SP del Comité Nacional
E
l salvaje asalto del ejército israelía la Franja de Gaza, que se ha pro-longado durante tres semanas, hadejado tras de sí más de 1.300muertos, varios miles de heridos,infinidad de edificios destruidos y unos da-ños materiales que se han valorado en mu-chísimos millones de euros. Por lo que respectaa los muertos, muchos de ellos eran civiles -como suele ocurrir en toda guerra
moderna-
, destacando por su dramatismo el hecho deque más de la cuarta parte eran niños; cosanada extraña, desde luego, si tenemos encuenta que el ataque se inició con un bom-bardeo aéreo el 27 de diciembre, a las 10:30hora española, justamente en el momento enel que los niños palestinos salían de sus co-legios. O sea, que todo parece indicar que sebuscó deliberadamente el causar el mayordaño posible entre los miembros más ino-centes de la población palestina, lo cual tam-poco puede sorprendernos, cuando sabemosque todos los ejércitos del mundo utilizan ha-bitualmente el ataque a los elementos másdébiles del
enemigo
y la violación de su po-blación femenina -e incluso de niñas o ni-ños- , como forma de guerra psicológica quemine la moral de los combatientes. Ni siquieralos
cascos azules
de la ONU se han visto li-bres del escándalo en no pocos países, al ha-ber cometido abusos y sevicias de todo tipo.Lo cierto es que Israel no sólo ha destruido par-te de la infraestructura del movimiento Ha-más, sino que ha atacado y destruido tambiénlas débiles infraestructuras socio-sanitariasy educativas de la sociedad palestina de Gaza,escasamente organizadas y poco consolidadas,ya de por sí, a causa, principalmente, del blo-queo impuesto por los judíos, que han con-vertido la Franja en una gran prisión, en laque no faltan ni los muros. La situación de au-téntico encarcelamiento de los habitantes deGaza ha imposibilitado la huida de los nocombatientes; de no haber existido ese rígi-do cerco, no hay duda de que los refugiadosse habrían contado por cientos de miles.Las acciones criminales del ejército israelíindignaron a la opinión pública, que ha mos-trado su ira en innumerables manifestacio-nes y concentraciones realizadas ennumerosos lugares del planeta; tales actos re-chazaban la crueldad del Estado judío y apo-yaban a los palestinos masacrados. Ahorabien: nosotros, como libertarios, no pode-mos unir nuestras voces al coro de los queexigen un Estado palestino. Nuestra solida-ridad está con el pueblo palestino, no con unhipotético Estado que -a la vista de lo queocurre en Gaza- sería más bien de tipo teo-crático, del mismo modo que no estamos afavor del Estado de Israel, ni del de España,ni de ningún otro.Se acusa -y con razón- a Israel de prac-ticar el terrorismo de Estado y de que su ejér-cito ha cometido crímenes de guerra en Gaza,pero la experiencia demuestra que no hayningún Estado que no sea terrorista, ni nin-gún ejército que no cometa crímenes en lascampañas bélicas. Ya hemos hablado antesde esto, y por monstruoso que sea -que loes- no deja de ser completamente lógico. Paraque quede más claro: si a los militares se lesenseña a matar de la forma más rápida y
efi-caz
al mayor número posible de
enemigos,
y además se les paga y se les premia por ello,¿puede alguien extrañarse de que, cuandoreciben las órdenes oportunas, se dediquena asesinar a mansalva, dando rienda sueltaa sus instintos más primarios? Y lo mismovale para cualquier organización armada je-rarquizada, ya se trate de un ejército regu-lar o ya de una milicia. Según se ha publicado,miembros de Hamás han asesinado, aprove-chando el ataque israelí a más de 100 mili-tantes de Al Fata. Aunque haya que tomar lanoticia con la debida cautela -pues sabemosquiénes controlan las agencias informativas-, no sería la primera vez que se procede deun modo similar. En cualquier caso, no he-mos escuchado ninguna voz que reclamara,al menos, que se investigaran los hechos, nitampoco sabemos que se hayan organizadomanifestaciones de protesta, y aunque decí-amos que había que tomar las noticias con ladebida cautela, no hay que olvidar que Ha-más conquistó el poder por la fuerza de lasarmas -al negarles lo que habían ganado enlas urnas-, y durante los enfrentamientos(auténtica guerra civil) murieron -y de estono hay duda- al menos 100 palestinos. Por elloresulta creíble que Hamás haya aprovechadoel ataque de los judíos para proceder a laeliminación física de sus adversarios políti-cos, aduciendo, parece ser, que proporcio-naban información a los israelíes sobre posiblesobjetivos, lo cual podría ser cierto en algu-nos casos, pero que, sin duda, justificaba ylegitimaba las ejecuciones ante la opiniónpública palestina; no hay que olvidar, tam-poco, que en bastantes ocasiones se ha pro-cedido -y también por parte de Al Fata- afusilamientos públicos.Lo que parece evidente es que Hamás hacometido graves errores: creyó que Israel noatacaría en vísperas de elecciones generaleso que, en caso de hacerlo, el ataque no du-raría más de tres días y, desde luego, en nin-gún caso pensaron sus dirigentes que laagresión judía fuera tan virulenta y con tal des-pliegue de medios. Por eso, no renovaron latregua y se dedicaron a lanzar sus cohetes, queson como picaduras de mosquito para el ejér-cito judío, uno de los mejor armados del mun-do, gracias al apoyo incondicional de EstadosUnidos. Y la depauperada población civil pa-lestina ha sufrido, y sufrirá, las gravísimasconsecuencias de su falta de visión, que se tra-ducirá, sin duda, en un empeoramiento, sicabe, de las condiciones y en un acortamientode la esperanza de vida.El comportamiento de Israel, al desatar laguerra no sólo contra una organización enemiga,sino también contra una población civil iner-me, servirá para atizar más aún los odios, dan-do argumentos a Irán y a Al Qaeda.Como dejó escrito ERRICO MALATESTA,sólo la destrucción de los Estados podrá ga-rantizar la fraternidad entre los pueblos, y la justicia y la libertad para todos. Por ello, la úni-ca guerra justa es la guerra social, la guerrade clases, la guerra que se haga para acabar,de una vez por todas con la dominación po-lítica y la explotación económica, conquis-tando así la libertad y la emancipación paratodos. El odio a otros pueblos, por el merohecho de ser diferentes, sólo sirve a los inte-reses de la clase dominante.¡¡GUERRA A LA GUERRA!!¡¡MUERTE A LA MUERTE!!
Editorial
cnt
n°353 febrero 2009
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