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Pienso sinceramente que dejarnos inspirar durante todo un año por las ideas deldoctor Thomas S. Szasz puede resultar sumamente beneficioso para individuos einstituciones
.»Fernando Savater,
El País
, 10-1-1985El pecado original consiste, según el Antiguo Testamento, en conocer, comoDios, el bien y el mal. El segundo pecado consiste en hablar claramente y hacerse en-tender. Dios castigó esta transgresión en Babel y condenó al hombre a sumirse en laDivina Confusión: desde entonces nos engañamos los unos a los otros. El doctorThomas S. Szasz explica que esta confusión del lenguaje es la que ha producido granparte de la deshumanización, intolerancia y estupidez pura y simple que actualmentelo empeñan todo, desde la política hasta la vida sexual.
El segundo pecado
reúne algunas de las reflexiones más representativas deeste brillante intelectual norteamericano, cuyos libros y artículos periodísticos abar-can una vasta gama de temas, enfocados siempre con criterio inconformista y polé-mico, y con una prosa típicamente mordaz.El hilo conductor de esta selección de breves ensayos es la impugnación im-placable de las autoridades que embotan el pensamiento y obstaculizan el libre ejer-cicio del raciocinio en nombre de la religión, el Estado y, más recientemente, la psi-quiatría. Esta última es, como bien saben quienes conocen la obra del doctor Szasz,su bestia negra, a la que dedica buena parte de sus diatribas.En El segundo pecado el doctor Szasz aplica su espíritu crítico, eminente-mente racionalista y libertario, no solo a la psiquiatría (con especial énfasis en elmito de la enfermedad mental y en los abusos de la psicoterapia y el Estado terapéu-tico), sino también a la familia, el matrimonio, la sexualidad, la educación, las emo-ciones, las relaciones sociales, la medicina, las drogas, el suicidio, y muchos otros te-mas donde es indispensable hundir a fondo el bisturí desmitificador.
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