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El Viejo
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Personas sin techo en España:30.000. Varones:82%Extranjeros:48%Con estudios universitarios:13%Con enseñanza secundaria:64%Con problemas graves de salud mental:10%Familias que viven en infraviviendas:más de un millón Analfabetos en España (2005):783.800Extranjeros (2005):69.900 Analfabetos en España (2008):910.233Extranjeros (2008):132.2000Incremento del analfabetismo:12%Población española analfabeta:2,4%En Andalucía:4,5%En Extremadura:4,8%En Aragón:1,3%En Catalunya:2,1%En Madrid:0,9%En el País Vasco:0,7%Previsión de europeos que sufrirán un cáncer en las próximas décadas:uno de cada dosEspañoles diagnosticados de asma y que no tienen en realidad la enfermedad:30%Casa Real española y Rusia:Persona que según la prensa de Vólogda (Rusia) mató de un disparo a un oso amaestrado, de nombreMitrofan, que fue embriagado con abundantes cantidades de vodka con miel:Juan Carlos I de Borbón.Persona que telefoneó al presidente del gobierno español en seis ocasiones el 20 de noviembre parainterceder a favor de la compra del 30% de Repsol por empresa rusa Lukoil:Juan Carlos I de BorbónConsecuencia de estas llamadas:cambios en la posición del ejecutivo español.Otras llamadas: Putin, a Juan Carlos I de Borbón en la primera quincena de noviembre. Visitas oficiales y privadas realizadas por Juan Carlos I de Borbón a Rusia:1997, 2001, 2002, 2005 y 2008.Entidad financiera con la que la Casa Real española mantiene excelentes relaciones:La Caixa Yate patrocinado por La Caixa:Bribón(sic), de la Casa RealIntereses actuales de La Caixa:negociar con Lukoil la venta de sus acciones en Repsol.
Salvador López Arnal
 
n una reciente entrevista televisiva a un conocido personaje, al presentador se le ocu-rrió la expresión “lucha de clases”. El entrevistado dejó escapar una sonrisita irónica altiempo que exclamaba: ¿lucha de clases? ¡qué cosa más antigua! Arrugó la nariz con ungesto que quería ser cómplice y simpático, y cambió de tema. Y, ciertamente, para muchísima gente –la mayoría, diría yo– hablar de clases sociales,de lucha de clases, es referirse a una antigualla. Algo de eso sucedía, hasta hace muy poco, con otras palabras, borradas concienzudamente de losmedios de comunicación y que causaban cierto embarazo en los oyentes cuando algún impru-dente las utilizaba en el lenguaje corriente: capitalismo, imperialismo, nacionalización... Hacesólo unos meses a nadie –salvo en los irreductibles cenáculos de la izquierda más izquierdosa– sele ocurría hablar de nacionalizar la banca: proponer eso era una clara muestra de neardentalismo,de vivir en los tiempos de los Picapiedra. No se podía ser “moderno” y decir esas cosas tan pasa-das de moda. En realidad, era como si la inmensa mayoría de la gente, de cualquier ideología,hubiera creído realmente que habíamos llegado al Fin de la Historia (aunque en el discurso formalse criticaran abiertamente las tesis de Fukuyama). Y mire usted por donde, la crisis nos ha devuelto a la realidad, y las palabras prohibidas están cadadía en los periódicos y en bocas que hasta hace muy poco parecían ignorar su existencia. Todas,menos estas:
lucha de clases 
. Y es que esas palabras esconden una realidad muy incómoda para las clases dirigentes. Escondenque en un lugar están
ellos 
, y en otro estamos
nosotros 
. Sobre eso la gente tiene una idea vaga, y como todo el mundo se considera de la clase media –faltaría más– da la impresión de que la luchade clases no existe. ¡Y vaya si existe!Lo que sucede y explica esta aparente inexistencia es que mientras
ellos 
arremeten una y otra vezcontra
nosotros 
,
nosotros 
sólo reculamos –tan comprensivos somos–, encajamos los golpes, nosacomodamos a la realidad que
ellos 
nos describen, aceptamos sus imposiciones. Se trata de unalucha desigual, en la que uno de los contendientes arrea, y el otro recibe. Y, claro, así no parece queexista lucha alguna.Pero, ¿quiénes son
ellos 
? Creo que todos lo sabemos: son los que quiebran empresas con pasivosde miles de millones, mientras ellos mismos amenazan con subastar nuestras casas si no pode-mos pagar la hipoteca. Son los de la directiva Bolkestein. Son los magnates de una prensa quemanipula la información cada vez con mayor descaro. Son los que al ver rechazado el Tratado deLisboa por los cazurros irlandeses, van a hacerles votar de nuevo, hasta que lo aprueben. Son losque deslocalizan. Son los que reclaman más flexibilidad laboral, y más contención (en realidadretroceso) salarial. Son los que matan inocentes y envían a morir a sus propios desgraciados ennombre de la democracia y la libertad. Son los que dejan morir a millones en África. Son los quecortan el bacalao. Y, enfrente, estamos
nosotros 
. Los de abajo. Con nuestro cochecito, claro, y nuestros apuros. Connuestras modestas vacaciones y nuestros agobios. Comprando en las rebajas y en todo a cien.Quejándonos de lo cara que está la cesta de la compra, pero sin protestar demasiado cuando, porponer un ejemplo, nos enteramos de que las mandarinas se pagan en origen a 16 céntimos el kilo y a nosotros nos cuestan a casi dos euros. Aceptando los despidos masivos mientras se siguen re-partiendo suculentos beneficios.
 Nosotros 
, ahí abajo, sin rechistar.Pues ya vale. Ya es tiempo de que demos, nosotros también, algún tortazo. Empezando por los sindicatos, que ya está bien de transigir. Y sin olvidar que, juntos, somos más.
Miguel Riera
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