112 Todas las luchas de estos diez últimos años hanremarcado el miedo de la burguesía inglesa que se hatraducido en la elaboración de una nueva legislacióndirectamente represiva contra la última manifestaciónde la autonomía: los piquetes de apoyo, mediante laconstitución de una fuerza de policía capaz de actuarcontra todas las manifestaciones del proletariado. Aparentemente, esta nueva táctica ha sido perfiladapor los conservadores en un contexto de oposición verbal del Labour party y de las Trade Unions, perotodo esto disimula mal un real consensus expresadoclaramente en la idea general de que todo el mundodebe someterse a la ley. Está claro que la actual huelgade los mineros es una respuesta a este último intentodel Capital por romper «definitivamente» elmovimiento autónomo.Los puntos fuertes de las luchas que acabamos de ver no deben esconder el hecho de que expresan elenfrentamiento directo y diario de dos clases, en unascircunstancias precisas que, unificando la acción delproletariado, lo han llevado al nivel de un ataquedirecto contra el capital y su expresión política. Tantoen estas luchas diarias como en los enfrentamientosnacionales, no hay necesariamente unificación entrelos distintos elementos de la clase o entre los distintosfrentes de lucha; las revueltas de 1981 pueden parecermuy alejadas de las batallas semanales de los partidosde fútbol como de las batallas entre policías y piquetes;la proliferación agresiva de los piquetes en el inviernodel 78-79 puede parecer muy lejana tanto de losejércitos bien controlados de Grunwick o de Warrington como de los rechazos diarios a cumplircon las normas del trabajo en la empresa. Todos estoselementos no hacen más que expresar, en condi-ciones extremadamente diversificadas de lugares,causas, métodos de lucha, elementos del proletariadoimplicados... un combate único del cual los propiosinteresados no tienen, a menudo, conciencia de launidad de lo que hacen con otras formas de luchaproletaria. Es el Capital el que integra esta unidad y latransporta al proletariado por el efecto global de estasluchas dispersas sobre el nivel de explotación y deextracción de la plusvalía por la unidad de su represión.La huelga de los minerosmuestra claramente como eldesarrollo de la lucha y ladeterminación de los tra-bajadores obliga a las partesconcernidas a desenmas-cararse de manera que al finalsólo quedan frente a frente elproletariado por un lado,utilizando indiferentementetodos los métodos de luchaantes fraccionados, y, por el otro lado, los auxiliaresdel capital unidos por la voluntad común de romperla autonomía y acabar con la lucha presentada comouna «catástrofe».Dos elementos aparecen, de entrada, en esta huelgade los mineros:- el abandono de los pozos en huelga sinmantenimiento, lo que hará que algunos se deterioren.- el restablecimiento, a pesar de la reciente ley, delos piquetes secundarios que intentan no sólo pararlos pozos actualmente en actividad, sino bloquear todomovimiento del carbón hacia las industrias que hande utilizarlo, así como bloquear los productos quepodrían sustituirlo.Esta acción se enfrenta inmediatamente a undespliegue policial sin precedentes, con batallas demiles de mineros y miles de policías frente a frente.El gobierno utilizará una táctica ensayada durante lasrevueltas del verano de 1981 con una especie degabinete de guerra instalado en plena zona minera y disponiendo de unidades estacionadas en lugaresprecisos y dotados de gran movilidad: se ha entabladouna verdadera guerra. El aparente fracaso actual delos mineros en extender su lucha no puede atribuirseni a los mineros, ni a la extensión de la represión, nitampoco a la eficacia de las burocracias sindicales. Nohay duda de que la acción de los mineros haencontrado eco y que pueden citarse numerososejemplos de solidaridad que han impedido losmovimientos de combustibles. Pero es tambiénevidente que la lucha de los mineros contra el cierrede los pozos, y contra la reestructuración no es la luchade otras fracciones del proletariado, incluyendo unaparte de los mismos mineros y por tanto la lucha nose ha desplazado hacia otro plano donde hubierapodido encontrar esa fuerza unificadora.La dialéctica de la lucha ha llevado a ésta a un cambiode métodos en la acción de piquetes o de pequeñosgrupos de espontáneos. Vemos aparecer una especiede guerrilla donde se junta el sabotaje, la violenciafísica, la intimidación, etc... Esta evolución de losmétodos de lucha puede comprenderse a través de laevolución de los medios de represión utilizados. Deentrada, el Capital piensa poner en acción la ley sobrelos piquetes secundarios; la acción jurídica emprendidase acaba en un juicio. Pero tal juicio no será jamásaplicado ya que atañe obligatoriamente al sindicatopero no a los mineros. Intentar aplicarlo tendría dosefectos:- lograr la unidad de todos los mineros detrás delsindicato ahora que tal unidad no existe y es unelemento capital para la represión de la huelga.- dividir el sindicato que debería más o menosreplegarse a la ley, en tanto la base no se veríadirectamente concernida al proceso judicial, lo quereforzaría la autonomía.
Leave a Comment