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Fuerzas Armadas
y
cuestión
nacional
en
la
Unión
Soviética
(1985-1991)
Carlos
TAIBO
Profesor
de
Ciencia Política
en la
Universidad Autónoma
de Madrid.
Centro
de
Estudios
de
Países
del
Este
Las
fuerzas armadas
han
desempeñado
en
el
sistemasoviético
un
papelsocializador
de
primer orden,
que
las ha
convertido
en
responsables
exclu
-sívos de
un
buen
número
de tareas de control
ideológico.
Esta
circunstan
-
cia
se
ha hecho
notar
en
un
marco caracterizado
por
la
existencia
de
un
Estado
que ha
controlado
de
manera
muy
estrecha
a
todos
los
agentes
de
socialización,
y en
consecuencia
ha
reducido
la
presencia
de
valores
de
conflicto
y ha
eliminado mensajes
contradictorios.
En este
marco
las
fuer
-zas
armadas
han
constituido
un
escenario muypropiciopara
una
“sociali
-
zación unilateralizada”.
Varias
dimensiones
del
servicio militar
han
pre
-
sentado
al
respecto
una
importancia
decisiva:
un
entorno
sometido
a
regla
-
mentaciones
muy
rígidas,
la
constante repetición
de
mensajes,
la
manipu
-
lación
del
grupo
de
pares para
queejerciese
su
presión
en el seno del
colectivo
militar, y el
empleo
de la
autoridad
de los
agentes
socializado-
res.
Al
margen
de
lo
anterior,
es
evidente
que
las
fuerzas armadas
han sido
un
adecuado escenario
parafacilitar
la
reducción
de las
tensiones
naciona
-les y
propiciar
la
instilación
de los
valores “soviéticos”.
Las
fuerzas
arma-das
lo
han
sido de
una
entidad supranacional,circunstancia
que
ha
marca
-
do
muchas
de
sus
características
y
que
ha
experimentadomodulaciones
con
el paso del
tiempo.
Así,
si
en
1924,
y
para hacer frente
a
una
situación
en la
que
eran
numerosas
las
minorías étnicas
exentas
del
servicio
en filas,se
adoptó
un
plan
quinquenal
de
desarrollo
de
formaciones
militares
nacionales,
en
1938
se
tomó
la
decisión
de
abolir
el
principio
de
organiza
-
ción
territorial
y,
con
él,
las
unidades nacionales existentes
y
las
escuelas
de
formación
de
oficiales procedentes
de
grupos
minoritarios.
En
1941,
(nodú,nos
d c’
Ilistojio
co~ncnq~cȇoeo.
nc
15.
1993.
Editorial
Complutense.
Madrid.
 
62
Carlos
Taibo
con ocasión
de
la
invasión
alemana
y de
la
ocupación
consiguiente
de
buena parte
de
la
URSS
europea,
se
procedió,
sin
embargo,
a la
recons
-
trucción
de
las
unidades nacionales,
cuyo
papel fue
decisivo durantetoda
la
segunda guerra mundial.Concluida
ésta,
las
estructuras
que
nos
ocupanfueron
desmanteladas
en
beneficio
de
una
organizaciónunitaria
que
ha
pervivido
hastanuestros
días y que
consiguió
implantar
un
servicio militar
de
carácter
prácticamente
universal.
1.
La
composición
nacional
de las
fuerzas
armadas
soviéticas
De
acuerdo
con
todas
las
estimaciones,
desde
1945
el
porcentaje
de
eslavos
que, vía
conscripción,
ha
accedido
a
las
fuerzas armadas
soviéti
-cas
se
ha ido
reduciendo
cada año.
Si
en
1969
era de
un
74%, en
1977
se
situaba
en
un
69% y en
1985
en
un
63%.
La
presencia respectiva
de
origi
-
narios
de
las
repúblicas
de
culturaislámica
y de otras
minorías
nacionales
era
de
un 13%
en
amboscasos
en 1970,
un
18
y
un 13%
en 1977, y
un 24
y,
de
nuevo,
un13%
en
19851.
El
descenso
en
las
tasas de
crecimiento
de
la
población
en las
repúblicas eslavas
—y en
general
en los
territorios
europeos-—
estaba
en el origen de la
situación
que
nos
ocupa2.
El
porcen
-
taje
de
“europeos”
en
el
conjunto
de
la
población soviética
era
de un 77%en
1979,
perodebía emplazarse
tan sólo en
un
70% en el año
2000~.
Bienes
verdad
que
algunos signos
apuntan
a
una
inflexión
en
este
proceso: enlas
propias
repúblicas
del Asia
central
se
ha hecho
notar
un
descenso
en
la
tasa de
fertilidad,
que, sin
embargo,
se
recuperaba
levemente
entre
bálti
-cos y eslavos4.En
un
proceso inverso
al
verificado
en lo
que
a los
soldados respecta,
desde la
segunda guerra mundial
la
presencia
de
oficiales procedentes
de
los
gruposminoritarios
se
ha
reducido
en
comparación
con
tiempos
pasa
-dos, de
tal
manera
que
los
escalones superiores
de la
 jerarquía militar
han
pasado
a ser
cubiertos,
prácticamente
con
exclusividad,
por
las
nacionali
-
dadeseslavas.
T.
Rakowska-Harmstone,
tras estudiar
listas de
generalessoviéticos
y
analizar
su
previsible
origen
nacional,
llegó a la
conclusión
de
que
entre
los
generales
nombrados
en el
periodo
1940-1976,
un
91%
eraneslavos (60%
de
rusos,
20% de
ucranianos,
4% de
bielorrusos
y 7% de
difícil adscripción)5. Entre
1952 y
1976
fueron
elegidos
miembros
del
Filíen
iones.
Red 
Arníy ant] 
Sorftiv 
(Alíen
&
Urtwin, Londres.
955),
pág.
188.
2
Murrav
Feshbach, Demograpbic trends
o
ihe Soviet
Union.
en
Nato 
Retiro 
(n’5,
octubre de
1989,
vol.
37), pág.
15.
N l.
Bcmstani.
‘The Detnograpby
o
Soviet
F.tht,ic
Groups
it,
World
Perspective”,
en Robert
Con
-quesí (din).
Nationo/irv 
ant] 
tite 
Soviet 
Futu,c 
(Hoover
tnstituliort,
Stanford,
i
986>,
pág. 319.
~
Feshbacb,
op.
cit., pág.
It
2
T,
Rakowska-Harn,síone,
Sur
1
armée
el les
nationalités
cii
en lene
Carrére
dlZncaussc,
L1mp1’c 
¿c/aré (Flammarion.
París,
978),
pág.
199.
 
Fuerzas
Az-macias
y
cuestión
nacional
en la
Unión...
63
Comité Central
del
PCUS,
por
otra
parte,
101
generales;
97
eran eslavos,y de
entre ellos
78
rusos6.
Otro
estudio,
esta vez
sobre oficiales
de
alta
graduación
del
Ministerio
de
Defensa,
identificaba
tan sólo
un
2,7%
de los
mismos procedentes
de las
repúblicas
de
cultura
islámica7. En
1979,
en
fin,
la
DíA
(Defense
Information
Agency) estadounidense publicó
los
datos
de
un
estudio
sobre
los
apellidos
de
algo
s
de diez mil
militares
soviéticos
y llegó a la
conclusión
de
que
la
presencia
eslava
en el
cuerpo
de
oficiales
se
hallaba
sobredimensionada
en
relación
con
los
porcentajes
de
población
correspondientes: mientras,
en 1979, los
eslavoseran algomenos
del 73% de los
ciudadanos
soviéticos, proporcionaban cerca
del93% de los
oficiales.
Por
lo
que
a los
no
eslavos respecta,
y
con la
únicaexcepción
de los
 judíos,
su
presencia
se
encontrabasiempre
por
debajo dela
verificada
en el total de la
población: mientras
los
no
eslavos eran
en1979 un
27,22%
de los
soviéticos,
tan sólo
aportaban
poco más del 5% delos
oficiales
de la
marina
y
del
ejército
del aire,
y
algo más
del
8% de losdel
ejército
de
tierra8.
Bien
es
cierto que estos datos deben
ser
analizados
con
cautela.Jones
ha
subrayado,
en
particular,
que una
buenaparte
de los
oficiales
más
vete
-
ranos
se
íncorporaron
a
las
fuerzas armadas
en
un
momento
en el que el
desarrollo
educativo
de las
zonas
supuestamente
marginadas era
muy
escaso,
y
aventuraque
si la
situación
se
igualase desdeorigen
tal
vez
podría alumbrarse
la
conclusión
de que
no
existen,
en
realidad,
discrimi
-
naciones
de
relieve9.
De hecho,
algunas informaciones
recientes
apunta
-
ban
un
incremento
sensible
del
número
de
jóvenes
oficiales
originarios
de
minorías
nacionales.
Sean
las
cosas como fueren,
y
retornando
a los
problemas
planteados
por
el
personal humano que,
a
través
de
la
conscripción, accedía
a las
fuerzas
armadas,
lo
primero
que hay que
recordar
es
que
la
presencia,
cada vez
mayor,
de
no
eslavos
ha
planteado,
como
es
fácil suponer,
pro
-blemas
diversos.
Así, y por lo
que
respecta
a
las
capacidades
profesiona
-les,
son
muchos
los
especialistas
que
se
han
referido
a los
niveles
educati
-vos,
supuestamente bajos,
de
las
poblaciones
no
eslavas,
y en
particular
delas del Asia
central. Jones
ha
señalado,
sin
embargo,
que aunque
es
cierto
que
el nivel
educativo medio
de esas
poblaciones
ha sido
inferior
al
carac
-
terístico entre,
por
ejemplo,
los
rusos,
ello
se
debía
al
bajo
nivel que
exhi
-
bíangrupos
de
población
no
sujetos a la
conscripción, como
es el
caso
de
mujeres
y
personas
de edad. Otro
elemento
de
interés
ha sido el
configura
-
do
por
el grado de
formación
técnica,
en
relación
con
el cual
se
ha
argu
-
mentado
en más de
una
ocasión
que
las
diferencias“regionales”
en
la
cali
-dad de la
educaciónhacíanpocomenos
que
inviables
los
intentos
de
com
-
Ibídem.~
National Foreigo
Assessmení 
(?entcr.
DI,ecto,y 
ojSot’Ñ’t 
Ofihicis.
Natio,trzf 
O,ganizat¡ons.
Datos
recogidos
en
Julián
Peñas>
Mora,
la
incidencia de lasnacionalidades
en
las
fuerzas
an,,adas
sovtéticas,
en
Boletín 
dc 
info¡nturi4o 
dcl 
CESEDEN 
< n 5
223,
1991).
pág.
72.
iones,
pág.201.
of 00

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