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1 3
En la
actualidad
los
seres
humanos están
desarrollan-
-
Nuestra
norm auuaaa
es
do;
experimentogeofísico
a
gran
escala,
de
un tipo que
no
podía
haberse
producido
en
el
pasado,
ni
podrá repetir--
la
calasiroTe.
se en ci
futuro.
Estamos
evaporando
e
incorporando
al
aire
eí petróleo,
el
carbón y
el
gas
natural
que se acumularon en
Reflexiones
sobre
la
Tierra
en los 500 millones de años anteriores.
Esto
puede
tener
un
profundo
efecto
sobre el clima
la
crisis
ecológica
Roger
Revelle
y
Hans Suess,
1957
global
a
partir
del
«El
horno sapiens,
el
ser
humano
‘que
sabe,
¿sabe
no
sólo
cómo
encender
fuego sino
también
cómo
apagarlo?
«efecto
¡¡¡v~m¡¡~U~¡~j»
.fl..nrn
nra
Esta es
una
cuestión
s
interesante
de
lo
que
pareceapn
-
mera
vista,
si
tomamos
‘fuego’
en
un
sentido más amplioque e’ literal».
Ervin
Laszlo,
1989.
«Las
decisiones
más
fatales
no
son las
queprovoca
la
ignorancia,
sino el
desconocimiento
de la
propia
igno
-
rancia.»
Jtirgen Dahí,
1990.
Jorge
Riechmann
1.
Una
guerra
no
declarada
y
reprimida
E
l
titulo
de
este
trabajo
parecerá
catastro
-
fista,
claro
está,
alos
amantes
de
la
tran
-
quilidad
a
toda
costa
.
Aunque
fren
-
te a la
tópica
acusación
de
«catastrofismo»
los
ecologistas escaldados
solemos
andar
a
la
defensiva e
intentar curamos
en
salud,
en
estaocasión
prefiero
agarrar el toro por los
cuernos,
aludir
en
passant 
a
la
humorada
según lacual
un
pesimista
es
un
optimista
bien
informado
y
car
-gar n s las tintas:
seguramente
hoy
es
menester
pensar 
y
obrar 
bajo
el
horizonte
del
apocalipsis.
Un
eminente psicólogo
y
psiquiatra
norteame
-
ricano,
Robert
J.
Lifton,
indicóhace
algunos
años
queuno necesitabalo queélllamaba
imaginación
apocalíptica
paraaprehender
las
realidadesde
nuestro tiempo,
y sobre
todo
nuestras capacidades
destructivas aparentemente
ilimitadas.
Lifton
estaba
pensando en
las
armas
de
destrucción
masiva:
pero su
reflexión
es
pertinente tambiéncuando
pensamos
en
el
acontecimiento
que va a
ocuparnos
en
este
trabajo,
el
efecto invernadero.«Tenemos
capacidad física para la
des
-
trucción
total.
(...) 
Motivo
para
mí de honda
preocupación
ha
sido
el
estado
físico queacompaaesacapacidado la
forma
en
quela
nueva
capacidad
afecta
nuestra vida
psi
-
cológica.
A
este
respecto
diré
que
vivimos
Jorge
Riechmann,
Universidad
de
Barcelona
y
Fundación
t~
de
Mayo
(Madrid).
 Política
y
Sociedad,
23(1996),
Madrid
(Pp.
13-31)
 
14
Jorge
Riechmann
en dos
niveles.
Uno
es
el
nivel
apocalíptico,
Por último,
es
también
un
hecho que hoyy pese a la mucha crítica que
algunos
gm-
tenemos
que vérnoslas con
un
tipo
de
«macro
-
pos
oponen al pensar
apocalíptico,
mi
posi-
contaminaciones»
debidas a la
actividad
huma
-ción
es
que uno
requiere
lo que
yo
llamo
na
que
afectan al planeta entero,
lo
cual
consti
-
imaginación apocalíptica
para aprehender
tuye
una novedad
histórica
sin precedentes.
las
realidades
de
nuestro tiempo.
Hay que Hasta hace poco
las
principales
formas de
dete
-vivir con una imaginación
apocalíptica
por- rioro
ecológico
eran de naturaleza
local
y
p o
que así 
lo
impone
la
naturaleza misma
de dían combatirse mediante
acciones
de
ámbito
nuestras posibilidades destructivas.
Por
otra
local
o regional. Esto, en los
últimos
deceniosparte,
a
tras a necesitamos adonnecer del
siglo
xx,
ya es agua pasada.
nuestrasinquietudes,
mantener la
marcha
de
las
cosas y conservar cierta
forma
de
LA
ERA
DE
LAS
«MACROCONTA
-equilibrioen el
mundo.
Se
espera
lapazo
se
MINACIONES»
logra la
paz.
Esto exige
un
pensamiento
Tenemos
que
vémoslas
con
fenómenos
cotidiano
de
índole
no
apocalíptica»
como los
siguientes:
(Oltmans,
1975:
171).
1.
El
«efecto
invernadero»
causado
Pocos
años
antes
un
filósofo alemán, Gtinther
por 
la
acumulación
en la
at,nósfera
de
Anders,
había
señalado que lo que caracterizaba
gases
como el
dióxido
de carbono,
el
en general a
las
poblaciones
contemporáneas
era
metano, los
óxidos
de
nitrógeno,
los
cío-
-
una
peculiar
ceguera
para
el apocalipsis
rofluorcarbonados...
(Anders,
1985:
VII). Entre
necesidad
de
una
2.
El
deterioro
de la
capa
cíe
ozono
imaginación apocalíptica
y
ceguera para el apo-
estratosférico
(que
protege
a
los seres
calipsis
se
tensa
nuestra
vida cotidiana y nuestra
i’¡vos
de
la
radiación ultravioleta)
a
causa
acción colectiva. Creo que racionalmente hoy
no
delos
clorofluorearbonacios
y
otroscom-
-
puede sino
sostenerse
que
nos
hallamos en una
puestos
químicos.
situación
histórica
de una gravedad
extrema.
La
Actividades
bumanas como
la
produc
-metáfora de
una
guerra entrelos seres
humanos
ción de
gasesclorofluorcarbonados
por
la
 y
la
naturaleza
2,
que
se
suma a
las
otras
guerras
industria
química
provocan
una
altera-
-que libramos unos contra
otros
los seres
huma-
ción global
(la
destrucción
de
moléculas
dívídtdos en
etnias, estados, clases
y
sexos,
de
ozono
por
átomos
de
cloro
libres que
nos
llegan a la
estratosfera)
con
consecuen-
-
resulta por desgracia atinada. Nos
hallamos
en
cias
finales
imprevisiblesperopotencial-
-
medio
de
una
guerra
(de varias guerras),
pero
la mente
devastadoras.
El
incremento
de
mayoría
de
nosotros
sin
consciencia
de
ello:
o
cánceres
de
piel
y
cataratas
en
los
seres
reprimiendo
esa
consciencia
a
toda
costa.humanos
y otros
animales,
así como
la
Y
sin
embargo,
es un
hecho
que
en
el
breví-
-drástica
disminución
de
la
productividad
mo lapso de unas
pocasgeneraciones,
si no
biológica
de los
océanos,
son sólo
las
más
disminuye drásticamente
el
insostenible
consu-
inmediatas.
mo
de
recursos
actual,
no
quedarán
en
el
plane
-ta
petróleo
ni
bosques tropicales.
O lo
que
es
lo
~
La
acidificación
del
medio
a,nbien-
-
mismo:
las
fuentes
de
recursos
naturales
que
te
planetario (sobre
todo
en
el
hemisferio
Norte)
a
causa
de
la
quema
de
comhusti
-
nutren a nuestras sociedades
están
en muchos
bies
  fósiles.
casos
al borde
del
agotamiento.
Las
emisiones
ala
atmósfera
de
dióxi-
-
Como igualmente
es
un
hecho
que
en el
do
de
azufre
y
óxidos
de
nitrógeno
aca
-
mismo brevisimo
lapso
de
tiempo —apenas
un
ban
retornando
a
la
tierra
en
forma
de
parpadeo
en términos
históricos—
la
natural
«lluvias ácidas»
que
destruyen
los bos--
capacidad
que
la
biosfera
posee para
absorber
y
ques,
aniquilan
la
vida
en
los lagos
y
descomponer
nuestros residuos
puede verse
corroen
los
edificios.
sobrepasada
irreversiblemente.
Conotras
pala
-
bras: los
sumideros
pueden
cegarse,
tanto
a
4.
La
dijhsión
planetaria
de tóxicos
nivel
local («crisis de
la
basura»
en
los
países
organoclorados.
Estos
tóxicos
se
encuentran
virtual--
más
industrializados)como
a
nivel
global
mente
en
todo
el
mundo:
en
bajas
concen-
-
(«efecto invernadero»).
_____________________________________________ 
PQL¶7I%~
 
Nuestra
normalidad
es
la
catástrofe
15
traciones
en
lugares
remotos
como
El
físico inglés
J.
Tyndall
relacionó en
1861
Islandia
o
el
Orinoco, donde
no
se
emple-
los
cambios
climáticos
con
las
variaciones de
la
an
estas
sustancias;
en altas
concentracio-
concentración
de
dióxido de carbono
en
la
nes
en países
del
Sur
que
las
usan
profu-
atmósfera,
elaborando
una primera «teoría del
samente,
como
India
o
Brasil;
pero
C02»
(Plass
1959).
Años
después,
en
1896,
fue
también
en altas
concentraciones
en
paí- el
físico
sueco
Svante
Arrhenius (premio
Nobel
ses del
Norte
que
prohibieron
algunos de en
1903)
quien
realizó
los
primeros
cálculos
estos
venenos (como
el
DDT)
hace ya
acerca
de
los
posibles efectos
que
la
exorbitan-
-os. El
llamado
efecto
de
destilación
te
producción de dióxido de carbono
por
parte
global
determina
que los
contaminantes
del
ser
humano,desde
los
comienzos
de
la
organoclorados
se
desplacen
por la
atmós-
Revolución
Industrial, podría
tener
sobre
elfera
desde
regionestropicales
y
templadas
clima
del
planeta.
basta latitudes
más altas,
donde
se
con
-
densan
e
impregnan
la
vegetación,
el
El
C02,
un
subproducto
de
la
combustión
de
suelo
y
el
agua.
Por
ello se han
encontra-
los
combustibles
fósiles
como
el
carbón,
el gas
do
estos
tóxicos
organoclorados hasta
en
natural
o el
petróleo,
retiene
en la
atmósfera
lalos
árboles
y
el hielo de
las
regiones árti-
-radiación
infrarroja
que
de
otro
modo
sería
cas y
subárticas,
o
en
los lagos de alta
reflejada
hacia
el
espacio
exterior,
demanera
montaña
que antes
creíamos
impolutos.
semejante
al
cristal
de
un
invernadero
(de ahí 
el
nombrede«efectoinvernadero»
para designar
Por
estas
razones,
entre
otras,
nos
encontra-
el
calentamiento
de
la
atmósfera
producido
por
mos
en
una
situación
históricamente nueva
y
de
este
fenómeno).
Arrhenius, midiendo
la
radia
-
extrema
gravedad.
Pocos fenómenos
lo
hacen
ción
infrarroja
de
la
luna
llena,
calculó
que
la
patente
con
más
rotundidad
que
el
posible
cam-
temperatura media
del
planeta
se
elevaría
en
bio
climático
inducido por
el
«efecto
invernade-
-unos
5
grados centígrados
si
la
concentración de
ro».
Se
trata verdaderamente
de
uno
de
esos
dióxido
de
carbono
en el
aire
llegaba
al
doble
de
acontecimientos que
los
filósofos designan
a
los
niveles
preindustriales
(Weart
1992).
veces como
epocales,
porque
desvelan
el
carác-
La
advertencia
del
físico
sueco
fue
echada enter
y
a la
vez
sellan
el
destino
de
una época
his- -el
olvido
por
todo
el
mundoexceptounos
pocostórica.
Tales
acontecimientos
dan que
pensar
en
científicos. En
1957
Roger
Revelle
y
Hanssentido
superlativo.
En
mi
opinión,
en
nuestra
Suess,
dos
oceanógrafos
de la
Scripps Institution
época
es
necesario intentar
pensar sobre
todo
a
of  
Oceanography
de
California, lanzaron
otra
partir
de
dos
de
estos
acontecimientos
epocales:
voz
de alarma:
contralo
que
se
suponía hasta
la
bomba
atómica
y el
«efectoinvernadero».
Un
entonces,
la
capa
superior
de
los
océanos
absor-
-
pensador
como
Gúnther Anders(1902--1992)
ha bia muy poco del exceso de
C02
producido por
dedicado
durante
largos
años
lo
mejor
de
sus
actividades
humanas. En
1959
comenzaron
las
esfuerzos
a
desentrañar
el
sentido
del
primero
mediciones
sistemáticas del
dióxidodecarbono
de estos
acontecimientos;
no
estará
de s que atmosférico.nosotros nos
apliquemosdurante
unas
páginas
a Las alertas de los
científicos
y la
acumula-
-
desbrozar
el
camino
para
intentarpensar
a par- ción de
evidencias
continuaron. En
1979
se
tir
del segundo.
celebró en
Ginebra
la
1
Conferencia Mundial
sobre
el
Clima,
que
puso
en
marcha
el
ProgramaMundial
del Clima;
y en 1985
tuvo
lugar
el
con-
-
2.
Alerta,
la
Tierra
se
gres
o
deVillach
(Austria)
sobre
el
impactode
los
«gases
de
invernaderen
las
variaciones
calienta
climáticas, organizado conjuntamente
por elPNUMA, la Organización Mundial de Meteo--
 —
rología
y la
ICSU
(Consejo Internacional de
1
clima
denuestro
planeta
es un
fenó-AsociacionesCientíficas). La
Declaración
de
meno
de
una
complejidad extrema,
Villach
ya
alerta
sobre
un
posible
—y
desastro-
-
que
sólo
en
los
últimos os
del
so— cambio climático
a
consecuencia de
cmi-
-
sigloxx
los
investigadores
están
empezando
a
siones
gaseosas
causadas
porlos
seres humanos.
comprender
mejor.
Con
todo, algunas ideas Gracias
a las
investigaciones emprendidas,
en
pueden
rastrearse hasta mucho
tiempo
antes,
los
años ochenta
se
comprendió
que
otros gases
POLI!i~fi~
of 00

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