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El movimiento obrero y sus origenes en Andalucia - 
EL MOVIMIENTO OBRERO Y SUS ORIGENES EN ANDALUCIA
José Sánchez Jiménez 
INTRODUCCION
La gran cuestión social no es el simple olvido de la persona, sino el que esta mismapersona es tratada injustamente y herida en su dignidad.Es difícil buscar la causa; muchas veces será la simple omisión que aparentementeescandaliza menos; pero día a día el problema se agrava porque afecta a más personas y porque la conciencia del mismo aumenta ante la ignorancia, la carencia de solucioneso la aplicación de soluciones mancas, aparatos ortopédicos que disimulan la tara, peroque no la remedian en su totalidad.El caso «ANDALUCIA» es claro al respecto.«Durante el siglo XIX, dice Ortega, España ha vivido sometida a la influencia hegemónicade Andalucía. Empieza aquella centuria con las Cortes de Cádiz; termina con el asesi-nato de Cánovas del Castillo, malagueño, y la exaltación de Silvela, no menos malague-ño... El ladrón de Sierra Morena y el contrabandista son héroes nacionales. »Andalucía es escenario de la actuación de las Cortes de Cádiz e implantación de laSoberanía Nacional, del alzamiento de Riego en defensa de la Constitución, de la caídadel régimen monárquico de Isabel II.En Andalucía toman cuerpo las primeras ideas socialistas, imbuidas de fourierismoque, llegadas de Francia, encuentran terreno preparado para la asociación.En Andalucía toma cuerpo y desarrollo el ideal anarquista, de tan mala prensa ennuestra historia. La «propaganda por el hecho», realmente el último recurso, no elfundamental, que emplearon sus hombres, ha venido a definirlos peyorativamente antenuestra sociedad.El anarquismo español había ensayado ya, como táctica de lucha, las huelgas y laspresiones de sus grandes masas y el hecho insurreccionar; pero el fracaso había sidocompleto. Sólo faltaba intentar el triunfo por el terrorismo.
«El 23 de septiembre de 1893 Payás arroja una bomba de dinamita el GeneralMartínez Campc4; el 7 de noviembre, Santiago Salvador deja caer desde elúltimo piso del Liceo de Barcelona sobre el patio de butacas dos bombas «Orsini»;el 7 de junio de 1896 estalla otra en la callo Cambios Nuevos al paso de laProcesión de Corpus, y el 8 de agosto de 1897 Angiolillo asesina en Santa Aguedaa don Antonio Cánovas del Castillo» (1).
No conviene olvidar que en la España del siglo XIX la libertad nace con «gorro decuartel»; los pronunciamientos cuarteleros son una normalidad y los magnicidios sesuceden hasta muy entrado el siglo XX (Dato, Canalejas, Calvo Sotelo).
(1) Cfr. Díaz del Moral: «Historia de las agitaciones campesinas andaluzas». Madrid, 1929.
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