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 MANUEL MARULANDA VÉLEZ
CUADERNOS DE CAMPAÑA
" El optimismo no puede alimentarse con mentiras Si no con la verdad”Julius Fucik.
 
PRESENTACION
Los hechos históricos, tal como han sucedido y la historia escrita sobre ellos se parecen untanto a los polos geográfico y magnético de la Tierra. Aunque están cerca, no coinciden. Latragedia de la historia real consiste, generalmente, en que sus interpretes encargados denarrarla a generaciones que no la conocieron objetivamente suelen distorsionarla vertiéndola altravés de su prisma subjetivo, parcializado o unilateral, negando de esta manera en su historiaescrita el derecho de los acontecimientos de haber sucedido así como se presentaron.Sobre la violencia en Colombia, sus causas, sus responsables, sus administradores yusufructuarios, se ha escrito bastante. En todos los géneros de la literatura ese fenómeno de laviolencia, pleno identificador de las clases que hasta nuestros días vienen distribuyéndose elpoder político, ha recibido un tratamiento diferente. Aquellos que más se han acercado a lainvestigación científica de lo que sociológicamente significa la violencia como alienante delproceso de desarrollo, como traumatizadora de las masas populares por sus explotadoresamparados en el aparato estatal, como elemento de la agudización de la lucha de claseshaciendo irreversibles los intereses del desarrollo social, tienen el mérito de haber enfrentadolos esfuerzos que otros vienen haciendo para desvirtuar lo que en nuestro país sucedió y siguesucediendo a través de la violencia estatizada contra los colombianos.Pedro Antonio Marín, más conocido con el nombre del mártir comunista de la agresiónimperialista a Corea, Manuel Marulanda Vélez, surge por entre la maraña de la violencia paracombatirla, para denunciar a sus autores intelectuales y ejecutores materiales, para señalarcon sencillez admirable sus orígenes en uno de los departamentos más devastados yreprimidos: el Tolima.Campesino del viejo Caldas se fue al monte un día de 1949, como lo hicieran miles de suscompatriotas, ante el peligro de caer asesinado dentro de la clasificación de “chusmeronueveabrileño”. Desde entonces, él mismo contribuyó a producir los acontecimientos querecoge a pinceladas en las ilustrativas páginas de este Testimonio. Y él mismo ha sidocincelado, bruñido en el fragor de los combates, como conductor militar y dirigente políticocabalgando siempre en el arisco y peligroso lomo de los deberes del combatiente guerrillero.Ciertamente que escribir un libro no es tarea fácil para un hombre que, obligado por lascircunstancias, abandona la herramienta y el surco para empuñar el fusil. E intentar una historiasin los elementos de trabajo indispensables, como los datos cronológicamente recopilados yateniéndose únicamente a su extraordinaria capacidad de observación y a su memoria, esempresa doblemente difícil. Pero, abstracción hecha de las deficiencias, el testimoniocontenido en el relato es una admirable pieza de análisis de las características de la guerrillacampesina en Colombia, que nunca se sometió a ningún esquema estereotipado o a lasrecomendaciones de los recetarios publicados por "especialistas" en planes estratégicos sobrela lucha armada del pueblo y que la vida misma puso en evidencia como charlatanería de unorigen no muy claro.Aquí, Pedro Antonio Marín, comandante Manuel Marulanda, responde a las mil y una fábulas ycalumnias que se han lanzado contra su honesta vida de guerrillero, vinculado al PartidoComunista desde 1.951. Quienes parapetados tras la majestad de la Patria lo han condenadoen consejos de guerra de los cuales son parte al mismo tiempo, se ruborizarían de vergüenzaante sí mismos en presencia de un hombre modesto, afable, conocedor profundo de la realidadnacional, estudioso y conductor militar insuperable. Y quienes más de una vez han vendidopanfletos truculentos enlodando la vida de quien simboliza la esperanza de redención delcampesinado y de la clase obrera sentirían arder en sus manos las monedas ganadas con suobra disociadora.No es pues, un libro más que se agrega a la voluminosa producción literaria sobre la violencia.Antes que nada es resumen de impresiones, de experiencias. Es el contestatario de todas lastergiversaciones con que se ha pretendido opacar a los combatientes de las Fuerzas ArmadasRevolucionarias de Colombia y de la distorsión y el simplismo con que otros "analizan " losprimeros años de la guerrilla colombiana. Es, además, una fundamentada defensa del derecho
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que tienen los hombres del pueblo a responder con la acción organizada a la violenciareaccionaria. En fin, constituye una cabeza de proceso contra los responsables de la miseria delos trabajadores, la carencia de tierra en manos productivas, el neocolonialismo que padece elpaís y los centenares de miles de muertes durante las tres generaciones del Estado de Sitio.José Modesto Campos,Marzo de 1.973
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