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Gran Bretaña: lahuelga de losmineros, una guerrade clase implacable
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n el momento de escribir estas líneas, lahuelga de 150.000 mineros ingleses (80%del total) entra en su onceava semana.Primer balance: enfrentamientos casi diarios cuerpoa cuerpo de miles de mineros (piquetes de apoyosecundario) contra miles de policías movilizadosen pie de guerra; 2.700 detenciones; 300 heridosreconocidos y un muerto, y pozos abandonadosque rápidamente se degradan. El capital, másdecidido que nunca a romper la acción de estafracción del proletariado, disponiendo denumerosas cartas para conseguirlo. Los mineros,más decididos que nunca a continuar la lucha conrenovadas acciones que podrían cambiar los «datosobjetivos» de los políticos, de los dirigentes delNational Coal Board (N.C.B., la patronal del carbón)y de los burócratas sindicales atrapados en susrespectivas estrategias.En este momento, y sea cual sea el desenlace, puede decirse que de nuevo se trata de un enfrentamientodirecto de clase como los que el capital inglés ha conocido durante los últimos diez años. Por un lado, el poderdel Capital intenta probar las armas renovadas en los últimos años para romper la acción autónoma delproletariado inglés. Por otro lado, un proletariado que emplea todas las tácticas de lucha que durante estos 20últimos años ha ido experimentando y que intenta forjar otras nuevas en dialéctica respuesta al poder.En esta guerra de clase, parece primordial analizar el por qué de la lucha y las condiciones en que, de unmodo u otro, se ha desencadenado, así como analizar las manipulaciones del Capital y de las burocraciassindicales. Lo haremos más adelante ya que no podemos comprender el desarrollo de una lucha y todas susimplicaciones sin un pormenorizado análisis de sus vicisitudes y de sus supuestos.Pero todo esto no es lo esencial en este nuevo episodio de un combate que continúa con distintas vicisitudesy específicas formas autónomas desde el final de la II Guerra Mundial. Lo importante es la continuidad de estaguerra de clase y lo que anhelan, tanto las «grandes luchas» como las simples pero constantes escaramuzas.El Capital ha intentado superar en varias ocasiones esta crisis específica de Gran Bretaña mediante distintasmedidas represivas, empleando uno tras otro los medios tradicionales (la policía, el sindicato, legislacionesespecíficas), o los medios indirectos como pueden ser las nacionalizaciones, el «welfare state», la participaciónde los sindicatos al nivel del Estado, actualmente al nivel de las empresas. El resultado ha sido que duranteestos últimos diez años el capital inglés ha debido enfrentarse a tres respuestas sucesivas y distintas delproletariado contra las tentativas de reducir la relación de fuerzas que bloqueaba toda evolución favorablepara la explotación. En primer lugar, las huelgas de los mineros y dockers durante los años 1972-74 quecondujeron a la caída de un gobierno conservador y al fracaso de la primera tentativa de romper legalmente laacción autónoma. Después, las huelgas del invierno del 1978-79 que condujeron a la caída de un gobiernolaborista con el fracaso de otra tentativa de romper la acción autónoma mediante el control «persuasivo» de lossindicatos y del Labour party. Por último, las revueltas del verano de 1981 que eran la respuesta a una tentativade manipular la crisis creando, mediante la reducción del welfare, un ejército de reserva capaz de presionar almáximo para acrecentar la tasa de explotación. Es difícil decir cual será el alcance de la actual huelga de losmineros y cuales serán las consecuencias no sólo políticas sino fundamentalmente económicas.
 
112 Todas las luchas de estos diez últimos años hanremarcado el miedo de la burguesía inglesa que se hatraducido en la elaboración de una nueva legislacióndirectamente represiva contra la última manifestaciónde la autonomía: los piquetes de apoyo, mediante laconstitución de una fuerza de policía capaz de actuarcontra todas las manifestaciones del proletariado. Aparentemente, esta nueva táctica ha sido perfiladapor los conservadores en un contexto de oposición verbal del Labour party y de las Trade Unions, perotodo esto disimula mal un real consensus expresadoclaramente en la idea general de que todo el mundodebe someterse a la ley. Está claro que la actual huelgade los mineros es una respuesta a este último intentodel Capital por romper «definitivamente» elmovimiento autónomo.Los puntos fuertes de las luchas que acabamos de ver no deben esconder el hecho de que expresan elenfrentamiento directo y diario de dos clases, en unascircunstancias precisas que, unificando la acción delproletariado, lo han llevado al nivel de un ataquedirecto contra el capital y su expresión política. Tantoen estas luchas diarias como en los enfrentamientosnacionales, no hay necesariamente unificación entrelos distintos elementos de la clase o entre los distintosfrentes de lucha; las revueltas de 1981 pueden parecermuy alejadas de las batallas semanales de los partidosde fútbol como de las batallas entre policías y piquetes;la proliferación agresiva de los piquetes en el inviernodel 78-79 puede parecer muy lejana tanto de losejércitos bien controlados de Grunwick o de Warrington como de los rechazos diarios a cumplircon las normas del trabajo en la empresa. Todos estoselementos no hacen más que expresar, en condi-ciones extremadamente diversificadas de lugares,causas, métodos de lucha, elementos del proletariadoimplicados... un combate único del cual los propiosinteresados no tienen, a menudo, conciencia de launidad de lo que hacen con otras formas de luchaproletaria. Es el Capital el que integra esta unidad y latransporta al proletariado por el efecto global de estasluchas dispersas sobre el nivel de explotación y deextracción de la plusvalía por la unidad de su represión.La huelga de los minerosmuestra claramente como eldesarrollo de la lucha y ladeterminación de los tra-bajadores obliga a las partesconcernidas a desenmas-cararse de manera que al finalsólo quedan frente a frente elproletariado por un lado,utilizando indiferentementetodos los métodos de luchaantes fraccionados, y, por el otro lado, los auxiliaresdel capital unidos por la voluntad común de romperla autonomía y acabar con la lucha presentada comouna «catástrofe».Dos elementos aparecen, de entrada, en esta huelgade los mineros:- el abandono de los pozos en huelga sinmantenimiento, lo que hará que algunos se deterioren.- el restablecimiento, a pesar de la reciente ley, delos piquetes secundarios que intentan no sólo pararlos pozos actualmente en actividad, sino bloquear todomovimiento del carbón hacia las industrias que hande utilizarlo, así como bloquear los productos quepodrían sustituirlo.Esta acción se enfrenta inmediatamente a undespliegue policial sin precedentes, con batallas demiles de mineros y miles de policías frente a frente.El gobierno utilizará una táctica ensayada durante lasrevueltas del verano de 1981 con una especie degabinete de guerra instalado en plena zona minera y disponiendo de unidades estacionadas en lugaresprecisos y dotados de gran movilidad: se ha entabladouna verdadera guerra. El aparente fracaso actual delos mineros en extender su lucha no puede atribuirseni a los mineros, ni a la extensión de la represión, nitampoco a la eficacia de las burocracias sindicales. Nohay duda de que la acción de los mineros haencontrado eco y que pueden citarse numerososejemplos de solidaridad que han impedido losmovimientos de combustibles. Pero es tambiénevidente que la lucha de los mineros contra el cierrede los pozos, y contra la reestructuración no es la luchade otras fracciones del proletariado, incluyendo unaparte de los mismos mineros y por tanto la lucha nose ha desplazado hacia otro plano donde hubierapodido encontrar esa fuerza unificadora.La dialéctica de la lucha ha llevado a ésta a un cambiode métodos en la acción de piquetes o de pequeñosgrupos de espontáneos. Vemos aparecer una especiede guerrilla donde se junta el sabotaje, la violenciafísica, la intimidación, etc... Esta evolución de losmétodos de lucha puede comprenderse a través de laevolución de los medios de represión utilizados. Deentrada, el Capital piensa poner en acción la ley sobrelos piquetes secundarios; la acción jurídica emprendidase acaba en un juicio. Pero tal juicio no será jamásaplicado ya que atañe obligatoriamente al sindicatopero no a los mineros. Intentar aplicarlo tendría dosefectos:- lograr la unidad de todos los mineros detrás delsindicato ahora que tal unidad no existe y es unelemento capital para la represión de la huelga.- dividir el sindicato que debería más o menosreplegarse a la ley, en tanto la base no se veríadirectamente concernida al proceso judicial, lo quereforzaría la autonomía.
 
113Es importante para el futuro de las luchas lo queesta lucha de los mineros ha demostrado, ya que lalucha misma hacía inoperante a la ley y dejaenfrentados a los mineros frente a la represión directade la policía. La evolución de los métodos de lucha dela que hemos hablado condujo a requerimientosjudiciales por «disturbios» contra los mineros; elmismo tipo de requerimiento empleado durante larevuelta del verano del 81. Asistimos a unaconvergencia de la represión organizada en funciónde un tipo de acción proletaria que acaba porencontrarse frente a este mismo tipo de acción; perosin duda con características distintas ya que la policíadebe crear en este momento unidades especialesdotadas de medios excepcionales para hacer frente aesta guerrilla de nuevo cuño.La represión sindical sobre el movimiento es másdifícil de enmarcar. Las medidas pueden hacer depantalla apuntalando el «radicalismo» de Scargill(presidente de la Unión Nacional de Mineros) y de lamayoría de la U.N.M. opuesta a las diversas burocraciassindicales. Igual que por lo que respecta a la acción dela policía, la autonomía obrera obliga a una «izquierdasindical» a utilizar una fraseología nueva que «infringela ley» en varios terrenos: reconocimiento implícitode la orientación del movimiento de base. Esto esnecesario para guardar el control de esta base. Esta«izquierda» del U.N.M. entró en acción al ver el empujedel movimiento autónomo. Ante estas maniobras deunos generales contra otros generales, los mineros seencuentran aislados; divididos, desarmados, teniendoque luchar prácticamente solos con su únicadeterminación, con la organización de su vida (elsindicato no da ninguna indemnización por la huelgay por tanto los mineros deben autoorganizarse parasobrevivir), con la organización de su lucha. Unejemplo de tales maniobras es lo referente al votonacional por o contra la huelga. Presentada por losdirigentes del U.N.M. como una afirmación de la voluntad de huelga de los mineros, se ha convertidoen un arma de doble filo contra los mismos mineros:- al persistiren rechazaresta votaciónen un momen-to en el quehubiera hubie-ra podido daruna mayoríapor la huelga y crear una unidad en la acción, la dirección sindicalmantiene la división y autoriza la explotación de la si-tuación por los media y por el gobierno: la unidad sehace todavía más difícil entre los trabajadores,- reservándose esta posibilidad de voto nacional, ladirección sindical se reserva la posibilidad de romperla huelga situándose al margen de la decisión y devolviéndola a los mismos mineros con la falacia dela «democracia».Es muy pronto para ver como va a evolucionar todo:si en la acción autónoma la huelga ha recompuestoelementos de la acción global del proletariado delperíodo anterior desde los piquetes hasta la prácticade la guerrilla, no ha podido sin embargo recomponerla unidad del proletariado. Pero la determinación delos mineros cogida entre la represión policial y larepresión sindical, puede conducirles no al abandonoy al desánimo, como esperan los estrategas de estabatalla, sino por otros derroteros autónomos cuyoefecto podría ser determinante sobre la recomposiciónde la lucha de todo el proletariado.H. S. Londres, mayo 1984
 Algunos datos sobre la huelga
El movimiento se desencadenó en la semana del 12 al18 de marzo de 1984, cuando los mineros de Escocia, Yorkshire, Kent y Durham son convocados a la huelgapor sus representantes de zona, ante el anuncio de unareducción de empleos de 20.000 puestos. Los minerosde Midlands y Cumbric votan contra la huelga.La N.B.C. (patronal) presenta un requerimientojudicial contra el N.U.M. (sindicato minero) en base aldecreto de Empleo con el fin de detener los piquetesde apoyo. Se produce un muerto durante la represiónde los piquetes y el Centro Nacional de Scotland Yardpasa a dirigir todas las operaciones policiales,centrando la mayor parte de los operativos disponiblesen Gales e Inglaterra.Posteriormente, los mineros de Derbyshire se unena la huelga con lo que se alcanza un nivel del 80% deyacimientos parados. Los mineros de Kent pierdenen el Tribunal Supremo una demanda presentada paraque fuesen demostradas las facultades legales de lapolicía para detener los piquetes volantes en Midlands.Los mineros de Lanceshire son convocados a lahuelga, secundándola la mayoría. La factoríasiderometalúrgica de Scumthorpe es parcialmentecerrada.
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