CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA
SALA PENAL ESPECIAL
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EXP. Nº A.V. 19 – 2001 Parte II – Capítulo XV
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terrorismo, cuya conducción política e intervención directa, en sus planos oámbitos esenciales, está plenamente determinada.
§
2.
Primeras medidas. Tareas encomendadas a Montesinos Torres
.
628º.
La situación del terrorismo cuando el acusado Fujimori Fujimori accedióa la jefatura del Estado y del Gobierno era grave –
con una particularincidencia en las ciudades, especialmente en Lima
–, aunque como ya se dejóestablecido nunca llegó al extremo de un equilibrio estratégico entre elEstado y las organizaciones terroristas. Un panorama muy cercano a larealidad ofrece, al respecto, el Informe Final de la CVR
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y las explicacionesdel experto Degregori Caso
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, así como –
en particular y de modo central
– lasconclusiones señaladas en esta Parte Segunda, Capítulo I “Aspectos de laprueba penal”, de la presente sentencia
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.Alberto Fujimori Fujimori, para cumplir su promesa de erradicar elterrorismo, estructuró un sistema organizacional rígidamente centralizadobasado en la presencia y conducción, siempre bajo su mando supremo, deVladimiro Montesinos Torres, quien, preliminarmente, tuvo como primerencargo notorio, antes de acceder formalmente al poder, resolver losproblemas judiciales del primero
–planteados en el fragor de la campañaelectoral por el diputado Fernando Olivera, quien denunció que Alberto FujimoriFujimori había cometido los delitos de defraudación tributaria y contra la fepública
–. Un segundo encargo preliminar, una vez resuelto el problema judicial en cuestión
–había logrado en tres días, a favor de Alberto FujimoriFujimori, una resolución fiscal disponiendo un trámite previo de acumulación depruebas, que obligaba, por lo menos, a tres meses de gestiones previas
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–, secircunscribió a los primeros pasos que debían darse en el sector castrense yde seguridad pública. Montesinos Torres hizo saber al acusado susconocimientos en materia de inteligencia, terrorismo y asuntos militares, a lavez que lo vinculó al sector militar; le presentó al general EP Torres Aciego
–quien posteriormente fue el primer ministro de Defensa–
, al general PNP VidalHerrera
–quien trabajó en el SIN, a cargo del Departamento de Contrainteligencia,y luego reemplazó al general PNP Jhon Caro como director de la DINCOTE–
y algeneral EP Díaz Zevallos
–jefe del SIN en ese periodo, para el que trabajaba
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Informe Final de la CVR, Tomo II, Capítulo I: Los actores armados. Punto 3. Las FuerzasArmadas, página doscientos noventa y cinco. En Ayacucho el pico más alto de actividadesterroristas se registró en mil novecientos ochenta y cuatro, en que resultaron más de tres milpersonas muertas o desaparecidas. La guerra se desplaza notoriamente al Frente Mantaroentre mil novecientos ochenta y ocho y mil novecientos noventa, años en que se alcanza allí,en el Departamento de Junín aproximadamente seiscientas víctimas por año. Finalmente, enHuánuco, Departamento del Frente Huallaga, la cifra se eleva drásticamente a partir de milnovecientos ochenta y nueve y tiene su pico más alto entre mil novecientos noventa y milnovecientos noventa y dos, que sumó casi trescientos muertos.
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Declaración del experto D
EGREGORI
C
ASO
prestada en la sesión nonagésima novena.
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Parte II, Capítulo I, § 2, ¶ 1, párrafo 119.
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J
ARA
F
LORES
,
H
UMBERTO
:
Ojo por ojo
, obra citada, páginas 33 a 35. Corresponde, según ellibro, a la versión del sociólogo Loayza Galván. Este hecho también es asumido por el InformeFinal de CVR [Tomo III, páginas 73 y 74], que identificó como fuente la entrevista al mismosociólogo Francisco Loayza en la revista Caretas ’Dossier Montesinos’.
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