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"Alsogaray, Alvaro Adolfo c/Editorial La Página
S.A.
s/
daños y perjuicios".S.e. A. 711;
L.
XL
Y.-
Suprema
Corte:
-l-
A
fs.
411/415,
la
Cámara Nacional de Ape!aciones en lo Civil
(Sala
"F")confirmó el pronunciamiento de
la
instancia anterior que habia hecho lugar a
la
demanda de daños y perjuicios promovida
por
Álvaro Adolfo Alsogaray contraEditorial La Página S.A., a raiz de
la
lesión a su
honor
que le habria provocado unanoticia difundida
por
la
demandada
e!
7 de julio de! 2004. Allí,
se
habia identificado
al
actor
como
la
persona detenida
por
la
Policia Federal, acusada de
la
comisión de!delito de amenazas, cuando en realidad habia sido su hermano, Gonzalo Alsogaray,
e!
involucrado en
e!
hecho informado.Para asi decidir, los magistrados sostuvieron que la noticia fue propaladasin haberse adoptado las medidas adecuadas ante una información que podia tenerentidad difamatoria, lo que implica
un
comportamiento culpable
por
parte de
la
demandada. Agregaron que, de haber actuado
con
e!
cuidado y
la
diligencia exigiblesen casos
como
e!
presente, sin mayor dificultad aquélla habria podido obtener
la
verdadera identidad de la persona detenida.Sostuvieron que
no
resulta aplicable
al
caso
la
doctrina "Campillay", todavez que la noticia no está formulada en términos potenciales o
no
asertivos, nimantiene
la
reserva de! nombre de
la
persona acusada del delito sino que
la
identifica
con
él.
Además, consideraron que
la
publicación alude a una consulta en
la
"Dirección de Prensa de
la
Federal", que
no
resulta suficiente para cumplir con
la
exigencia de que se cite
la
fuente de
la
información, pues
no
se
probó
debidamentecuál habria sido la información brindada
por
la
dependencia de
la
Policia Federal a
la
que se remiten.Tampoco consideraron aplicable el estándar de
la
"real malicia", pues
e!
actor no puede ser calificado como una "personalidad pública", en cuyo caso bastóque
la
demandada actuara con simple "negligencia precipitada" para comprometer suresponsabilidad
al
difundir
la
noticia errónea.
-II-
Contra este pronunciamiento,
la
demandada interpuso el recursoextraordinario de
fs.
418/431, que fue concedido a
fs.
441.
1
 
En
lo sustancial, aduce que
la
sentencia recurrida
no
constituye unaderivación razonada de los hechos de la causa y afecta la garantía de libertad deprensa, el derecho a
la
información y al debido proceso, ya que realiza unainterpretación errónea de lo que constituyen fuentes periodísticas.Agrega que los magistrados
han
dictado la sentencia sin aplicar la ley y
la
jurisprudencia especifica
al
caso, como lo es la doctrina "Campillay".Afirma que
e!
diario Página/12 dio a conocer
un
hecho informado
por
laDirección de Prensa de la Policia Federal y
por
la agencia TELAM,
por
lo cual si
e!
actor
no
resultó ser la persona detenida, ello debla atribuirse a una circunstanciaajena a la noticia cuestionada
y,
por
ende, a
la
responsabilidad del medio de prensa.Alega que la publicación aludió a una fuente pública
como
es "laDirección de Prensa de la Federal" y que ella fue
la
que utilizó para "chequear" lanoticia originada en
un
cable de la agencia TELAM, cumpliendo
e!
estándar judicialsentado en
la
causa "Campillay".A su vez, sostiene que la sentencia omite encuadrar la cuestión
en
e!
marco de la doctrina de la "real malicia" elaborada
por
la Corte, a pesar de que eldemandante no demostró que los responsables de la noticia difundida hayan actuadoen forma dolosa,
es
decir, que la publicación haya sido hecha
con
conocimientopleno de la falsedad de lo publicado o
con
una marcada despreocupación (culpagrave inexcusable), que se trasluzca
en un
temerario desprecio
por
la obtención de laverdad.
-III-
A mi
modo
de ver,
e!
recurso extraordinario
es
formalmente admisible,
en
tanto existe cuestión federal en los términos de! inc. 3° del
arto
14, ya que si bien
e!
reclamo del actor se refiere a
un
supuesto de responsabilidad civil, la alzadadecidió en forma contraria a las pretensiones de
la
demandada fundadas
en
lasprevisiones constitucionales sobre las que se asientan
las
doctrinas de la Corte sobrela "real malicia" y
en
la causa "Campillay"
(cE.
doctrina de Fallos: 327:3560).
En
lo concerniente a las causales de arbitrariedad invocadas, estimo que
se
vinculan de
modo
inescindible
con
los temas federales en discusión
y,
por
lotanto, deben ser examinados en forma conjunta (doctrina de Fallos: 308:1076;322:3154; 323:1625; 329:1631, entre muchos otros).
 
"Alsogaray, Alvaro Adolfo c/Editorial La Página
S.A.
s/
daños y perjuicios".S.e.
A.
711;
L. XLV.-
-IV-
La publicación del medio demandado tuvo
por
finalidad informar
la
detención de
un
"nieto de Alvaro Alsogaray,
por
amenazar a Bonasso", identificando
al
autor del hecho
como
aquel "que se llama igual que su abuelo y que su padre
-le
dicen Alvarito-"
(fs.8).
En
este caso, el actor se agravia porque se lo involucró erróneamente en
un
hecho delictivo,
al
identificarlo
por
su nombre como la persona que había sidodetenida
por
la Policía Federal acusada de haber cometido el delito de amenazas,cuando en realidad era su hermano, Gonzalo Alsogaray,
la
persona en cuestión.
Con
relación
al
derecho a
la
libertad de expresión
-que
el apelantesostiene que fue desconocido en el
sub
lite-
Y.E. ha declarado
en
forma reiterada ellugar eminente que tiene en
un
régimen republicano.
En
este sentido ha dicho desdeantiguo que "
...
entre las libertades que
la
Constitución Nacional consagra,
la
deprensa es una de las que posee mayor entidad,
al
extremo de que sin su debidoresguardo existiría tan solo una democracia desmedrada o puramente nominal..."(Fallos: 248:291 y 332:2559).
Por
otra parte, cabe recordar que
la
libertad constitucional de prensatiene sentido más amplio que
la
mera exclusión de
la
censura previa
y,
por
tanto,
la
protección constitucional debe imponer
un
manejo especialmente cuidadoso de lasnormas y circunstancias relevantes para impedir
la
obstrucción o entorpecimiento de
la
prensa libre y sus funciones esenciales (Fallos:
311
:2553).Asimismo, ha señalado que debe distinguirse dentro del ámbito de lainformación inexacta a
la
que debe calificarse como falsa de la que puedaconsiderarse errónea. La información falsa genera, en principio, responsabilidad civily penal, según el bien jurídico afectado. La información errónea, en cambio, noorigina responsabilidad civil
por
los perjuicios causados
si
el medio periodístico hautilizado todos los cuidados, atención y diligencia para evitarlos (Fallos: 325:50).
En
consecuencia, corresponde examinar las circunstancias del caso y losplanteas realizados a
la
luz de las doctrinas del Tribunal vinculadas con los derechosa
la
libertad de prensa y
al
honor
de las personas, a fin de determinar
si
existeresponsabilidad derivada de las publicaciones.
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