• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
APORTES HACIA UNA NUEVA CONCIENCIA SOCIAL
020408 10 11 12 13 15 1923242728303238
ALMAUTÓPICAY VOLUNTAD DECAMBIO LAS DIFICULTADES DE LA MEMORIA,ELPODERY LA RECONCILIACIÓN EN LOS ANDESREVOLUCIÓNLUMINOSALA HOJA DECOCA RECREANDO LOANDINOLA GRANQUIMERADESDE LA SILLA DE ALEJANDRINOLACULTURAFRENTE A LA UNIVERSIDADENTREVISTA A JOSH ONELPENSAMIENTODIALÓGICOUNA APROXIMACIÓN A LAANGUSTIALAREALIDADA VISTA PERDIDAETERNO RETORNO DELAPOCALIPSISENTREVISTA A FLO MENESESENTREVISTA A ENRIQUE VERÁSTEGUILAS EDADES DELHOMBRE
PROHIBIDA SU VENTAINCENTIVAMOS SU REPRODUCCIoN
DISTANCIA CRITICA
 AnO 1 N2 Agosto, 2004
 Jefrey Gamarra CPedro FavaronAlberto Benavides GanozaGonzalo Valderrama Escalante José Agustín Haya de la TorreÓscar UgarteCarlos SánchezMauricio DelfínRafael RomeroAlonso GonzalesCésar MoroCarlos Raygado Jaime Eduardo OliverC. García-Montero y P. FavaronPublio Ovidio Nasón
 1
 
Creemos en una indestructible aspiración humana a la solidaridad y a la libertad social. Creemos en laimaginación como región emancipada desde donde el futuro debe ser vislumbrado. También, en los efectostransformadores que una imaginación crítica puede tener sobre el plano material. Debemos hacernos videntes,utilizando los medios que sean necesarios para desarrollar las facultades ocultas. Pensar la sociedad anhelada,el mundo posible, aún reserva potencialidades subversivas. Mientras en las condiciones vitales persistan lasdesigualdades y la castración sistemática del espíritu, impidiendo su cabal desenvoltura; mientras la espon-taneidad y las necesidades íntimas del Ser sean reprimidas a favor de concepciones tan abstractas como laeficiencia y el óptimo del sistema, una y otra vez las agarrotadas ansias transformadoras arremeterán im-predeciblemente contra la conciencia social. El hambre de justicia y el hambre de libertad son constantes delespíritu y definen al humano y lo dignifican. Concebimos la vida humana como un movimiento de la ausenciahacia lo ausente, similar al movimiento del amante hacia el Ser amado. En un mundo tan profundamenteenajenante y coercitivo como el nuestro, el anhelo de un entorno que no sólo permita, sino que también aliente,la libertad creativa y el máximo desarrollo de las potencialidades del espíritu, la comunicación emancipadaentre sujetos de conocimiento, se manifestará ya sea con amargura o con esperanza en los caracteres mássensibles. Las ansias utópicas son imposibles de erradicar; enmudecidas temporalmente, inexorablementevolverán, como el día siempre seguirá a la noche, como lo reprimido siempre retorna a la conciencia, causandoestragos muchas veces indeseados.Recalcamos, por si aún fuera necesario, que esta publicación no es un listín de eventos culturales per-tinentes a una élite, ni espacio para divulgar una nueva postura literaria o artística. No es tampoco refugiode personalidades timoratas incapaces de lidiar con la existencia ni trampolín mediático de jóvenes artistassedientos de hacer carrera, con una propuesta novedosa reclamando la atención de los medios de masas.Creemos, junto a Antonin Artaud, que “EL DEBER/ del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardementeen un texto, una revista de los que ya nunca más saldrá, sino al contrario salir afuera/ para sacudir/ paraatacar / a la conciencia pública./ Si no / ¿para qué sirve? / ¿Y para qué nació?”. Hablamos de la vida y lanecesidad de transformarla, inflexiblemente gobernados por ansias de cambiar, por la necesidad de que losseres humanos tomemos conciencia de las fuerzas que nos gobiernan, que podamos retomar la distancia críticay, de esa manera, tomemos las riendas de nuestra existencia y nuestro destino, hoy gobernados únicamentepor la fuerza del capital. Esta potencia omnívora no encuentra en su proceso de autosatisfacción ningún tipode resistencia, sea esta moral, artística o de cualquier tipo. Tal vez más que en tiempos bolcheviques, hoytodo es mercancía, incluso el pensamiento: era profetizada por Marx y por tantos otros. Es necesario formaruna intelectualidad que pueda entablar dialéctica con estos condicionamientos arbitrarios de la existencia,una clase promotora del cambio guiada por una fuerza de atracción que arremeta desde más allá de lasinmediaciones de un Occidente agotado. No hablamos de la necesidad de un líder generacional, cuya vozmesiánica sea respetada por todos, repitiendo nuestra tradición caudillista tan promotora del narcisismo, elhurto y los abusos. Es más, nos enfrentamos a cualquier tipo de poder, sea este practicado por quien sea;incluso dirigimos nuestros dardos contra la tiranía de la vanidad que podría arremeter en nosotros mismos.Tampoco nos referimos a la necesidad de poner en movimiento el oxidado dinosaurio estatal a favor de lasmanifestaciones culturales. Menos, a la fundación de museos de arte moderno, escuelas de arte, editorialesy demás aparatos publicitarios de la industria cultural. Reclamamos por la emancipación social e individual,en todos los campos y en el sentido más amplio, como fin a encarnar, guiando a los hombres a un mañanaideal. Devolver fecundidad a nuestra cultura, que todo en nuestro entorno sea crecimiento y crecimiento,alentados por el sentir poético, por la necesidad de un nuevo día que erradique las condiciones aberrantesde existencia a las que estamos sometidos. Hablamos de una vuelta al impulso utópico, entendiendo a lautopía no como ideal melancólico e irracionalista, sino como visión esperanzadora capaz de tener implicanciasefectivas. Este proyecto transformador exige un desprendimiento con respecto a la derrotas históricas, enfavor del renacimiento de la fe en la humanidad y su camino al óptimo vital. Debido a un mundo avasalladopor la colonización mediática, en el que se ha pregonado el fin de la historia, nuestra postura no es fácil decompartir; incluso resultará incómoda a los objetivistas y beneficiarios de siempre, amantes del
confort 
. ¡Queasí sea! Se nos hace evidente que, en contraposición a la ideología imperante, la dialéctica y el espíritu críticodeben rescatarse como medio único para conseguir cierta sanidad como sociedad y que la cultura occidentalu occidentalizada, innegablemente estancada y malherida, requiere de un discurso revolucionario y vitalista,encarnable y alquímico, para escapar de la menopausia cultural.
ALMA UTÓPICA Y VOLUNTAD DE CAMBIO
2
 
La experiencia nos indica que los intentos de rescatar el legado vanguar-dista, su pretensión de intervenir en el espacio público y transformarlo, no hansido sino meras nostalgias sin vitalidad. Han carecido de alma y el rótulo devanguardia se ha convertido en
slogan 
publicitario. Al contrario de lo que lamayoría piensa, ser vanguardia no es la utilización de una técnica artística ex-perimental que sólo puede ser leída por un pequeño grupo de
snobs 
o iniciados;lo que significa, al menos lo que significó originalmente, es otra cosa: compartirla aspiración al cambio, el deseo de transformar al hombre y su mundo, la fe enlas potencialidades innatas del Ser humano, la esperanza indestructible en elespíritu creador y la aspiración al trastocamiento radical del entorno vital. Estosanhelos han desaparecido por completo de nuestros artistas e intelectuales, yasea porque andan hipnotizados por las finanzas y la fama, o porque el capitalha empujado esas aspiraciones al margen, relegando el pensar al monasterioacadémico. Desalentados por el acaparante poder del mercado y por nuestrapropia debilidad, nos preguntamos qué tan factible es retomar un proyectotransformador. Todos afirmamos que las cosas no andan bien, cualquiera condos dedos de frente puede constatarlo, pero pocos pretenden hacer algo porcambiar el estado de cosas. He ahí nuestra desgracia. Poco tan innatural comoel aceptar, sin chistar, las condiciones impuestas desde un poder exterior. Unacultura que no expresa las necesidades del hombre, que amordaza el espíritu,es veneno inflexible y no continuaremos tomando esa cicuta sin lanzar unaapología perturbadora.Es incuestionable que una resistencia al sistema absorbente debecomenzar por contemplar sin velos este orden. Es necesario el análisis de lapostmodernidad lejos de los facilistas juicios moralizantes que la señalan, yasea a la manera neo-conservadora, como signo final de la decadencia cultural,ya sea saludándola como la nueva utopía tecnológica y tecnócrata: lo urgentees sondear, más allá del bien y del mal”, los efectos modificadores del ca-pitalismo multinacional sobre la cultura y ser conscientes de la importanciasin precedente de la economía en nuestra percepción aletargada del mundo.Sobretodo, el esfuerzo por tomar conciencia es indispensable en un tiempo enel que no podemos representar nuestro presente y a nosotros dentro del mis-mo, como si nos hubiéramos vuelto incapaces de producir representacionesestéticas de nuestra experiencia actual. Pero si es así, se trata entonces de unaterrible acusación contra el mismo capitalismo o, como mínimo, un síntomaalarmante y patológico de una sociedad que ya no es capaz de enfrentarse conel tiempo y la historia” (Frederic Jameson). La realidad no parece anunciar uncambio social próximo; la encarnación del alma utópica y un arte contestatario,se sabe, no garantiza la conquista de lo anhelado por el espíritu sediento delas más desesperadas y lúcidas mentes contemporáneas. Es necesaria unapostura política y ética sólida y, sobretodo, una batalla rigurosa debe primarcontra nuestras propias mezquindades: hemos de liberarnos de la envidia, elresentimiento, la lucha encarnizada por puestos de trabajo, de iras irraciona-les, de nuestro continuo delegar a otros responsabilidades, de nuestro ánimoculposo, de todo rezago papista, del rancio espíritu de rebaño y necesidadde pastores, de ociosidades y mentiras. Para lograr el cambio que exigimosal entorno social, resulta insuficiente un cambio relativo en los modos deproducción del arte. Sin embargo, el estado de cosas sí plantea una exigenciaclara a los artistas, intelectuales y hombres del conocimiento: un cambio desensibilidad radical; contra productos artísticos comerciales, que no pretendensino el salto a la piscina de los medios y el mercado, al mundo de la celebridady la comercialidad, debe oponerse conciencia aguda y exacerbada. Para lograresto será necesario una educación crítica que permita resistir a las exigenciasdel mercado. Creemos que, si esta educación es posible, no lo es en el centroeconómico, demasiado entrado en el capitalismo avanzado y sus narcotizantesefectos culturales; donde debe gestarse esta educación de la resistencia es enlas periferias. El provincianismo (en el mal sentido) de la metrópoli, los quistesde la cultura occidental-sajona, y los indicios de renovación imaginativa en elllamado Tercer Mundo, refuerzan la idea: si alguna esperanza de vivificarsetiene la cultura, de volver a ser oposición a todo aquello que ataca al hombre,esta esperanza se halla en las márgenes, reducto último del alma utópica yla esperanza.
Editor:
Pedro Favaron
Co-editor
Carlos García Montero
Comité Editorial:
Mauricio DelfínJosé AburtoJosé Agustín Haya de la Torre
EquipoResponsable
Esta edición se hace en cooncordancia con lo dis-puesto por la legislación vigente sobre los derechosde autor, Ley 13714, Art. 69 que a la letra dice:pueden ser reproducidos y difundidos breves frag-mentos de obras literariías, científicas y artísticas, yaún la obra entera, si su breve extensión y naturale-za lo justifican; siempre que la reproducción se hagacon fines culturales y no comerciales, y que ella noentrañe competencia desleal para el autor en cuan-to al aprovechamiento de la obra, debiendo indicar-se, en todo caso, el nombre del autor, el título de laobra y la fuente de donde se hubiera tomado”.Hecho el Depósito Legal Número 2004-3209
DISTANCIA CRITICA
Comité Consultivo:
Roger Neyra
Las Sumas Voces / Trujillo
Reynaldo Jiménez
Revista TSE-TSE / Argentina
Colaboradores:
Jaime Eduardo OliverRafael RomeroTania GuerreroGerardo CarrilloStanley VegaÓscar UgarteDavid SucaLolo PalzaMaría Alexandra TalaveraGonzalo ValderramaRonald Vega (CECALT)Carolina VillanuevaCésar PanduroLeonidas La Torre
3
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...