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CARLOS MARX - FEDERICO ENGELSLA IDEOLOGIA ALEMANA1 - FEUERBACHCONTRAPOSICION ENTRE LA CONCEPCIONMATERIALISTA Y LA IDEALISTA
seg
ú
n anuncian los ide
ó
logos alemanes, alemania ha pasado en estos
ú
ltimos a
ñ
os poruna revoluci
ó
n sin igual. el proceso de descomposici
ó
n del sistema hegeliano, quecomenz
ó
con strauss, se ha desarrollado hasta convertirse en una fermentaci
ó
nuniversal, que ha arrastrado consigo a todas las <potencias del pasado>. en medio delcaos general, han surgido poderosos reinos, para derrumbarse de nuevo en seguida,han brillado moment
á
neamente h
é
roes, sepultados nuevamente en las tinieblas porotros rivales m
á
s audaces y m
á
s poderosos. fue esta una revoluci
ó
n junto a la cual lafrancesa es un juego de chicos, una lucha ecum
é
nica al lado de la cual palidecen yresultan rid
í
culas las luchas de los di
á
docos. los principios se desplazaban, los h
é
roesdel pensamiento se derribaban los unos a los otros con inaudita celeridad, y en los tresa
ñ
os que transcurrieron de 1842 a 1845 se removi
ó
el suelo de alemania m
á
s que antesen tres siglos.y todo esto ocurri
ó
, al parecer, en los dominios del pensamiento puro.tr
á
tase, en verdad, de un acontecimiento interesante: del proceso de putrefacci
ó
n delesp
í
ritu absoluto. al apagarse la
ú
ltima chispa de vida, entraron en descomposici
ó
n lasdiversas partes integrantes de este
caput mortuum 
,
1
dieron paso a nuevascombinaciones y se formaron nuevas sustancias. los industriales de la filosof
í
a, quehasta aqu
í
hab
í
an vivido de la explotaci
ó
n del esp
í
ritu absoluto, arroj
á
ronse ahora sobrelas nuevas combinaciones. cada uno se dedicaba afanosamente a explotar el negociode la parcela que le hab
í
a tocado en suerte. al principio,
é
sta manten
í
ase dentro de losl
í
mites de la buena administraci
ó
n burguesa. m
á
s tarde, cuando ya el mercado alem
á
nse hallaba abarrotado y la mercanc
í
a, a pesar de todos los esfuerzos, no encontrabasalida en el mercado mundial, los negocios empezaron a echarse a perder a la maneraalemana acostumbrada, mediante la producci
ó
n fabril y adulterada, el empeoramiento
 
de la calidad de los productos y la adulteraci
ó
n de la materia prima, la falsificaci
ó
n delos r
ó
tulos, las compras simuladas, los cheques girados en descubierto y un sistema decr
é
ditos carente de toda base real. y la competencia se convirti
ó
en una enconadalucha, que hoy se nos ensalza y presenta como un viraje de la historia universal, comoel creador de los resultados y conquistas m
á
s formidables.para apreciar en su debidos t
é
rminos toda esta charlataner
í
a de tenderos filos
ó
ficos quedespierta un saludable sentimiento nacional hasta en el pecho del honrado burgu
é
salem
á
n; para poner pl
á
sticamente de relieve la mezquindad, la peque
ñ
ez provinciana detodo este movimiento neohegeliano y, sobre todo, el contraste tragic
ó
mico entre lasverdaderas haza
ñ
as de estos h
é
roes y las ilusiones suscitadas en torno a ellas,necesitamos contemplar siquiera una vez todo el espect
á
culo desde un punto de vistasituado fuera de los
á
mbitos de alemania.
[2]
 
"LA IDEOLOG
Í 
A EN GENERAL YLA IDEOLOG
Í 
A ALEMANA ENPARTICULAR'.
la cr
í
tica alemana no se ha salido en estos esfuerzos suyos de
ú
ltima hora, del terrenode la filosof
í
a. y, muy lejos de entrar a investigar sus premisas filos
ó
ficas generales,todos sus problemas brotan, incluso, sobre el terreno de un determinado sistemafilos
ó
fico, del sistema hegeliano. no s
ó
lo sus respuestas, sino tambi
é
n los problemasmismos, llevan consigo un enga
ñ
o. la sumisi
ó
n a hegel es la raz
ó
n de por qu
é
ningunode estos modernos cr
í
ticos ha intentado siquiera una amplia cr
í
tica del sistemahegeliano, por mucho que cada uno de ellos afirme haberse remontado sobre hegel. supol
é
mica contra hegel y la de los unos contra los otros se limita a que cada uno de ellosdestaque un aspecto del sistema hegeliano, tratando de enfrentarlo, a la par contra elsistema en su conjunto y contra los aspectos destacados por los dem
á
s. al principio,tom
á
banse ciertas categor
í
as hegelianas puras y aut
é
nticas, tales como las desubstancia y autoconciencia, para profanarlas m
á
s tarde con nombres m
á
s vulgares,como los de g
é
nero, el unico, el hombre, etc.toda la cr
í
tica filos
ó
fica alemana desde strauss hasta stirner se limita a la cr
í
tica de lasideas
religiosas.
[3]
se part
í
a de la religi
ó
n real y de la verdadera teolog
í
a. qu
é
fuera laconciencia religiosa, la idea religiosa, se determinaba de distinto modo en el curso
 
ulterior. el progreso consist
í
a en englobar las ideas metaf
í
sicas, pol
í
ticas, jur
í
dicas,morales y de otro tipo supuestamente imperantes, bajo la esfera de las ideas religiosaso teol
ó
gicas, explicando asimismo la conciencia pol
í
tica, jur
í
dica o moral comoconciencia religiosa o teol
ó
gica y presentando al hombre pol
í
tico, jur
í
dico o moral y, en
ú
ltima instancia,
“al 
hombre”, como el hombre religioso. part
í
ase como premisa delimperio de la religi
ó
n. poco a poco, toda relaci
ó
n dominante se explicaba como unarelaci
ó
n religiosa y se convert
í
a en culto, en culto del derecho, culto del estado, etc. portodas partes se ve
í
an dogmas, nada m
á
s que dogmas, y la fe en ellos. el mundo eracanonizado en proporciones cada vez mayores, hasta que, por
ú
ltimo, el venerable sanmax pudo santificarlo en bloque y darlo por liquidado de una vez por todas.los viejos hegelianos lo
comprend 
í 
an 
todo una vez que lo reduc
í
an a una de lascategor
í
as l
ó
gicas de hegel. los neohegelianos lo
criticaban 
todo sin m
á
s que deslizarpor debajo de ello ideas religiosas o declararlo como algo teol
ó
gico. los neohegelianoscoincid
í
an con los viejos hegelianos en la fe en el imperio de la religi
ó
n, de losconceptos, de lo general, dentro del mundo existente. la
ú
nica diferencia era que losunos combat
í
an como usurpaci
ó
n el poder que los otros reconoc
í
an y aclamaban comoleg
í
timo.y, como entre estos neohegelianos las ideas, los pensamientos, los conceptos y, engeneral, los productos de la conciencia por ellos independizada eran consideradoscomo las verdaderas ataduras del hombre, exactamente lo mismo que los viejoshegelianos ve
í
an en ellos los aut
é
nticos nexos de la sociedad humana, era l
ó
gico quetambi
é
n los neohegelianos lucharan y se creyeran obligados a luchar solamente contraestas ilusiones de la conciencia. en vista de que, seg
ú
n su fantas
í
a, las relaciones entrelos hombres, todos sus actos y su modo de conducirse, sus trabas y sus barreras, sonotros tantos productos de su conciencia, los neohegelianos formulan consecuentementeante ellos el postulado moral de que deben trocar su conciencia actual por la concienciahumana, cr
í
tica o ego
í
sta, derribando con ello sus barreras. este postulado de cambiarde conciencia viene a ser lo mismo que el de interpretar de otro modo lo existente, esdecir, de reconocerlo por medio de otra interpretaci
ó
n. pese a su fraseolog
í
asupuestamente “revolucionaria”, los ide
ó
logos neohegelianos son, en realidad, losperfectos conservadores. los m
á
s j
ó
venes entre ellos han descubierto la expresi
ó
nadecuada para designar su actividad cuando afirman que s
ó
lo luchan contra
“frases”.
pero se olvidan de a
ñ
adir que a estas frases por ellos combatidas no saben oponer m
á
sque otras frases y que, al combatir solamente las frases de este mundo, no combatenen modo alguno el mundo real existente. los
ú
nicos resultados a que pod
í
a llegar estacr
í
tica filos
ó
fica fueron algunos esclarecimientos hist
ó
rico-religiosos, harto unilateralespor lo dem
á
s, sobre el cristianismo; todas sus dem
á
s afirmaciones se reducen a otras
of 00

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