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Yo
voy a Maipfi y allá, en la Iglesia, hay una Bolsa
de
Trabajo.comedores también y a través
de
la Iglesia se ha organizado esaspda, digamos.
Y
anda la gente por ahf, una señora con varios niños,
lo
vi,
porque yo siempre
lo
que veo es
lo que
después hago. Andabacon tres niñitos, +daba pidiendo trabajo,
o
comida
o
dinero para
tc
mar
una micro
y
se encuentra con el joven
de
ahf,
de
la misma BoLsa,tuvo la suerte
de
encontrarse y
61
la invitó
que
fuera allá a
La
Bol,
58
de
Trabajo.
Y
ahí yo vi cuando le dieron comida a
los
niños,
con
avidez comían
los
niños, y
un
pancito le dieron a ella, y le dieronpromesas
de
al& trabajito. (La Bolsa es la casa
de
la
derecha,
don
de
entran).
Eso
está lleno adentro, hacen sillas, hacen soildadura,
y
shf
la gente encuentra algo bueno para la gente pobre, porque casitodos llegan allá
y
se recibe mucha gente. Hay unos niños que perte-necen a la misma Bolsa-,salen con carretón
de
mano y como hay tantaschacras por ahí,van a pedir verdura, les dan zanahorias mochitas,repollitos, les dan rastrojo, así se llama
lo
que
va quedando
de
las
cosechas, que se
lo
dan a
los
animales.
Allá
en MaipÚ es muy florido, por eso le puse la franja
de
flores.
La
comida que consiguen
los
niñoses para abastecer a
los
comedores,que
los
mantiene
la
Iglesia
y
las donaciones particulares,
 
LAS BORDADORAS
Rodeada por
los
lobos de la represión y de la miseria, la gente de allá lucha portodos los medios. Uno de ellos es el arte del hambre, el florecimiento de formasde cultura de la pobreza, el canto de
los
perseguidos que todo lo vuelven unarma para luchar contra el fascismo, y así vemos a la mujer que anda por lascalles con un retrato del marido desaparecido preguntando donde está.
A
laque vuelve a la casa vacía, donde
a
veces no hay nada que echarle a la olla,pero que trae en
sus
manos un pedazo de gangocho, unas tiras de desecho,retazos de arpillera dada de baja.
A
solas pensando, sufriendo, se pone a tejeren la tela del pobre
sus
cuitas y cavilaciones. Le contará todas
sus
confidenciasa la arpillera. Le dirá sus penas sin pudor y alli las dejará estampadas para queel mundo sepa
lo
que ha pasado, no
sólo
por
los
caminos sino por dentro de
su
alma.
Así
nació un tapiz.
Y
nació otro en la casa del lado. Fue como
si
entrarauna luciérnaga por la ventana. O, mejor dicho, fue como el nacimiento de unniño que alegra la casa de la tristeza. Ese niño
no
pegó un grito al llegar. Todofue en silencio. Pero se entretejieron mil silencios, nacieron
mil
niños, nacieronmil tapices y con cada uno de ellos volvió a renacer Chile, "un pueblo queborda
su
vida
y
sus
luchas".
(Fragmento de¡ discurso pronunciado por Volodia Teitelboim en ia inauguracion de la Exposición deArpilleras en el Palacio de ia Virreina, Barcelona, octubre de
1978)
 
araucaria
e
Chile
N.Q
7
-
1979
of 00

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