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Miguel
Angel
Ladero
Quesada
Corona
de
Castilla
a
partir
de
los
procesos
de
conquista,colonización
y
organización
del
territorio’. Sin
embargo, carecemos
casi
por
completo
de
testimonios
anteriores
al
siglo XVI
en
losque
se
manifieste
la
toma
de
conciencia
de
realidades
regionales
a
través,
por
ejemplo,
de
relatos
de
viajes,
o
de
libros
de
descripción
histórico-geográfica.Por otra
palle,
en
los
siglos
bajomedievales,
las
realidades regionales
no
se
plasmaban
necesariamente
enel
plano
de
las
divisiones
o
circunscripciones
político-
administrativas. Estas
tenían, además, diversos grados
de
efectividad
en
la
práctica
y
ejercicio
del poder, o bien se
superponían
y
solapaban
unas con
respecto
aotras en
los
mismos ámbitosterritoriales,
de
acuerdocon
un
principio
organizativo tradicional
según
el
cual
una
institución
no
sucedía
a
otra
por
sustitución, sino
por
acumulación
y
desplazamiento hacia
la
nueva
de
atribucionesefectivas.
Dentro
de
esta
situación
compleja, hubo
intentos
racionalizadores
y
renovadores
desde
tiempos
de
Feman
-
do
1 1 1 ,
a
raíz
de la
reunificación
de
León
y
Castilla,
y,
especialmente,
desde los
de
Alfonso
X,
y
los
monarcas
de
la
Casa
de
Trastámara,
a
partir
de
Enrique
II,
dieron
pasos muy importantes
en
la
consolidación
de
instituciones
del
poder
regio
que
actuaban
en
los
niveles regionales
o
sub-regionales.Consideraremos
el
periodo
trastámara
comoun
conjunto,
entre
1369
y
¡5
t5,
aunque
aludiendo
a
precedentes
en
muchos
casos,
y
también
ala
posible
proyecciónhacia
el
pasado
medieval
de
algunos criterios
descriptivos
o
administrativos
de
realidades
regionales
o
subregionales
que
hallamosexpresados
en
documentos
y
textos
diversos
de
los
siglosXVI
al
XVIIIpero
que,
posiblemente,tienen raíces
más
antiguas.
El
estudio
de
las
«regiones
históricas»
ha de
tener
en
cuenta
siempre
el
matiz
de cada
época,
y
considerar
el
valor
de
los
cambios, pero
sólo se
puede
desarrollar
adecuadamente
en
el
marco
de
tiempos
históricos
de
«larga
duración».
a)
Las
referencias
eclesiésticas
y
señoriales
Aunquetomemos
como
punto
de
referencia
principal
a
los
marcos
institucio
-
nales
de
administración
territorial propios
de la
monarquía,
es
indispensablehacer
alusión,
también,
a la
incidencia que
tienen
sobre
las
realidadesregionales
los
propios
de
la
organización eclesiástica,
y
el
gran incremento
quetuvieron
las
jurisdicciones
señoriales
durante
la
épocatrastámara,
aunque algunas
de
ellas,
las
de
Ordenes
Militaressobretodo, proceden
en
conjunto
de los
siglos
XII
y
XIII.
La
distribución
en
Provincias
Eclesiásticas
no
reflejaba,
desde
luego,
divisiones
GARCíA
DE
CORTAZAR,
J ’
A . ,
y
o t r o s :
Organizaciónsocial
del
espacio
en
la
España
medieval.
La
Corona
de
Castilla
en los
siglos
VIII
al
XV,
B a r c e l o n a ,
1 9 8 5 .
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