• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
 
Cuaderno de 
FILOSOFÍA Y CIENCIAS HUMANAS
Nº 22. — Enero 2005- Mayo 2005Alicia en el barrio rojo
El debate sobre la prostitución en el feminismo actual
Maria Fdez. Estrada
 
Alberto Matamoros
 
Ana Molina Roldán
 
Vanessa Ripio Rodríguez
 
Juan Jesús Rodríguez Fraile
 
Nuria Sánchez Madrid
 
 
2
 
Cuaderno de 
MATERIALES,
nº 22
 
Dirección y edición: 
 
Isidro Ji-ménez Gómez, FranciscoRosa Novalbos, Jorge FelipeGarcía Fernández.
Consejo de redacción: 
Mª JoséCallejo Hernanz, Juan Bau-tista Fuentes, Virginia LópezDomínguez, Antonio M. Ló-pez Molina, Antonio BenítezLópez.
Publicación de la Facultad de Fi- losofía de la Universidad Complutense de Madrid.
 Versión electrónica:
www.filosofia.net/materialescdemateriales@yahoo.es
Cuaderno de 
MATERIALESMadrid, enero-mayo de 2005-.ISSN: 1139-4382Dep. Legal: M-15313-98
 
Sumario:
 
 
La prostitución como asunto político 
3
 
Editorial
La prostitución como asunto político 
«¡Estaré tan calentita como en mi propio salón! –pensó Alicia–. O más caliente aún,porque aquí nadie se va a meter conmigo si me acerco mucho al fuego... ¡Qué divertido vaa ser cuando me vean a través del cristal y no puedan alcanzarme!»Lewis Carroll
 A través del Espejo
 «La filosofía es la constante ruptura frente a aquel saber al que se refiere la interpreta-ción enunciativo-predicativa. Vimos la relación que esto tiene con la forma de diálogo, ytambién vimos cómo esa distancia o ruptura con respecto al juego que se juega es la con-dición para poder percibir el juego mismo. Ahora nos corresponde mencionar otro aspectode la misma cuestión. La ruptura con el saber y el decir ordinarios, para los que vale la in-terpretación enunciativo-predicativa, es precisamente eso: ruptura, distancia; no esinstalarse en algún otro modo de saber o decir; la pregunta filosófica no tiene estatuto; esirreductiblemente desarraigo».Felipe Martínez Marzoa
 Historia de la filosofía
a distancia teórica –donde no se juega– debiera ser el ágora, requerido desarraigo, para ser capaces de delimitar elespacio epistémico que nos permita reconocer un asunto político frente a un asunto privado. Pues bien, el
asunto
quenos ocupa en esta edición tiene la peculiaridad, pringosa, diríamos, de resistirse a la configuración como asunto polí-tico, pese a su pasmosa
 publicidad 
. Para entender dicha resistencia y presentar la necesidad de la desnaturalización del
asunto
en cuestión, tenemos que hacernos cargo de dos aspectos:
L
1- La distancia teórica exigida por las teóricas feministas consiguió
historizar la naturalización
 
a la que se veíasometida la condición de las mujeres. La filosofía feminista, esgrimida desde hace más de tres siglos –y silenciada desdehace más de tres siglos–, exigió coherencia teórica a las explicaciones y sistemas que se hacían cargo desde los orígenes deGrecia de la pregunta por el ser; lanzando como principios determinaciones preñadas de distinciones valorativas que noeran capaces de desenvolverse de la doxa, refutada socráticamente en el decir del
ser 
, y colada una y otra vez, en el decirdel
ser 
mujer. Como si nosotras no tuviéramos otro destino que la inmanencia de la naturaleza, y tuviésemos vetado el ac-ceso a la trascendencia que nos definiese independientemente de nuestras matrices a la hora de argüir derechos y deberes,instaurando un orden de desigualdades que sustenta la distinción entre lo público y lo privado, quedando inscritas en el or-den de lo privado, condenadas las excursiones femeninas a lo público.
«
 Al estar incluidos, hombres y mujeres, en el objeto que nos esforzamos en delimitar, hemos incorporado, como es-quemas inconscientes de percepción y de apreciación, las estructuras históricas del orden masculino; corremos el peligro, por tanto, de recurrir, para concebir la dominación masculina, a unos modos de pensamiento que ya son el producto de ladominación. Sólo podemos confiar en salir de ese círculo si encontramos una estrategia práctica para efectuar una objetiva-ción del tema de la objetivación científica»
1
 
La salida de ese círculo, la estrategia de objetivación, la historización de la desnaturalización de la categoría de lo feme-nino se inicia teóricamente desde Olympe de Gouges, Mary Wolstonecraft, Alejandra Kollontay, Flora Tristán,Simone deBeauvouir, Kate Millet, Kathleen Barry, Pierre Bourdieu, Celia Amorós, Marcela Lagarde, y un largo etcétera, construyen-do en este mundo el camino hacia la emancipación de la mujer, el análisis de la lógica de la dominación masculina y sucombate.Política sexual, obra escrita por Kate Millet en el 69, responde a la necesidad de entender la distribución del orden so-cial según una distribución del orden de los sexos que implicaría una política muy determinada, la patriarcal, que tras unejercicio de violencia simbólica, amortiguada, insensible y por tanto invisible para las víctimas y sutil para la acción domi-nante, consigue aparecer en el orden de lo aparente, como lo natural, lo carente de construcción social, lo inamovible, loatemporal y por tanto lo eterno. Ofreciendo la curiosa paradoja de que la biología reciba los atributos deseados para el finde la caverna; es decir, tenemos la más clara de las cavernas, definida, a lo largo de toda la historia del pensamiento, conlos atributos de lo que sólo correspondería al orden de las ideas. Todo un sofisma que pondría los pelos de punta a cual-quier socrático. A Protágoras hubo que aclararle que el hombre no es la medida de todas las cosas, ¿por qué a las mujeresse les exige lo contrario?
1
BOURDIEU, P.,
 La dominación masculina
, Barcelona, Anagrama, 2000, pág. 17.
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...