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EL SOCIALISMO:¿UNA ALTERNATIVA PARA AMÉRICA LATINA?
MARTA HARNECKER 
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 BIBLIOTECA POPULAR, ENERO 1991.
Hoy, cuando muchos movimientos de izquierda en América Latina temen contaminarse con una palabra que la reacción mundial ha sabido transformar en estigma, el comandante Schafik JorgeHandal, secretario general del Partido Comunista de El Salvador, sale en defensa del socialismo conla autoridad que le da haber conocido por dentro el llamado socialismo real tanto antes comodespués de que se iniciara el proceso de la perestroika. Pero el socialismo que defiende no es elsocialismo estatista, verticalista, antidemocrático, que llegó a ser históricamente la antítesis del proyecto social que imaginaron los clásicos del marxismo, sino de un socialismo pluralista,democrático, antiverticalista, donde la conducción política jamás está predeterminada de antemano,sino que se tiene que ganar diariamente en la lucha, con audacia, creatividad y la fuerza delejemplo.
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1991 01 El Socialismo: ¿Una alternativa para América Latina?
Entrevista a Jorge Schafik Handal. Cuba, BibliotecaPopular, 1991.
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ÍNDICE
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INTRODUCCIÓN
“Estamos, no por reconstituir el Movimiento Comunista Internacional, sino por impulsar elentendimiento y la solidaridad lo más ampliamente entre todos los partidos y movimientos deizquierda de América Latina y del resto del mundo. Es en este nuevo marco sin normas rígidas,abierto a las ideas frescas y al debate imprescindible para la renovación del pensamiento socialista,donde los comunistas salvadoreños deseamos participar”
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sostine Schafik Jorge Handal secretariogeneral del Partido Comunista de El Salvador 
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. Y esta entrevista está inserta en ese espíritu.Hoy, cuando muchos movimientos de izquierda en América Latina temen contaminarse con una palabra que la reacción mundial ha sabido transformar en estigma, el comandante Schafik JorgeHandal, secretario general del Partido Comunista de El Salvador, sale en defensa del socialismo conla autoridad que le da haber conocido por dentro el llamado socialismo real tanto antes comodespués de que se iniciara el proceso de la perestroika. Pero el socialismo que defiende no es elsocialismo estatista, verticalista, antidemocrático, que llegó a ser históricamente la antítesis del proyecto social que imaginaron los clásicos del marxismo, sino de un socialismo pluralista,democrático, antiverticalista, donde la conducción política jamás está predeterminada de antemano,sino que se tiene que ganar diariamente en la lucha, con audacia, creatividad y la fuerza delejemplo.Este trabajo consta de dos partes, la primera se refiere al tema del socialismo en general y lasegunda, al proyecto de sociedad que hoy está levantando el FMLN para El Salvador, tanto en elcaso que se de una salida negociada. Ambas partes están cruzadas por el tema de la democracia quesale a relucir en cada una de las cuestiones abordadas.
MARTA HARNECKER 13 ENERO DE 1991.
I. VIABILIDAD DE LA REVOLUCIÓN VERSUS “NUEVA MENTALIDAD”
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Sabemos que hay algunos que cuestionan el sentido de hacer revoluciones en países pobres por las dificultades que existen para resolver el problema del desarrollo, especialmente si no se cuentacon el apoyo de un país poderoso, como ocurrió en el caso de Cuba, y que otros piensan que hacer revoluciones hoy día significa perjudicar el esfuerzo de distensión a nivel mundial. ¿Qué piensas deestas opiniones? ¿Es posible hacer una revolución en El Salvador que de alguna maneraautosubsista sin tener que depender de la ayuda de otros países, y que no sólo subsista sino quelogre desarrollar el país, en contra de la voluntad del imperialismo norteamericano? ¿Qué características tendría una revolución en El Salvador en las condiciones del mundo actual?
1. Mira, para responder a tu pregunta creo que hay que partir de la tesis de que para resolver el problema del desarrollo del Tercer Mundo en toda su complejidad económica, política, social,tecnológica, cultural tiene que darse una ruptura de estructuras y ésta no puede ser una ruptura puramente parcial, formal. Así lo demuestran las crisis de los gobiernos democráticos surgidos enlos años 80 en Suramérica y los estallidos sociales, en gran medida espontáneos, que empiezan adarse en algunos países a partir de la agudización de la situación de pobreza y miseria deimportantes sectores de la población. Basta recordar lo ocurrido en febrero de 1989 en Venezuela ydespués en Argentina. A mi juicio, por lo tanto, éste es el momento menos indicado para poner a
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