.Georges Labica.— Yo creo que esta nueva fase de acumulación comportaalgo nuevo. Antes, la acumulación capitalista tenia un carácterpredominantemente económico que suponía diferentes consecuencias sobrela cultura, la política, lo social, etc. Ahora las cosas son diferentes, yo creoque
la globalización es un fenómeno totalizador 
,
de carácter económico financiero especulativo
,
social
,
cultural y político
con instituciones muyprecisas que se llaman Fondo Monetario Internacional u OrganizaciónMundial para el Comercio, que dictan su política a los Estados que prestandinero, porque la deuda es un medio para controlar políticamente un país,diría para “arrollar” a un país, porque lo propio, lo específico de la deuda esque no puede pagarse, que no se puede reembolsar, la deuda enriquece a lospaíses que prestan dinero y eso genera inmensas desigualdadesLas instrucciones del Fondo Monetario Internacional están constituidas porpolíticas económicas pero también por políticas de austeridad para tomardisposiciones acerca de la así llamada “flexibilidad” del trabajo, paradisminuir el personal del Estado, para licenciar a funcionarios etc. Todo elloes
 político
y, por otra parte, hay una consecuencia
social
porque lasconsignas sobre el proceso de trabajo, la “flexibilidad” se acompañannecesariamente de desempleo, provocan efectos sociales y tambiénconsecuencias sobre los movimientos de poblaciones porque la ganancia va abuscar los países donde la mano de obra es la más barata...Por otra parte, hay una consecuencia de tipo
cultural
que se debe entender enel sentido más amplio, es aquella que se manifiesta a través del control de losmedios de comunicación, lo que es una cosa nueva. Antes no había uncontrol internacional de éstos medios, ahora sí, y una cosa como la CNNpuede controlar toda las informaciones a escala mundial y a través de eso seprovoca del punto de vista cultural una uniformización, diríamos unanivelación, que se expresa, por ejemplo, a través de la moda, o de laalimentación, no sólo la multiplicación de
 fast food 
, de la
macdonalización
,sino también de ciertas costumbres de alimentación que son de importaciónestadounidense. Sin ir más lejos, ayer yo veía en un restaurante en Chile apersonas de entre 40 y 60 años, chilenos auténticos que comían los frutosdel mar o el cordero con
coca-cola
, es una cosa curiosa porque eso no sepodía concebir antes, no son jóvenes, son adultos chilenos que tienen es supaís un vino extraordinario y que van a comer con
coca-cola
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Manuel Loyola.— ¿
Pero la globalización comporta para ti algún elemento positivo
?
Te planteo esto para que después vayamos a lo particular, cómo se inserta la particularidad cultural en eso
...G. L.— Sí, yo creo que hay elementos positivos. Hay una circulación aescala mundial de los hombres, de las ideas, de las formas culturales conmuchos intercambios, sobre todo al nivel de la mundialización de lainformación y de los medios, hay una cosa como Internet que nos permitehablar individualmente con mucha gente a través de todo el mundo. Si unode nosotros va a publicar un pequeño texto, un librito, no será leído por másde una centena de personas, con Internet se puede penetrar al fondo deAustralia y discutir y eso es una buena cosa. Yo constaté durante la guerra dela OTAN contra Yugoslavia una pobreza total de información en la prensafrancesa, una información controlada, orientada para justificar la agresión.Con Internet tuve la posibilidad de tener un análisis de los Estados Unidos,de hombres como Noam Chomski y otros que esclarecieron totalmente lasituación, dando informaciones precisas, cifras, eso es un efecto positivo.Así entonces, yo creo que cuando nosotros nos oponemos a lamundialización, no es para regresar a un “antes de”, porque eso no se puede,sino para desarrollar una posibilidad de que la mundialización sea el punto departida de una repartición de la riqueza más justa, porque la voluntad deganar siempre más enriquece a los ricos y empobrece a los pobres, esto esmuy claro. En Europa, hay consignas de destrucción de productos como lacarne, la leche, hay ciertos campesinos ganan mucho más por no cultivar sustierras que por cultivarlas mientras en Africa los niños mueren de hambre.Esto es un absurdo. La posibilidad existe —insisto—, hoy, con lacirculación extraordinariamente rápida de diversos productos de dar un nivelsuficiente a toda la humanidad.M. L.—
 El sujeto en concreto, la persona o el grupo, el colectivo se enfrenta auna realidad que tal vez le parece muy abismante, muy grande, muy difícil de poder asumir, pero de todas formas el desafío de tener que asumirla está
.
¿Cuál crees tú quetendría que ser el requisito o las condiciones para que este sujeto logre finalmente que el proceso de mundialización que se está llevando adelante sea un proceso civilizatorio, un proceso que implique valores positivos de democracia y de justicia, que son los valores permanentes de la historia de la humanidad?
G. L.— Yo creo que hay dos tareas, indiscutiblemente para nosotros y, engeneral, para la izquierda de todos los países, hay una tarea que es lareconstitución urgente
de una nueva forma de internacionalismo
para lucharcontra otro “beneficio” de la mundialización: el que con ella no tenemos másque un sólo enemigo, un enemigo común: el superimperialismoestadounidense. Antes la gente luchaba contra los imperialismos y tambiéncontra los países socialistas, la ideología stalinista, etc. La lucha era en
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