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AUTOPSIA DEL TURISMO
Primera parte:El vencimiento de la distancia
Francisco Muñoz de Escalona
Para citar este libro puede utilizar el siguiente formato:
Muñoz de Escalona
, Francisco (2004): Autopsia del Turismo: El vencimiento de ladistancia.
A quienes entienden el conocimientocientífico como debate permanente
Envíen los comentarios al libro directamente al autor:
mescalona@telecable.es
Oviedo 2004
ISBN: 84-689-0086-9
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REFERENTES
Con este libro entro en una parcela de esa cosa misteriosa que llamamos
realidad
,concretamente en la que lleva el nombre de
turismo
. Y lo hago con la intención nadainocente de indagar lo que es, aunque presiento que bien puede ser como “fijar elnúmero exacto de los arquetipos platónicos, el enigma que ha atareado durante siglosla perplejidad de los pensadores” (Borges).Sé que para hacerlo debo contar con todo lo que me ha pasado en la vida, “incluso conlas humillaciones, los bochornos, las desventuras, porque todo eso nos ha sido dadocomo arcilla, como el material que debemos aprovechar para hacer de la miserablecircunstancia de nuestra vida, cosas eternas o que aspiran a serlo” (Borges, de nuevo)Invocar al genial argentino para una tarea tan prosaica como la que me propongocumplir puede parecer desmesurado. Me consuelo pensando que Borges se dirige atodos sin excepción y que incluye todos los propósitos.Puede que no sea capaz de alcanzar la tarea que me propongo, pero me reconforto conel aliento de dos escritores no tan dispares como pudiera parecer, el español CamiloJosé Cela y el francés Georges Bataille. Ambos hacen la misma advertencia.Según el primero, “si el escritor no se siente capaz de dejarse morir de hambre, debecambiar de oficio. La verdad del escritor no coincide con la de quienes reparten el oro.La ley del escritor no tiene más que dos mandamientos: escribir y esperar. El cómplicedel escritor es el tiempo”.Para Bataille, “un escritor de verdad muestra, a través de la autenticidad de susescritos, el rechazo al servilismo (y en primer lugar el odio a la propaganda).Precisamente por ello no se deja arrastrar por la muchedumbre y sabe morir ensoledad”.Son frases exigentes.Y comprometedoras.Con el crítico literario Miguel García Posada, andaluz de Sevilla como yo, coincido enque “a las cosas hay que llamarlas por su nombre porque es la única manera de que no perdamos el sentido común”. Los dos parece que seguimos la regla volteriana, tancriticada por Karl R. Popper, que aconseja “no perder jamás de vista la costumbre dedefinir los términos”. O de identificarlos objetivamente, diría yo.Como el brasileño Paulo Coelho, “escribo para decirme las cosas a mí mismo. Unlibro puede ser un elemento catalizador y revolucionario. Su potencial es prácticamente infinito”.Al escultor francés Augusto Rodin le preguntaron un a donde comprendió laescultura. Respondió con estas palabras inesperadas: “en los bosques, mirando los2
 
árboles, en los caminos, observando la construcción de las nubes, en el taller,observando el modelo. En todas partes excepto en las escuelas”.Si a mí me preguntaran cómo he llegado a mi visón personal del turismo, respondería:observando a los empresarios, inquiriendo a los consumidores, espiando a losvendedores, en definitiva, estudiando la conducta diaria de los agentes que intervienenen el mercado. En todas partes menos en la Universidad.Los referentes elegidos para exponer mi visión personal o autopsia del turismo sonambiciosos, exigentes y puede que desproporcionados. Por ello musitaconrecogimiento y devoción la bella oracn de Charles Baudelaire: “Dios o,concédeme la gracia de producir algunos versos buenos, que a mí mismo me pruebenque no soy inferior a los que no aprecio”, una vez deflactada de indeseablesconnotaciones personales porque no debemos despreciar 
versificadores
: solo
versos.
He escrito una obra que seguramente no alcanza el acabado que soñaba darle. Comomucho, es un modesto ensayo, admito que de longitud excesiva, lo mismo que sucontenido. Una obra indiscutidamente imperfecta, sin precedentes en su campo,deliberadamente arriesgada y provocadora. Una obra que busca el debate y ladiscusión. Nunca el asentimiento gratuito. No he contado con ayudas personales para recopilar el material para mi investigación.Algunas ideas de esta obra han sido ya publicadas en trabajos anteriores.Hasta la fecha, mi planteamiento del turismo no ha merecido la atención de losllamados expertos científicos en turismo. Ellos sabrán por qué.Me gustaría pensar que ahora sí la alcanzará, aunque a fuer de realista no debieraesperarlo.Al publicar mi pensamiento de modo sistemático y exhaustivo me veo como elnáufrago que introduce su mensaje en una botella, la cierra y la lanza al mar. Acariciola idea de que, más tarde que pronto, habrá alguien que la abra, lea su contenido y, alcriticarlo, opte por mejorarlo si es que, decepcionado, no la tira de nuevo al mar. 3
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