LA IDEA DE NATURALEZA LA NUEVA FISICA
1.El problema de la física atómica2.La mecánica del átomo3.Los conceptos fundamentales de la física en la nueva teoría4.La base real de la nueva física5.Los problemas sin resolver 6.La índole del conocimiento físico7.El problema fundamental
[NoTA.—Ruego al lector que considere, en primer término, la fecha de publicación de estas líneas(1934), y, en segundo lugar, el tipo de personas a quienes van dirigidas.]
El premio Nobel de 1932 y 1933 ha sido otorgado a tres físicos europeos: Heisenberg,Schrödinger, Dirac, que han creado la nueva mecánica del átomo. La sospecha de queesta mención honorífica significa, más que el mero premio a una labor de especialista, laconsagración de una nueva etapa en la historia del saber físico, ha atraído sobre esoshombres la atención del gran público. En mucha menor escala, naturalmente, pero lomismo que había acontecido a Einstein y del mismo modo que a éste, cuando descubriósu principio de relatividad, en plena juventud. Un rasgo que en ningún sentido esaccidental a la nueva
física.Hace algunos pocos años, un mozalbete se presentaba en una reunión de la buenasociedad lipsiense. La ola de inquietud que el joven movilizó, a su entrada, tandesproporcionada a su insignificancia—veintitantos años—, suscitó en algunas personasuna impertinente sorpresa:
Pero, ¿qué pasa con este estudiante?
Era el joven Werner Heisenberg, nombrado recientemente Profesor ordinario de Física de la Universidad deLeipzig. Quien conozca lo que esto significa en Alemania —lo contrario de lo que, por modo tan depresivo, acaece en España con harta frecuencia—, podrá medir, sin máscomentario, la insólita magnitud del caso. Estudiante aún, o poco menos, en Göttingen,había dado una primera solución a uno de los más agobiantes problemas de la Física yabierto, con ello, una nueva era en esta ciencia. Poco más tarde, en 1927, formula sucélebre Principio de indeterminación, la novedad, si no la más radical, por lo menos lamás inesperada de la física actual.Schrödinger, aunque más entrado en años, es un hombre juvenil, más joven aún de almaque de cuerpo. No en vano ha nacido en Viena y lleva, por añadidura, el selloinconfundible de los que vivieron el
movimiento de juventud
(la
Jugendbewegung),
congregados, llenos de fe y entusiasmo, en torno al lema:
Camaradería: ¡Abajo lasconvenciones!
Cuando lo conocí, en 1930, hacía tres años que había venido a laUniversidad de Berlín, desde la Escuela Politécnica de Zurich, para suceder a Max Plancken la cátedra de Física teórica. Comenzó sus lecciones con una frase de San Agustín:"Hay una antigua y una nueva teoría de los Quanta. Y de ellas puede decirse lo que SanAgustín de la Biblia: Novum Testamentum in Vetere latet; Vetus in Novo patet. (El NuevoTestamento está latente en el Antiguo; el Antiguo está patente en el Nuevo.)". Uncomienzo desconcertante para aquel auditorio, habituado al positivismo del pasado siglo,que nos ha servido, a última hora, una ciencia sin espíritu ninguno y, por tanto, sin espíritucientífico. En 1926, docente aún en Zurich, tuvo la idea de dar fórmula matemática másprecisa a una hipótesis de otro joven físico francés, Louis de Broglie, laureado tambiéncon el premio Nobel. Desde entonces, la ecuación de Schrödinger es, hasta hoy, elinstrumento matemático más poderoso para penetrar en los secretos del átomo.
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